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“La Llorona”: La historia del espectro más escalofriante de Venezuela

El Cooperante | 31 octubre, 2019

Caracas/Foto de Portada: Fotogramas.- La Llorona, según cuenta la leyenda, es el alma en pena de una mujer que ahogó a sus hijos, y que luego, arrepentida y maldecida los busca por las noches en ríos, pueblos y ciudades, asustando con su tétrico llanto a quienes la ven u oyen. La historia posee infinidades de versiones, con generalidades y particularismos propios de muchas regiones geográficas.

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En Venezuela, el relato de origen está relacionado con los llanos: una mujer muy joven se enamora de un soldado, que la abandona al embarazarla, y ella, como no tiene idea alguna de cómo criar a un infante, desesperada por el llanto del niño lo mata con sus propias manos. Arrepentida, su llanto llama la atención de los vecinos y familiares, quienes la maldicen. Ella asustada corre hacia el llano y se convierte en un espanto que roba niños que están solos, ya sea en sus casas o en las orillas de los ríos o quebradas.





Foto: Fotogramas
Cortesía: Fotogramas

Sin embargo, existe otro mito sobre el personaje y es que La Llorona fue una joven que vivía en un pequeño pueblo de los llanos venezolanos. Esta muchacha cada vez que daba a luz a un hijo lo mataba sin piedad. Le confesó todo al sacerdote que vivía en su pueblo, añadiendo que no sentía ningún remordimiento por lo que había hecho. El cura notó que estaba embarazada de nuevo y le dijo a la mujer que cuando tuviera a su hijo le diera de amamantar antes de matarlo, y así lo hizo; tras darle leche materna lo mató, pero se activó su instinto maternal, haciéndole sentir una gran culpabilidad. Desde entonces, vaga por los campos llorando de dolor, buscando a sus hijos y asustando a todo el que se le atraviese en su camino.

La Llorona en América Latina

En México, lugar donde nace la leyenda, los investigadores estiman que La Llorona, como personaje de la mitología y de las leyendas mexicanas, tiene su origen en algunos seres o deidades prehispánicas.

La historia de La Llorona comenzó a documentarse en el año 1550, cuando Fray Bernardino de Sahagún, recogió la leyenda de Chocacíhuatl en su obra “Historia general de las cosas de Nueva España” identificando al personaje con la diosa Cihuacóatl.





De acuerdo a la concepción dual de las divinidades mesoamericanas, Cihuacóatl es a la vez la diosa dadora de la vida y de la muerte, capaz de crear y de destruir a sus hijos. La madre, es a su vez, nutricia y destructora.

Otro aspecto que varía en las historias es lo que ocurre durante un encuentro con La Llorona. La narración folclórica coinciden en que, más que su aspecto físico, el terror que produce es producido por su espeluznante lamento, y que muchas veces no existe un contacto directo con el espectro.

Sin embargo, esto puede cambiar. En algunos cuentos, quien la ve puede morir, pero estas versiones son las que menos han cobrado credibilidad. En El Salvador, por ejemplo, se rumora que La Llorona vaga por las calles de los pueblos rurales llorando por sus hijos y que cuando llega a un población, entra por la calle principal, lanza su primer grito y comienza a llorar, buscando el camino que la lleve al cementerio de la comunidad o entrar en la iglesia local, para luego desaparecer. Si se le da la espalda, aparecerá de pronto al lado de la persona. El alma de quien la mire y la siga vagará durante toda la eternidad.

Cortesía: Fotogramas
Cortesía: Fotogramas

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