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La Lupa

La confesión más torpe de Nicolás Maduro

Un clamor por elecciones justas comienza a recorrer el territorio nacional de cara a las elecciones presidenciales previstas para el año 2024; un clamor que no parará más, indetenible, hacia la derrota inevitable de quienes ya no cuentan con otra cosa que no sea el desprecio de un pueblo engañado, abandonado y burlado. Como en los albores del siglo XX latinoamericano resuena la voz de Madero: “Sufragio efectivo, no reelección”. Revisen la historia y aténganse a las consecuencias.

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El Sr. Nicolás Maduro Moros, quien ejerce la presidencia de la República desde el 2012 (¿?), ha supeditado al levantamiento total de las sanciones, la posibilidad de unas elecciones libres y transparentes en Venezuela, según declaración del día 30 de noviembre.

Son las declaraciones más torpes que ha hecho en estos largos y oscuros 10 años que lleva sentado en Miraflores, lo cual ya es mucho decir, porque es un reconocimiento de hecho a lo que viene denunciándose en Venezuela: que el régimen autoritario de la coyunda de estalinistas, militaristas y bandas de todo pelaje, ha ido degradando hasta niveles inaceptables  la institución del sufragio, tal como está concebida en la Constitución y en el sistema legal correspondiente.

Registro Electoral no auditado desde hace años, desactualizado y prácticamente cerrado en el país y en el exterior; CNE designado violando el mandato constitucional de independencia política de sus rectores principales y suplentes; organismos electorales subalternos (Juntas Regionales, Municipales y Mesas electorales) desactualizados desde hace años en su composición y progresivamente cooptados por militantes del partido gobiernero; circunscripciones manipuladas al mejor estilo del gerrymandering del norte; censura de prensa, inhabilitación de dirigentes, judicialización de partidos, clientelismo desembozado y pare usted de contar.

Una verdadera dictadura electoral que sin embargo, no ha podido contrarrestar el indetenible descalabro del chavismo: del 33,36  % del padrón electoral en 1998, al raquítico 16,99 % en las elecciones regionales del 2021. Y todo ello, después de haber manejado los más cuantiosos recursos que gobierno alguno haya manejado en la historia de Venezuela.

La denuncia de los demócratas venezolanos, las observaciones de las misiones internacionales que han presenciado procesos electorales, los reportajes de la prensa extranjera, todo ha sido confirmado en esta evidente confesión pública de Nicolás Maduro ante el mundo.

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Mientras, la lucha sigue. Denuncia, protesta, organización y constancia, son las claves para levantar al país entero en defensa de sus derechos políticos. Un clamor por elecciones justas comienza a recorrer el territorio nacional de cara a las elecciones presidenciales previstas para el año 2024; un clamor que no parará más, indetenible, hacia la derrota inevitable de quienes ya no cuentan con otra cosa que no sea el desprecio de un pueblo engañado, abandonado y burlado. Como en los albores del siglo XX latinoamericano resuena la voz de Madero: “Sufragio efectivo, no reelección”. Revisen la historia y aténganse a las consecuencias.



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