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La estrategia de Juan Guaidó que sus adversarios dentro de la oposición quieren dinamitar

Danny Leguízamo | 1 septiembre, 2019

Caracas.- El sábado se selló un pacto. Un acuerdo. Juan Guaidó y Henry Ramos Allup se encontraron en Maracay en el acto nacional que los adecos denominaron “Maquinaria Electoral de Carne y Hueso”. Ramos  Allup le ofreció a Guaidó “la primera maquinaria del país”, y Guaidó reconoció la labor de la tolda blanca y felicitó a sus militantes. Entonces vino la foto. La foto de Ramos y Guaidó juntos con las manos arriba en señal de victoria. Es una alianza estratégica que a los adversarios de Juan Guaidó no les conviene. Y por eso la quieren dinamitar. Porque con la alianza de Guaidó y los blancos se sella un pacto de trabajo que podría devolverle la libertad al país.

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En el acto adeco del sábado ocurrieron tres cosas que no pueden pasar por debajo de la mesa: que por primera vez en mucho tiempo un partido político opositor logra concentrar a miles en una actividad; que en este acto Henry Ramos Allup no paró de referirse a la “primera maquinaria electoral del país” (así la llamó), y que uno de los oradores era Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela. No es la primera vez que Guaidó, con su presencia, respalda a los adecos. Ya lo hizo con la rueda de prensa que Ramos ofreciera en La Florida sobre el caso de Edgar Zambrano, primer vicepresidente del Parlamento secuestrado por la dictadura.





Y es esta alianza de Guaidó con los adecos la que genera incomodidad. La unidad es un activo que los enemigos históricos de la oposición quieren dinamitar. De allí que en los últimos días se hayan desatado dos campañas simultáneas. Una contra los adecos y otra contra Guaidó. El objetivo es dinamitar la alianza sellada el sábado. Fracturar la unidad. Guaidó necesita de la maquinaria adeca, tradicionalmente organizada para enfrentar cualquier evento electoral o de activismo.

A esa campaña contra la oposición volvió a referirse Ramos Allup en su discurso, sin dejar de recordar las “bondades” de la maquinaria “de carne y hueso”.

Para unos el adversario no es el régimen, sino nosotros. Dividen sistemáticamente a la oposición. Nos acusan de las peores barbaridades. Tenemos que gastar un tiempo enorme aclarando infundios y ollas podridas que montan contra todos nosotros. El laboratorio sucio radical repite cada cosa que dice el régimen en contra de nosotros. empezaron por tratar de ensuciar a Juan Guaidó con la ayuda humanitaria en Cúcuta. Ahí no se perdió ningún dinero nada. Y el 30 de abril le dieron argumentos al Gobierno para allanarnos la inmunidad. Ahí está Edgar Zambrano preso. Allanaron a Juan Guaidó y me allanaron a mí. 35 parlamentarios están perseguidos.





Siguió enumerando los ataques que ha recibido la alianza opositora:

Armaron un escándalo por el pago de los intereses de los bonos de Pdvsa. Si no se pagaban esos intereses de esos bonos vencidos, perdemos Citgo. Y si perdemos Citgo, acusan a Guaidó de haber perdido Citgo. El caso de la empresa Monómeros, la utilizan para fusilar a dirigentes opositores. También le piden a Guaidó que designe un equipo de gobierno, y cuando lo hace, entonces le caen a palos.

Después hizo referencia a las acusaciones en su contra. De los presuntos contratos con el Gobierno.

¿De qué no me han acusado a mí? De que tengo contratos con el Gobierno. ¡Seré yo bolsa! No he sido demandado y tampoco mis hijos han sido demandados en ningún lugar del mundo por esto, y no podrán probar nada porque los contratos no existen.

Y ahí estaba Guaidó. Atento. Aplaudiendo. Retratándose con los adecos, a quienes felicitó y recordó a Zambrano, su segundo al mando, un diputado secuestrado por la tiranía en condiciones vergonzosas. Esta es una alianza inconveniente para los enemigos históricos de la oposición, muchos de ellos arropados bajo el manto del radicalismo.

 

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