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La historia de David Good, el hijo de una yanomami venezolana con un estadounidense

David Good logró reencontrarse con su madre Yarima en el año 2011 tras un intenso viaje de Estados Unidos a la selva del Amazonas en Venezuela

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Caracas.- David Alexander Good es un joven estadounidense, para nada aventurero, hijo de un antropólogo nativo de Nueva York y una indígena venezolana, de la etnia yanomami, ubicada en lo más profundo de la selva del Amazonas.

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Según un documental hecho por el canal National Geographic en 1992 y varias reseñas en diarios internacionales para ese momento relataron la interesante historia de Keneth Good, un antropólogo que decidió viajar a Venezuela y adentrarse en la selva amazónica para conocer de cerca el comportamiento de los indígenas. En esa expedición que comenzó en el año 1975 Keneth se instaló en una pequeña choza cerca de la aldea Hasupuweteri, en cual inicialmente cumpliría una misión de 15 meses, pero al pasar el tiempo se instaló en la vivienda común (shapono), allí estudió los rituales Yanomami y se ganó el nombre de “shori” que significa “hermano de ley”.

Para el año 1978, el jefe de Hasupuweteri le propuso a Good que tomara una esposa y le ofreció a su hija "Yarima", que tenía unos 12 años aproximadamente. Keneth un poco indeciso y aún sin comprender las reglas de esa etnia indígena, pero siendo ya parte de ellos, accedió a la propuesta y aunque la ceremonia no se dio de inmediato, ambos fueron estableciendo un vínculo amoroso.

Después de 8 años, en 1986, Keneth y Yarima, -quien se encontraba embarazada- se fueron a Estados Unidos. Estando en la ciudad de Nueva York se casaron y a los días nació su hijo David Alexander.

La pareja solía viajar al Amazonas de visita. En una de esas estadías nació su segunda hija, "Vanesa". Su tercer hijo "Daniel" lo tuvieron en Estados Unidos.

Yarima no logró adaptarse al mundo de la civilización, y mucho menos a una ciudad tan grande como lo es Nueva York. Vivía encerrada cuidando de sus hijos, pues no dominaba otro idioma que no fuese el nativo de su etnia indígena.

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En uno de su viajes a Hasupuweteri, Yarima decidió volver a sus costumbres de la tribu y no regresar a Estados Unidos. La pareja decidió que los niños vivirían con su padre en el país norteamericano.

David, quien ya conocía a su madre y había compartido algunos momentos con ella, sintió rechazo y hasta llegó a odiarla al creer que lo había abandonado. Fue entonces, hasta ver el documental de National Geofraphic, el cual narró uno de los viajes que realizaron sus padres y sus hermanos al Amazonas que surgió esa curiosidad por conocer el origen de su madre y volverse a reencontrar con ella.

"Comencé a entender por qué se había ido, todo lo que había tenido que pasar. No creo que hubiera logrado sobrevivir", dijo David.

A pesar de que actualmente esté circulando en las redes sociales que David Good logró este año reencontrarse con su madre, el equipo de redacción de El Cooperante pudo constatar que la fotografía fue tomada en el año 2011, fecha cuando David Alexander, con 25 años de edad pudo volver a ver a su madre, esto tras haberse puesto en contacto con Hortensia Caballero, una antropóloga del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) que recordaba su historia y conocía a Yarima.

Esta investigadora logró conseguirle los permisos a David para poder entrar a la selva venezolana, ya que normalmente los extranjeros no pasan a esas zonas restringidas.

Según la BBC Mundo, el viaje de David al Amazonas fue algo "aventurero y de riesgo". Navegó durante tres días por el Orinoco en un bote a motor. Sintiéndose mal por el movimiento, por las picaduras constantes de los jejenes, por el aire húmedo y la sed constante. Tenía un nudo en el estómago y acumulaba noches sin dormir.

Good contó en esa entrevista, que al llegar a la selva los indígenas comenzaron a pegar gritos, para ellos era muy extraño escuchar un motor de una lancha.

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"Comenzaron a gritar 'motor, motor'… todo un acontecimiento. No escuchan el ruido de motores muy seguido", cuenta Good.

Al reencontrarse con su madre, David relató que fue un momento emocionante que jamás olvidará. "De repente pensé ¿Cómo la saludo? Quería abrazarla, pero no es la manera en que se saludan los yanomamis. Fue un encuentro incómodo. Puse mi mano en su hombro, ella comenzó a temblar y llorar. Entonces la miré a los ojos y me largué a llorar yo también".

Para ese entonces David pasó tres meses sumergido en la selva, observando el comportamiento de sus familiares. De allí le surgió la idea de crear una fundación que la bautizó como "The Good Project" (El buen proyecto).

En el año 2018, David Alexander regresó a la Amazonas a buscar a su madre para llevarla de paseo a Nueva York, ciudad en donde reside con su padre el antropólogo Kenth.

En su cuenta de Instagram, David tiene publicadas varias fotos de cada uno de los momentos con su madre en la selva. "Me centraré en los momentos felices que pasamos juntos. Nunca olvidaré todo lo que me enseñó y todas las risas que compartimos".

Recuerda con gran orgullo y felicidad las primeras palabras que le dijo su madre en un inglés sencillo en su primer encuentro: "¿quieres una serpiente?".

"Recuerdo este día (alrededor de 2011) vívidamente. Fue la primera vez que me hizo una pregunta en inglés y fue la primera vez que comí boa constrictor. ¡Sabía tan bien! Sigue siendo mi comida favorita en el Amazonas", escribió David en su Instagram con una foto sonriente de su madre sosteniendo una serpiente.

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