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La Lupa

La mala idea de cerrar un hotel por culpa de María Corina

Decenas de clientes leales y votantes molestos se  han ofrecido a enviar dinero a los  hoteles cerrados para ayudarlos a pagar la multa impuesta. En un momento duro para el turismo interno, los propietarios castigados han mantenido una postura ecuánime y han continuado pagando el salario a sus empleados a la espera de mejores días

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Caracas/Foto:@CarlosZapata_VE. "Estamos cerrados hasta el 22 de mayo", dice amablemente la recepcionista del "Hotel Urumaco", en Coro, estado Falcón, uno de los multados y clausurados por el Seniat luego de que María Corina Machado se alojara allí durante parte de su campaña electoral. 

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-¿Y qué están haciendo mientras tanto?, le pregunto.

- Nada. Cumpliendo el horario, responde la joven.

Y se imagina uno a los pocos empleados haciendo nada durante un mes, aburridos y asustados porque las pérdidas por el castigo ascienden a más de 15 mil dólares —si se multiplica el precio de las habitaciones por el mes de cierre—, y semejante trastorno podría poner sus trabajos en riesgo. Hasta que la respuesta en las redes de quienes conocen el hotel, que recién cumplió 16 años en el sitio, seguramente les tranquilizó, ya que decenas de clientes, amigos y no amigos, no solo se enfurecieron por la medida, sino que se ofrecieron a pagar la multa del Seniat así como a visitar el hotel apenas pueda abrir sus puertas, para ayudarlos a cubrir las pérdidas.  

De lo más discretos, los propietarios del hotel se han limitado a colgar un post en su cuenta de Instagram (@hotel_urumaco) donde anunciaron:

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"Estamos siempre  para servirles. Por motivos sobrevenidos  estaremos inoperativos hasta el 22 de mayo del presente año. Apreciamos su comprensión. Reciban nuestras disculpas por las molestias causadas. Seguimos trabajando para mejorar nuestro servicio".  

Mientras el resto de sus post en las redes no solo muestra al hotel como sitio fundamental de eventos, bodas y reuniones de los habitantes de Coro, sino su empeño por atraer el turismo interno a la ciudad más su apoyo a las iniciativas sociales que se han emprendido en una zona donde el turismo, como todo en el país, sobrevive a punta de ganas.

El segundo hotel multado y cerrado por alojar a María Corina Machado, el Hotel Paseo de Maracaibo, también recibió una andanada de respuestas solidarias de los miles de seguidores a su cuenta de Instagram (@hotel_elpaseo), muchos de los cuales "amenazaban" con alojarse allí cuando volviera a abrir para ayudarles económicamente. Los mensajes menos publicables fueron la mayoría, por cierto.

Pero en este caso, cualquier cuenta apresurada que se saque podría totalizar  sus pérdidas  en más de 100 mil dólares, ya que bastaría con multiplicar el número de las habitaciones (son 63) por el precio promedio diario (80 dólares) y multiplicarlo luego por los 30 días de cierre, para que la cifra totalice 151 mil dólares solo en ocupación. Sin contar allí  las pérdidas en comida  y bebidas —el hotel posee el único restaurante giratorio de Maracaibo—, o sin saber  si los hoteles, cerrados de la noche a la mañana, también perdieron parte de la comida encargada con antelación a sus proveedores habituales.

"Pedimos disculpas a nuestra distinguida clientela. Estamos cerrados hasta nuevo aviso", posteó el tercer hotel castigado con antelación, el Hotel El Recreo de La Victoria, una vez que supo que lo clausuraron antes de que Maria Corina Machado y el candidato presidencial de la Plataforma Unitaria, Edmundo González Urrutia, se alojarían allí para cumplir con su agenda de campaña en el Estado Aragua. Con tan solo 24 habitaciones y en una zona donde el movimiento debe ser poco —los que suelen alojarse  van a visitar luego la Colonia Tovar—, sus instalaciones estuvieron en venta el año 2022 por la suma de 1 millón 200 mil dólares. Y todo hace suponer que, en efecto, cerraron la venta porque una nueva administración inició su vida en redes justo ese año, vendiendo el sitio como una visita casi histórica debido a la antigüedad de la propiedad y a su  cercanía con San Mateo, un lugar icónico para los amantes de Simón Bolívar.

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Lo cierto es que a pocos días de las elecciones y con medio país por recorrer, cabe imaginar el pánico de algunos hoteles ante el eventual hospedaje de los representantes opositores -obviamente lo que se busca-, más la incomodidad de quienes quieren recorrer el país para llevar a cabo una campaña en los mismos términos de su oponente. Solo que en política, como en el amor, mientras más resistencia haya a la propuesta, más se empeñará el interesado en lograr lo que quiere. Sin contar que victimizar al adversario siempre ha sido un pésimo negocio.



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