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La Lupa

¿Por qué Maduro esquivó el informe del relator de la ONU?

Durante las dos primeras semanas de febrero estuvo en el país el relator de la ONU para los alimentos, Michael Fakhri. El funcionario fue invitado por el gobierno. El balance de Fakhri reconoció logros como una mayor producción de alimentos, pero también fue crítico. Señaló que el CLAP fue una iniciativa oportuna en su momento, pero que hoy el programa excluye a críticos del chavismo y como valor nutricional, no es bueno. Lo más importante que encontró es que el alimento es usado como mecanismo para controlar el cuerpo de personas. En sencillo, sexo por alimentos. Un dispositivo biopolítico en su extensión política. Lo interesante es que el informe del relator no generó una respuesta del gobierno. Su relativo silencio indicó que aceptó sus conclusiones ¿Cambiará su política pública en materia de alimentos?

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Maduro

Caracas / Foto Portada: archivo.- Fue noticia pero no mucho. Debió serlo no solo por lo que comunicó sino por lo que políticamente significó y significa. Fue la visita a nuestro país del relator de las NN.UU para los alimentos Michael Fakhri.

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Durante dos semanas estuvo en Venezuela. Lo primero interesante es que fue invitado por el gobierno. Pudo ejercer las actividades vinculadas a su relatoría sin problemas, según el funcionario de la ONU.

Interesante porque el relator fue crítico con lo que vio. No hubo respuesta del ejecutivo a sus comentarios. Al menos de manera oficial. Seguí medios para ver si las había. Las dos que registré fueron las del presidente Maduro y las de Diosdado Cabello, las dos el 21-2-24, pero ninguna respuesta directa.

En una actividad del “Miércoles productivo” Maduro no dijo nada. Más bien, tomó las críticas de manera indirecta cuando habló sobre la necesidad de mejorar los CLAP con la “p de producción”. Me dejó la impresión que comparte el balance de la relatoría de la ONU que los CLAP perdieron calidad, pero no lo va a reconocer en público. Afirmación relevante si se asume que, de acuerdo al ejecutivo, 7 millones de familias reciben el CLAP.

Las de Cabello fueron en su programa de los miércoles. Me dio la percepción que el equipo de producción no distinguió lo que dijo el relator porque en la cartelera del programa, en una noticia celebró al relator porque éste demandó suspender las sanciones; pero en otra noticia, lo criticó porque señaló las fallas del CLAP. Me luce que Cabello no sabía que sendas declaraciones fueron dadas por el mismo emisor -el relator Fakhri- no por dos personas diferentes que es lo que creo pensó Cabello.

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En general, la respuesta del ejecutivo no fue agresiva que era lo esperado dado lo delicado que es por el tema del “injerencismo”. Es probable que no pasó porque fue el anfitrión. Hubiera sido extraño invitar a la ONU para luego descargarlo por haber hecho el trabajo para el cual fue llamado al país.

Lo segundo interesante es el informe final del relator de la ONU. Bastante crítico con lo hallado en Venezuela.

Si bien el relator abogó por el levantamiento de las sanciones, su informe pinta una situación de alimentos complicada para buena parte del país, lo que no es nuevo porque cifras de la ONU ya lo reportaban. También las oficiales.

En enero de 2023 -en su mensaje anual- Maduro habló de un 7,7% de la población con déficit nutricional que son cerca de 2 millones de personas. Para 2021, la FAO halló 6,5 millones de nacionales subalimentados.

Lo valioso del informe de Fakhri es que es una apreciación más cualitativa que cuantitativa.

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El panorama que describe no es halagador. Más promisorio en la oferta y menos en la demanda. El relator reconoció que el ejecutivo promueve políticas de producción de alimentos. El problema lo ve en la demanda -la compra de alimentos o el costo para tenerlos- con dos causas: las sanciones y el clientelismo potencial o en desarrollo con el asunto alimentario.

Para el relator Fakhri, las sanciones tienen efectos “aguas abajo” que hacen difícil producir y comprar alimentos. Más lo segundo que lo primero. 

El “clientelismo con la comida” es una derivación de la crisis política venezolana y que se entronca con la biopolítica, tendencia que aplican gobiernos autoritarios en el mundo. El sistema autoritario venezolano no será la excepción. 

El conflicto político gobierno-oposición trajo la pobreza de la población (me disculpan “la equivalencia”). El relator no ofreció datos nuevos acerca de las penurias. Los conocidos que indican que 8 de cada 10 viven en pobreza, y 5 de cada 10 en pobreza extrema.

Fakhri visitó estados como Sucre, Anzoátegui, Miranda, y Zulia que representan muy bien las dificultades que las personas en Venezuela viven (vivimos). 

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El retrato que dibujó es uno de una población mal alimentada, que tiene que hacer malabarismos para comer, y que la comida ya es parte de un mecanismo biopolítico para el control de las personas.

Por una parte, el relator criticó al CLAP. Señaló que fue una iniciativa oportuna pero que derivó en un mecanismo clientelar y excluye a críticos del gobierno. Agregó que como valor de alimentos, la caja del CLAP no es buena. Este es el control biopolítico desde el Estado.

Queda ver si realmente funciona como dispositivo de control a la hora de votar, por ejemplo. Habría que hacer un estudio particular o cruzar datos de estudios de opinión con la variable “cómo votó en una elección determinada” para aproximarnos al “efecto CLAP” como mecanismo de control político.

Lo que los estudios de opinión revelan es que el 80% de los identificados como opositores admitieron que reciben el CLAP (Datanálisis 2021). Encovi 2022 halló que en el decil 10 -el más alto para ese estudio, con ingresos mayores a 500$ al mes- el 70% recibe la caja del CLAP.

No es un programa solo para “pobres” o para “gente del gobierno”. Echo de menos que la relatoría de 2024 de la ONU no haya cuantificado la exclusión del CLAP por motivos políticos.

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Mi hipótesis es que como control político no es muy eficaz. Ahora debe ser menos porque se reporta que la frecuencia de recepción de la caja es más irregular, las familias disponen de más ingresos, y hay una mayor oferta de productos de mejor calidad que los del CLAP, aunque más caros. La ventaja de la caja puede ser que se distribuye puerta a puerta y el costo del combo que es bastante competitivo, si se compara con la compra de lo mismo en un mercado no CLAP. Las familias se ahorran un buen dinero. La disyuntiva puede ser ahorro versus no comer tan bien.

Pero la relatoría de la ONU consiguió una forma de control cotidiana, nueva, no necesariamente del Estado, aunque Fakhri señaló que durante su visita conoció que pasa en cárceles. Es el intercambio de comida por sexo. Las personas cambian el cuerpo por comida. No señaló qué tan extendido puede ser pero la reiteración del asunto en su reporte dejó ver que parece una práctica no tan extraña sino “normal” en partes de Venezuela. El alimento para controlar no solo desde el punto de vista político, sino ahora al cuerpo, control que puede darse en los espacios no estatales o políticos sino otros como la familia, la escuela, o el trabajo.

El retrato que sale del informe de la ONU es que desde el lado de la oferta, se reconocen esfuerzos para producir, incluso desde la comunidad, pero advirtió el riesgo de monopolios y monopsonios.

Desde el lado de la demanda, una población pobre y vulnerable, principalmente mujeres y niños, que son controlados por el gobierno a través del CLAP o dominados por la necesidad, lo que lleva a formas de dominación sexuales o patrimoniales. Ser “dueño” de personas porque alguien provee los alimentos pero “no es gratis”. La comida como una forma de esclavitud, no para la libertad. El cuerpo del otro como “mi patrimonio” en una Venezuela patrimonial que nunca ha dejado de serlo pero hoy lo asume con menos pena.

Nota bene:

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Simultáneo a la detención de Rocío San Miguel, se avisó sobre la desaparición de una persona que grabó un video de Alex Saab en Nueva Esparta.

Honestamente, no le di importancia a este caso. Otra vez, honestamente, ese tipo de cosas no me atrae, no me parecen correctas. La oposición de “videítos” de personas públicas para tuiter o para chats, no es lo que hago ni lo que me gusta. La “oposición o resistencia chisme”, que fascina en redes sociales.

Las historietas sobre la vida privada o buscar qué dijo alguien en tuiter hace 5 o 10 años para sacarlo y ponerlo en evidencia, como vi se hizo con algunos críticos a la película “Simón” para mostrar que fueron chavistas. Lástima que el “fact checking” no llega a la propia casa para mostrar a los que ayer decían que no votaban y hoy afirman que “no nos sacarán de la ruta electoral”.

Furor en tuiter la historia de una chama -debe estar feliz, porque ya es “alguien”, la obsesión venezolana- que contó su desventura matrimonial. “Oscar David” y “Tucupita” dieron que hablar al tiempo que se pontificaba sobre la decisión de la sala de apelaciones de la CPI. No es la “resistencia” que me atrae. Me parece todo lo contrario. Una oposición chismosa, que cree que con revelar cuitas de “enchufados” se producirá el famoso “quiebre de la coalición dominante”.

Durante los días luego de ser capturado, se informó que el señor estaba desaparecido. Igual no le presté atención. Hasta que el 28-2-24 leo en Noticiero Digital una nota cuyo titular es “20 días después: familiares visitaron en El Helicoide a hombre que grabó a Alex Saab”. El títular sí despertó mi atención.

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La nota ofreció detalles del arresto que sí hay que comentar.

Con la derogada resolución del “delivery” muchos descubrieron que el Estado chavista es patrimonial. Lo público es “de ellos” para su usufructo “por las buenas o por las malas”, legitimado por ese en mala hora discurso del “lado correcto de la historia” que invadió a Venezuela. El gobierno y cierta oposición se asumen como puros y creen que, en su fantasía de limpieza, pueden hacer todo lo que quieran sin rendir cuentas o explicar.

Es lo que los pormenores de la nota de la captura del señor que se llama Carlos Salazar me dejó. La represión también tiene dueños privados.

El señor grabó, fue abordado por la seguridad de Saab. Hasta allí puedo aceptarlo. En los zapatos de Saab, no envío a mi seguridad sino que me acerco al señor para preguntarle por qué lo hace. Pero no soy magnate, ni de “los duros”, ni estoy “en el lado correcto de la historia”, soy de los detestados “analistas”, con otra lógica para hacer las cosas. Pero está bien: Saab sintió su privacidad afectada y envió a su personal. Hasta allí concuerdo.

Lo que viene es lo patrimonial y lo censurable desde todo sentido si estamos en un “Estado social democrático de derecho y de justicia” como farfulla el discurso oficial para burlarse de la “mejor constitución del mundo”.

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La nota de prensa señaló que “Luego de cuatro días -de grabar el video, N. R- fue detenido por hombres vestidos de negro en una camioneta blanca y dos camionetas negras sin placa” ¿Otra vez los Falcon del gobierno al modo de la dictadura argentina de los 70?

¿A cuenta de qué fue detenido, bajo qué orden, de cuál tribunal, de cuál expediente de la fiscalía? ¿Cuál es su delito? ¿Grabar a un intocable del chavismo? ¿El Estado se usa para amedrentar y mostrar “casos ejemplarizantes” para producir miedo?

La noticia añadió que “la visita -a Salazar, N. R- fue gestionada por la Defensoría del Pueblo y el Ministerio Público”. Dos instituciones del Estado en plan de “pedir un favor” para que los familiares visiten a una persona que no debe estar detenida. No deben “pedir un favor”. Al contrario, tienen que exigir la libertad de Salazar y llamar a capítulo a Alex Saab. No es dueño del Estado.  

Alguien que hizo algo que no me parece correcto, que no justifico para nadie sea o no Alex Saab -éste estaba en una actividad particular, ni siquiera en funciones públicas porque hoy es un funcionario público, menos se justifica la grabación de Salazar- pero por nada del mundo debió ser detenido, desaparecido y luego de tres semanas, se informó su detención como “quien hace un favor”.

Mi hipótesis de “Maduro en su etapa gomecista” es literal. Regresamos a la época de Gómez. Carlos Salazar es un “preso de alguien” como en la época del “benemérito”. Vergüenza para el gobierno del presidente Maduro.

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