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La Lupa

La lucha por la hegemonía dentro de la oposición se internacionaliza

En tanto el interinato no fue capaz de desalojar a Maduro del poder durante 2019, afloraron las diferencias dentro de la oposición que se pusieron de lado con la apuesta por la abstención para las parlamentarias de 2020. Tampoco hubo “quiebre”. En su lugar, lo que hay es una pugna entre PJ y VP por la dirección de la oposición luego del 21 de noviembre. No es solo una lucha por la forma cómo se lleva el interinato, sino cuál estrategia para la oposición. La disyuntiva de siempre: entre seguir con la de 2019 que no ha dado el resultado ofrecido –ahora se promete que sí por la extradición de Saab- o que la oposición construya fuerza política al participar en elecciones. La pugna dentro de la oposición tiene dolientes afuera: “Pacho” Santos entró en la pelea para defender al interinato ante las evidentes pérdidas de apoyo político y social que tiene dentro de Venezuela. La carta del reconocimiento internacional es la que le queda. Es la jugada que Santos promueve para mantener al interinato

Caracas- El problema de fondo para la oposición G4 y la de Guaidó -porque ya hay distancias entre las dos- cada día se despeja más en su origen ¿Cuál sector tendrá la legitimidad y la fuerza política para afirmarse como la oposición frente al gobierno de Maduro luego de las regionales? Mantener la estrategia original de 2019 de la “presión y el quiebre” –la que recibió un empujón con la extradición de Alex Saab el día 16-10-21- o asumir que la oposición tiene que construir fuerza política propia lo que supondrá jugar con las reglas del sistema autoritario. Lo que muchos despectivamente llaman “cohabitar”, aunque cohabitan más allá de denunciar cómodamente en tuiter, mundo del que no salen.

Cohabitar puede tener diversos significados políticos, aunque en la representación social no está asociado a nada bueno. Cohabitar se asume sinónimo de rendición, de derrota, de pusilanimidad, y complicidad. El “gobierno de Vichy” de Petain y Laval es lo primero que se le viene a la mente a muchos cuando escuchan la palabra.

Pero Venezuela no es Francia durante la Segunda Guerra Mundial ni tampoco la Alemania nazi. Cohabitar puede significar construir las condiciones para un cambio de gobierno desde el propio sistema con sus reglas electorales y políticas. Por supuesto, el chavista no es cualquier sistema autoritario. Es uno con vocación hegemónica en el cual sus personajes más representativos vienen de movimientos insurreccionales. Conocen de conspiraciones y ahora en el gobierno, las detectan porque saben de eso. Esto coadyuvado por una oposición que apostó por una vía insurreccional la que reforzó la lógica autoritaria del modelo chavista.

La oposición tiene que definir una estrategia y hay una fecha importante: 21 de noviembre. Decidir entre seguir una en la que la promesa central ofrecida por sus promotores –la “transición”- no se ha cumplido a pesar de haber contado con todo –la excusa ahora para justificar el fracaso ya no es el G2 o la represión del Estado, sino que la oposición “está llena de infiltrados” o que a Maduro “le tiemblan las piernas” por la extradición de Saab- u optar por entrar en un terreno desconocido en donde, efectivamente, el riesgo sea cohabitar con el gobierno y ser una oposición funcional al sistema autoritario o –lo que deseo- que ese peligro signifique la posibilidad de hacer viable un cambio político a través de una elección. Para estar en condiciones de enfrentarse al gobierno, la oposición tiene que acomodar su brújula estratégica y eso pasa por definir las correlaciones de poder dentro del mundo opositor.

Hay dos carriles para esta definición. El electoral y la lucha por la hegemonía. En el canal de las votaciones intervienen las direcciones de los partidos, pero es una demanda mayormente de las bases que corta a todos los partidos, incluso a VP, partido que postuló a más de 1.000 candidatos para las regionales y municipales. Como está intervenido por el TSJ, VP asumió la tarjeta y el color azul de la MUD. Pensaba que VP no daría este paso. Aunque el discurso para explicar por qué va a noviembre es “organizar el descontento” y “apoyar el acuerdo de salvación nacional”, asumió la vía electoral. El camino de las elecciones es el de los militantes y el de los votantes.

El otro camino es la lucha por la hegemonía que protagonizan PJ y VP, que no es nuevo. AD y UNT parecen distantes de esa pugna. Quizás apuestan a que los resultados de noviembre definirán quién es quién dentro de la oposición con estos dos partidos a la cabeza. Por ejemplo, muchos vaticinan un triunfo arrollador de Manuel Rosales en la gobernación del Zulia. Si es así ¿cuál sería el sentido político para que Rosales se meta en la disputa entre PJ y VP? Es más lógico hablar en público después de noviembre (a lo mejor ya lo hace en privado) o no meterse en eso y concentrarse –si gana- para hacer una buena gestión en un contexto político difícil.

La lucha por la hegemonía entre PJ y VP tomó un nuevo camino, inesperado. Hay dolientes no venezolanos en este combate entre partidos locales.

Hasta ahora era una disputa doméstica pero con escenarios dentro y fuera de Venezuela. El más importante, Monómeros. En el pugilato entraron actores de otros países. El exembajador de Colombia en los EUA, figura de la que se dijo apoyó a Trump, promotor del interinato y de la estrategia de la “máxima presión” contra Maduro, “Pacho” Santos, tuiteó el día 11-10-21 sendos mensajes en los que descargó a Julio Borges, Henrique Capriles, y a José Manuel Olivares.

Un actor externo entró en la disputa interna de la oposición. Quedan conjeturar los motivos para que Santos tuiteara sus mensajes, los que tuvieron repercusión, y eso el colombiano lo sabe. Tuiteó a conciencia, creó una opinión y, como siempre pasa en este tipo de situaciones, luego de la polvareda, el silencio. Tal vez las llamadas de los famosos “componedores de la comarca” para bajar el ruido porque el público observa, y lo que pasa no ayuda a la unidad de la oposición. Ahora la lucha por la hegemonía bajó el volumen, lo que no significa que no exista. La hay. Por eso es menester analizar lo que Santos tuiteó.

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Un primer motivo es que sectores del gobierno de Duque, quizás lo más “duros” entre los que está Santos, observan que el interinato poco a poco naufraga, y que el espacio poco a poco lo disputa PJ. Con sus tuits, Santos asume una posición vocal a favor del interinato para mostrar fuerza a PJ, sin que Duque tenga que hacerlo directamente o puede ser para mostrarle a Duque que no debe abandonar al interinato, si pensaba hacerlo –que no creo- pero sí probablemente el gobierno de Duque reconozca la necesidad de un mínimo de comunicación con el gobierno de Maduro para abrir la frontera del lado venezolano y pueda retornar la cotidianidad a una frontera con mucha vida y que está viva.

Hace como tres semanas se anunció la apertura de la frontera entre Colombia y Venezuela. Esto no se concretó y hoy estamos en un momento de rifirrafe entre las dos naciones. Pero el hecho que se haya anunciado, revela que los gobiernos de los dos países buscan una mínima comunicación. Si del lado colombiano aceptaron esta apertura, es porque hay un reconocimiento al lado venezolano. Quizás esto encendió las alarmas en el sector “duro” del gobierno de Duque, y actuó para evitarlo. Comenzó a enrarecerse el clima. La revista Semana publicó que el gobierno de Maduro compró misiles a Irán, luego los tuits de “Pacho” Santos, ahora estamos en los tuits de Duque quien celebró la extradición de Alex Saab, y reiteró su posición de “no reconocer al dictador” luego que el senado de su país el día 20-10-21 aprobara por unanimidad una propuesta de tres puntos para trabajarla con la AN de Venezuela. El clima se enrareció y se regresó al punto de la “diplomacia del micrófono”.

El segundo motivo para explicar por qué Santos entró en el conflicto dentro de la oposición son intereses de Colombia que sienten que esta pugna afecta el clima empresarial de Monómeros. Esta empresa es estratégica para Colombia porque influye en el área de la producción de alimentos. De acuerdo a El Espectador en una nota con fecha 16-10-21, Monómeros comercializa más del 40% de la producción de fertilizantes en el vecino país. Colombia no puede dejar la suerte de una compañía vital en manos de una disputa por el control de la firma entre opositores. Se responsabiliza al interinato de la situación de Monómeros, y PJ es el partido que lo hace. Con sus tuits, Santos busca disminuir la ofensiva de PJ en Monómeros y darle un espaldarazo a Guaidó quien apoya el control de las autoridades colombianas sobre la compañía.

En sencillo, el conflicto dentro de la oposición entre PJ y VP afecta a intereses dentro de Colombia. Los grupos políticos del país vecino apoyan a Guaidó porque ven que el interinato se apaga. Tratan de evitarlo. Por eso la intensidad en la pugna política entre los dos partidos.

Leopoldo López alertó que, si el interinato desparece, Maduro se hará con los recursos congelados. “Pacho” Santos en declaraciones posteriores a sus tuits, señaló que lo único que Guaidó tiene es la legitimidad internacional. No el interinato como figura, sino el reconocimiento de países hacia el dirigente de VP. Pero para mantenerlo, Guaidó debe actuar como un jefe político, señaló el colombiano. Por eso Santos hace la distinción al asumir que Borges quiere “cohabitar” y la descargó contra Capriles y Olivares, quienes son ejemplos de la “cohabitación” en la que Borges quiere entrar.

Queda ver a qué intereses responde Santos. Si es un político que ve con alarma cómo el interinato se desinfla sin poder hacer nada, o es la voz de intereses dentro del gobierno de Duque o fuera, que comienzan una ofensiva para darle aire al interinato al que le quedan menos de 3 meses, con lo que eso supone: mantener el control de recursos, que en el caso de Colombia, vienen de Monómeros.

La gran pregunta es qué pasará con el interinato. Luce que en el G4 ya no tiene apoyo unánime. A lo mejor es un interinato legitimado por algunos dirigentes, como espacio político de personalidades y menos como espacio de partidos, y quizás la declaración de Santos lo que busca es que países reconozcan a Guaidó como dirigente político y no como cabeza de un interinato que ya parece cumplió su ciclo ¿Un mensaje a los EUA, país que evalúa cómo proceder luego del 4-1-22?

Es decir, Guaidó sería un dirigente más, porque no tiene una base de apoyo político más allá de VP y de movimientos como LCR y EC, y de parte de la opinión opositora. A lo mejor Guaidó evalúa dar el paso para no seguir en el interinato y con los apoyos políticos y de la opinión opositora, asumir un rol de dirigente político y no de interino. En tuiter circuló una lámina de la firma Consultores 21 en la que se preguntó “¿Quién diría usted que es actualmente el líder de la oposición?”. La respuesta es Guaidó con 32% seguido de López con 8 por ciento. En el bloque opositor, las respuestas fueron 48% y 14% respectivamente. Es un paso muy arriesgado dejar el interinato para ser un dirigente político más. Los grupos del interinato presionarán para que no sea así por las “rentas” y el status del que hoy gozan para no volver a ser “rasos” o “unos más”. Habrá que ver si Guaidó y su grupo más cercano podrán dejar “las rentas de los activos protegidos”, y con ese porcentaje que muestra Consultores 21, luchar por el liderazgo de la oposición sin la magia ni los recursos del interinato.

No hay que descartar este escenario. El distanciamiento entre partidos del G4 y Guaidó es evidente. PJ, incluso, desmintió la cuenta de tuiter de comunicaciones de Guaidó. Esta había sacado un tuit informando sobre un “decreto” para reestructurar a Monómeros. PJ desmintió el “decreto” y afirmó que lo que se aprobó fue un acuerdo de los legisladores de la extinta AN de 2015.

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Los mensajes de PJ fueron seguidos de algo muy importante. Un comunicado de AD, PJ, y UNT en el que afirmaron que tal decreto no existe, y señalaron que Guaidó no puede tomar decisiones en solitario. Hay que recordar que en diciembre de 2020 se reformó el “estatuto de la transición” para eliminar el “centro de gobierno” que dirigía Leopoldo López –una de las críticas de los partidos, que ya veían a un Guaidó por la libre y sin rendir cuentas- y se sustituyó por un “consejo político” que nunca se designó, pero en teoría era una suerte de espacio de los partidos del G4 para el “check and balance” del interinato.

De 2020 a 2021 la dinámica de un interinato percibido como un cogollo colmó la paciencia de PJ –partido que hace críticas al interinato desde enero de 2020, al salvar su voto cuando se aprobó un “fondo especial para litigios” - y decidió pasar a la ofensiva por algo muy relevante que está en el comunicado firmado por los tres partidos del G4, y que “pasó por debajo de la mesa”. El texto puntualizó que el interinato culmina su vigencia el 4-1-22. No deja claro si será renovado o no.

La impresión que me dejó la rueda de prensa de Capriles el día 20-10-21 es que dejará que los electores con su participación en las regionales apoyen una de las estrategias porque políticamente parece difícil resolver la lucha entre PJ y VP. Cuando Capriles afirmó que el “interinato murió el 30-4-19” significa ratificar su separación con la estrategia interina, porque ya lo había hecho en 2020. Cuando voceros del grupo Guaidó le respondieron que “Capriles ataca a Guaidó pero no a Maduro” –que para este grupo es la “prueba de ácido” para ver si alguien es opositor o un “infiltrado”, este grupo aspira a que hay que pronunciarse en tuiter por todo- también reafirman su distancia con Capriles. Pienso que a estas alturas las dos estrategias son excluyentes. Tal vez la ruptura produzca la unidad, pero una unidad sin confrontar previamente las estrategias no será duradera. No se resuelve con “tuits unitaristas” que llegan tarde, como siempre. La política es saber decir las cosas pero, también, tiene que ser oportuna no a destiempo.

Como no veo posible la unidad y honestamente no la considero deseable en este momento porque ya se caminó mucho –en 2019 era cuando debió construirse, con amplitud- para quienes vamos a votar están las elecciones de noviembre y con nuestros votos, definir “quién es quién” en el mundo opositor. Al interinato le queda –de aquí la propuesta de “Pacho” Santos- exhibir los apoyos internaciones que pueda lograr para definir su legitimidad porque los respaldos domésticos ya no son los de 2019. Quizás después que estas dos visiones se confronten pueda darse una unidad más sólida dentro de la oposición.



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