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Intervención de Banesco podría tornarse indefinida como en el caso Econoinvest

Danny Leguízamo | 4 mayo, 2018

Caracas, 4 de mayo.- Ocurrió una vez. Eran los tiempos de las casas de bolsa en Venezuela. Econoinvest, dirigida por Juan Carlos Carvallo, estuvo en la mira de Jorge Giordani, Nelson Merentes y Hugo Chávez. El motivo: la fluctuación del mercado paralelo de divisas cuyo funcionamiento era absolutamente legal, con el Gobierno en pleno conocimiento -y participación- en las operaciones de Tipo de Interés con Capital Cubierto. Participaron tanto Pdvsa como el BCV. ¿Quién podría imaginarse que el chavismo arremetería en contra de Econoinvest?

Pero ocurrió. Llegó el día. A Juan Carlos Carvallo y a otros directores de la pujante casa de bolsa, se los llevaron detenidos. Econoinvest fue intervenida temporalmente. Aquel día fue terrible. Hugo Chávez se mofaba de lo ocurrido. Y exhibía como trofeo los videos de las cámaras de seguridad de la empresa.

La intervención fue eterna. Carvallo pasó 3 años en prisión. Nadie pudo demostrarle ni el más remoto de los delitos y, en consecuencia, fue absuelto. Pero ya el daño estaba hecho. No hubo retorno de ninguna índole.

En plena campaña electoral, Nicolás Maduro se exhibe ahora como aquél que pretende, ahora sí, acabar con las “mafias” responsables de la escasez de billetes y del exorbitante precio del dólar paralelo, cuyo único responsable es él, aunque no lo quiera admitir.

Entonces va contra Banesco. En la reunión que sostuvo Maduro en el Palacio de Miraflores, la decisión crucial fue esa. Seguir adelante. Hasta las últimas consecuencias, porque si no ocurre la estatización de Banesco, habrá otros métodos para asegurarse que el banco termine bajo control de la cúpula. Que nadie se llame a engaños: el poder lo quiere todo. Y todo, incluye la banca. Y que nadie se sorprenda tampoco, si la intervención temporal de Banesco, termina emulando a la de Econoinvest: una intervención sin retorno, la cual, como ha dicho Juan Carlos Escotet, carece de motivaciones de índole legal. Y es que en el caso Econoinvest tampoco había motivos legales, sino estrictamente políticos.


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