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La Lupa

La mujer árabe que estafó a Pdvsa tenía acusaciones por fraude desde el año 2020

Hace cuatro años empresas financieras del Reino Unido, Estados Unidos y Malasia presentaron un caso conjunto en su contra por fraude ante el Tribunal Comercial del Reino Unido, el cual ordenó congelar más de 80 millones de dólares a la empresa compuesta por ella, su esposo y los dos hijos ¿Nadie en PDVSA conocía el pasado delictivo de Uneza Tahir Lakzani?

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Caracas/Foto: Cortesía. "Muy respetada en el próspero negocio naviero de Dubái", Uneza Tahir Lakhani es una ejecutiva financiera corporativa senior a la que se ha llamado “un catalizador de la excelencia financiera”. Lakhani se ha ganado una reputación estelar por su liderazgo progresista e ideas innovadoras, que atribuye en gran medida a su herencia árabe y a sus muchos años de experiencia profesional". Así se define en los cuatro portales que ha creado para promocionarse la mujer que estafó a Pdvsa y que ahora está detenido en Dubai, a la espera de su extradición a Venezuela.  

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En los cuatro portales asegura que estudió en la Universidad de Columbia y que "su competencia se extiende a la redacción de contratos, la planificación empresarial y la evaluación astuta de posibles inversiones", sin mencionar para nada que en abril del 2020, ella y su familia ya eran noticia cuando se hizo público que su esposo y sus hijos, "magnates del transporte marítimo", como se hacían llamar, se enfrentaron a reclamaciones por fraude ante el Tribunal Comercial del Reino Unido, un fraude cometido que sumaba casi 80 millones de dólares y que llevó a la justicia a congelarles 62 millones de libras esterlinas en activos. Esta acusación, por vender chatarra de 13 barcos petroleros escondiendo a los compradores que los buques estaban hipotecados, fue un fraude marítimo multinacional de 80,2 millones de dólares donde, según consta en el expediente publicado por la prensa entonces: “Los solicitantes fueron engañados, se ocultaron activos y se presentaron documentos falsos ante múltiples gobiernos extranjeros”.

Los documentos alegan que la empresa de Muhammad Tahir Lakhani ocultó la existencia de las hipotecas falsificando documentos, para luego vender los buques hipotecados a desguazadores de barcos en Bangladesh y Pakistán para su conversión en chatarra. Un caso tan escandaloso que empresas financieras del Reino Unido, Estados Unidos y Malasia lo presentaron en conjunto.

De allí que sorprenda, por decir lo menos, que las autoridades de Pdvsa no hubiesen conocido o al menos investigado el pasado de la empresa que contrataron "para el transporte y comercialización fuera del territorio aduanero de petróleo perteneciente a la empresa venezolana Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa)", como se lee en la sentencia donde el TSJ también señala que los ilícitos se cometieron “en perjuicio del patrimonio del Estado venezolano”.

Uneza cometió los delitos junto a su esposo Muhammad Tahir Abdul Qadir Lakhani, propietario de varias compañías, entre ellas North Star Maritime Holding LTD.

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Explica también la acusación "que el grupo se dedicaba a la compra de embarcaciones petroleras deshuesadas”. Una vez que las adquirían, le extraían los transpondedores (AIS) y los vendían a las organizaciones delictivas dedicadas al robo del crudo venezolano con buques petroleros portando falsas identidades.

Uneza está ahora detenida en Dubai por solicitud de Venezuela, quien pidió su extradición para juzgarla. Quizás la veamos a ella también con la braga naranja, otra más en el dichoso expediente de los corruptos de Pdvsa, las muñecas de Pdvsa y los desaparecidos de Pdvsa con sus millones intactos.



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