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La catástrofe “en cámara lenta” que vive Venezuela desde el inicio de la revolución

El Cooperante | 6 diciembre, 2018

Caracas.- Este jueves, el diario británico The Guardian publicó un reportaje que detalla la crisis económica, política y social que arropa a Venezuela.

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El equipo periodístico realizó un viaje por diferentes entidades del país:

Caracas

Las franjas de la ciudad se asemejan a una zona de desastre: las calles desiertas y sin automóviles se ven sumidas en la oscuridad por los cortes de energía y las luces rotas. Los ciudadanos hambrientos investigan montones de basura no recolectados.”El sentimiento que tengo es de una catástrofe de cámara lenta (…) Es como si estuvieras viendo un colapso de un edificio y no hay nada que puedas hacer para detenerlo“, dice Ana Teresa Torres.

En un barrio de San Agustín, todavía hay devoción al político que muchos llaman “mi comandante “, es decir, Hugo Chávez. El mismo que proclamó un nuevo amanecer de justicia social y poder popular cuando fue electo a presidente en el año 1998.


Un teleférico pasa por encima de san agustín.

Tinaquillo

Cuando Chávez visitó la ciudad de Tinaquillo en 2005, se comprometió a reactivar la industria textil de Venezuela como parte de un esfuerzo dirigido por el Estado para reducir la dependencia del petróleo, que hoy en día es la fuente de más del 95% de los ingresos de exportación de Venezuela, y otorga mayor poder a los trabajadores. “Estamos forjando un nuevo camino, un nuevo socialismo”, declaró.

Esos planes se han marchitado. Según los datos oficiales entregados al Fondo Monetario Internacional (FMI) el mes pasado, la economía de Venezuela se contrajo un 15,7% en 2017 , mientras que la inflación alcanzó el 860%. Los expertos creen que la situación real es mucho peor.

Barquisimeto

Los principales funcionarios chavistas niegan que sus ciudadanos pasen hambre y han calificado de falsas noticias la crisis migratoria . Una visita a la caseta de una habitación que Iván Henríquez comparte con su esposa y seis hijos en la ciudad de Barquisimeto desprecia esa afirmación. “Viven en un mundo paralelo”, dice el joven de 35 años sobre la pérdida diaria de desinformación en la televisión estatal.

A medida que la crisis de Venezuela se ha profundizado durante el año pasado, a Henríquez, como a millones de sus conciudadanos, le resulta cada vez más difícil alimentar a su familia, y mucho menos a él mismo. “Antes pesaba algo así como 70 kg. Ahora tengo 50 kg o menos”, dice, mostrando el contenido de su despensa: una bolsa de maíz semivacía y una bolsa de plástico llena de unos cuantos palitos de mandioca.

Afuera, en un jardín lleno de basura, sus hijos, de edades comprendidas entre los 11 y los 13 años, estudian alrededor de una mesa formada por una puerta rota con bloques de brisa como patas, reseñó The Guardian.

Ivan Henríquez con su esposa y seis hijos en su hogar en Barquisimeto

En medio de esta catástrofe millones de venezolanos han optado por cruzar otras fronteras, en búsqueda de una mejor calidad de vida.

 

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