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La expulsión de John Carlin devela una grieta en el nido de alacranes del Psuv

Elizabeth Fuentes | 10 octubre, 2019

Caracas.- Lo que era un secreto a voces culminó con la afirmación del propio John Carlin a César Miguel Rondón: el periodista y escritor británico venía a Venezuela a reunirse nada menos que con Jorge Arreaza, entre otros oficialistas. De modo que haber declarado su presencia como “inadmisible” -la palabra que inventaron ahora para edulcorar el atropello- no pudo haber sido ordenada por Cancillería.

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Las sospechas de la torpe decisión tampoco puede caer todos los integrantes del grupo chavista que acudió a las negociaciones en Oslo y Barbados porque, de acuerdo a las buenas lenguas, Carlin tenía en su agenda un encuentro con Héctor Rodríguez. Y este joven, a quien muchos imaginan como el futuro candidato presidencial de los rojos, no se lleva muy bien con los hermanos Jorge y Delcy y ha tratado en lo posible de mantener una imagen de demócrata porque tiene mucho qué perder si el gobierno de Nicolás Maduro continúa cuesta abajo en la rodada, arrastrando consigo al Psuv completo.





Sobre el capitán Diosdado Cabello, el hombre ha sido lo suficientemente claro a la hora de encabezar cualquier iniciativa que busque ametrallar diálogos, negociaciones o encuentros clandestinos entre representantes del régimen y de la oposición, pero resulta difícil creer que sus tentáculos de poder puedan llegar hasta impedir la entrada de Carlin y su posterior encuentro con Arreaza y Rodríguez.

¿Quiénes serían entonces los que cuentan con suficientemente poder para declarar “inadmisible” la presencia de Carlin en Caracas? Probablemente los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, cuatro hombros donde se sustenta buena parte del poder chavista, dos “duros” del Gobierno que jamás van a permitir que nadie los bypasee, que no pueden entender que Carlin no se reuniría con ellos. Entonces una llamada de la Vicepresidencia bastó para dejar a Arreaza y a Hector Rodríguez con los crespos hechos.

¿Cuál escenario imaginaron los censores de la visita? Quizás sospecharon que, tal como el gobierno se inventó una “oposición” a su medida, con personajes del tipo Claudio Fermín, Timoteo Zambrano y Henry Falcon, dispuestos a salir en los titulares a costa de lo que fuese (y quién sabe cuál otro beneficio que sabrán las paredes de Miraflores), pues alguien en Miraflores trató de inventar también una “nueva” representación suya, distinta a los de siempre, para que conversaran y escucharan lo que tenía que decir el escritor y periodista John Carlin, el amigo de Nelson Mandela, el hombre que quizás podría aportar otra visión sobre cómo funciona en la práctica el complicado escenario de la transición.





¿Pero qué hicieron ante esto los que quieren dinamitar cualquier tipo de diálogo y llevarse por delante a varios adversarios rojos en el intento? Esperaron que Carlin pisara Maiquetía para dejar en ridículo a quienes se iban a citar con el. Dejarlos en ridículo y enseñarles de un trancazo que el verdadero poder lo tienen ellos.

A ello se le suma el silencio absoluto del gobierno sobre el caso Carlin, lo que ha enviado mas leña al fuego de las especulaciones, pero también ha cavado más profundamente ese hoyo oscuro donde sobreviven los integrantes del “nido de alacranes”, que fue como calificó alguna vez el general Alberto Muller Rojas a los dirigentes del Psuv.
Y como sabemos, los alacranes envenenan hasta al sapito que les salvó la vida cuando los ayudó a cruzar el río. Es la naturaleza de la bestia.

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