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La Lupa

La oposición debe preservar sus votos y pensar en la alternancia

Si las 24 entidades electorales se agrupan en las categorías Regiones de Venezuela del INE que son 9, se tendrá un análisis agregado que puede dar pistas sobre cómo se comportó el voto en las regionales de 2021 que puede compararse con las regionales de 2017 y la participación en las primarias de la MUD de febrero de 2012, como referencia. Si se compara con las regionales de 2021, la oposición subió en 5 regiones y bajó en 4: Capital, Andes, Guayana, y Nor Oriental. Las caídas más importantes son en las regiones Nor Oriental y Guayana y se fortalece en las regiones Llanos, Centro Occidental, Insular, y Zuliana. La oposición entra en bastiones del chavismo como los llanos. No se sabe si es por un voto castigo o porque se ve a la oposición como la alternativa de los “perdedores” del “ajuste a lo Maduro”. Esto tiene dos implicaciones para la oposición: cómo preservar sus votos y no perderlos como en el pasado, y reflexionar sobre si la oposición está preparada para una alternancia. Hoy no parece estarlo

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Caracas- En la oposición, como siempre, el análisis es dramático: o todo está bien o todo está mal. O hay que celebrar o no hay que celebrar. Tampoco se trata de buscar un término medio para “estar bien con todo el mundo”. Sencillamente es ver los datos y hacer inferencias políticas. Eso es todo. Es lo que haré en este artículo.

Opté por un análisis agregado cuyo objeto de estudio son las gobernaciones para tener una primera visión y no cansar al lector ¿Cómo se portó el voto de la oposición en las regionales de 2017 y las de 2021 en las gobernaciones, al tener como un baremo las primarias de la MUD del día 12-2-12?

Aclaro que el análisis a nivel de las gobernaciones es distinto al nivel de los municipios. El primero ofrece una visión más general, el segundo permite más precisiones. Son dos niveles distintos.

La oposición no está en su mejor momento, pero los electores no la desahuciaron. La sabiduría de los votantes fue “quitarle la bomba atómica” tanto al gobierno como a la oposición porque no supieron llevar su conflicto, y los dejó a cada uno con su “parcelita”. Con fuerza, pero sin la suficiente para hacer más daño del que han hecho, el gobierno con la mayor responsabilidad, pero la oposición tiene la suya. Ninguno puede hablar de una gran mayoría. Quizás el elector lo que quiere es que reflexionen sobre su comportamiento político o que se sienten a conversar, dado que ninguno es mayor al otro. Tanto el GPP como la oposición sacaron cerca de 4 millones de votos. El elector los puso de tú a tú. De las mayorías de Chávez de 2012 a la mayoría de la MUD en 2015, para llegar a una situación de paridad en el voto en 2021. El elector parece saber que el gobierno con una mayoría aplasta, y la oposición con una mayoría, busca atajos. El “paganini” son esos votantes que con su expresión el domingo no otorgaron mayorías. Veamos el cuadro 1:

El rango lo que significa es cuál porcentaje obtuvo la oposición en una región determinada (el promedio) y se ordena de mayor a menor en las 9 regiones en las que el INE clasifica las 24 entidades de Venezuela. Es una medida de la intensidad del voto opositor. Por ejemplo, el promedio de la votación de la oposición en la región Central fue 43% en las regionales de 2017 y 45% en las regionales de 2021.

En las primarias de la MUD de febrero de 2012, lo que se comenta es cuál porcentaje de participación con base en el REP de la época, e igualmente se ordenó por regiones y de mayor a menor participación. Es decir, la participación promedio en las primarias de la MUD de 2012 en la región Guayana fue menor que en la región Capital.

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Si se ve por los rangos –la participación en las primarias nos puede dar luces, porque votan los “amigos de la causa”- tanto el gobierno como la oposición tienen sus “zonas de influencia” que cambian de una elección a otra.

Con base en la participación en las primarias del PSUV de 2021 y de la MUD de 2012, las “zonas de influencia” de la oposición son las regiones Capital, Central, Zuliana, e Insular. Las del PSUV son Centro Occidental, Llanos, Guayana, y Nor Oriental. La región Andes opera como una “swing region”.

Si se analiza con los votos en las regionales, la oposición mantiene sus “zonas de influencia” en las regiones Insular y Zuliana. La región Andes que es otro “bastión”, tiene un comportamiento variable en el tiempo. Movilizó más o menos en las primarias de 2012, fue muy importante en las regionales de 2017, pero en las de 2021 es ligeramente menos importante en la magnitud del voto para la oposición.

A diferencia del gobierno, la oposición tiene menos fuerza en las regiones Capital y Central, que mantienen su misma posición en 2017 y 2021. Si bien en 2012 fueron regiones que se movilizaron durante las primarias, no hubo correspondencia para las regionales de 2017 y 2021. Una explicación puede ser que los líderes nacionales están fuera del país y eso se observa en la pérdida de peso de las dos regiones, porque no hay liderazgos visibles. La capital es la vitrina política, pero ¿quién habla de la oposición si sus caras más visibles están fuera de Venezuela?

Otra explicación quizás más plausible, es que el gobierno priorizó estas dos regiones como su centro de poder. Aunque otros estados de Venezuela mueven dinero, estas dos regiones tienen bastante plata y quizás la poca fuerza de la oposición puede ser porque las “burguesías regionales” y las “burguesías chavistas” se mueven a estas zonas porque son “burbujas”. Una suerte de “gentrificación política” de ambas regiones.

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Las regiones que son novedades para la oposición son las regiones Llanos y Centro Occidental. Principalmente la primera. En la región Centro Occidental la oposición ha tenido presencia en el tiempo –en Lara, por ejemplo, bastión de una oposición dura como la que enarbola Alfredo Ramos exalcalde del municipio Iribarren, la capital del estado, y Henri Falcón fue alcalde y gobernador del estado- pero en los llanos no ha tenido esa fuerza salvo algunos alcaldes.

Por el rango, en 2017 la región Llanos fue la última para la oposición. En 2021, subió 6 puntos y es la tercera.

Puede ser por el trabajo político en la zona. Principalmente de VP, partido que se observa tiene un trabajo en los llanos. Una de sus integrantes, Lumay Barreto, fue electa alcaldesa en el municipio Páez del estado Apure en las municipales de 2013. Un alcalde no chavista no se veía desde 2004 en ese municipio. La oposición no ha podido repetirlo, ni siquiera en 2021, a pesar que cerró la brecha en Apure.

Superlano compitió en 2017 en Barinas y obtuvo el 44 por ciento de los votos. El chavismo le sacó 9 puntos de ventaja, pero no fue una paliza. En ese entonces, la tarjeta de VP le otorgó casi 154.000 mil votos. AD apoyó a Julio César Reyes, y la tarjeta blanca sacó menos de 1.500 votos en lo que fue un bastión de Acción Democrática.

Apure pudiera explicarse más por las diferencias dentro de las “familias políticas” del PSUV. En las primarias de agosto, el actual gobernador Ramón Carrizalez quedó de segundo y el ganador le sacó 6 puntos, pero eso creó una crisis que la dirección resolvió al designar un candidato “outsider” muy cercano a Maduro, Eduardo Piñate. Este le sacó a la oposición-tarjeta MUD poco más de 4.000 votos el domingo 21. La corta diferencia a favor de Piñate revela que el mismo candidato de la oposición que en 2012 –Luis Lippa fue candidato en ese año, no fue en 2017- logró 22 por ciento de los votos, casi 10 años después, dobló el porcentaje de su votación. En cambio, Carrizalez en 2012 sacó 64% pero no ganó la primaria del PSUV en agosto de 2021, y Piñate sacó 44 por ciento en las regionales. En 10 años el chavismo cayó 20 puntos en el estado Apure. La oposición dobló el porcentaje de su votación y ahora compite.

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Hay dos regiones en donde la oposición tiene que poner el ojo que son las regiones Guayana y Nor Oriental porque su desempeño no es bueno si se compara con las regionales de 2017. En la regionales de 2021, estas dos regiones fueron las dos últimas en cuanto a la fuerza del voto opositor.

En la primera región puede ser el fraude de 2017 contra Andrés Velásquez que desmovilizó al electorado, o que la unidad es complicada para lograrla allí. Una muestra son los golpes que el equipo del candidato de la tarjeta MUD le dio a Américo de Grazia días antes del 21 de noviembre. También puede ser que Bolívar es un estado estratégico para el gobierno “por los negocios” y concentre allí su maquinaria política.

La región Nor Oriental puede ser por varias razones. Una, la gestión de Barreto Sira no fue buena. Este quedó de tercero. Incluso, después de José Brito, criticado con fuerza por sus antiguos compañeros de partido (PJ) y de la oposición.

En 2017 Barreto ganó con 350.673 votos que representó el 52% Cuatro años después logró 101.320 votos que representan el 20 por ciento. Brito obtuvo 139.217 sufragios que significan el 28 por ciento. El ganador del GPP, José Luis Marcano, sacó 231.954 votos que representan el 47 por ciento. Sumados los votos de Brito y Barreto la oposición gana, pero puede pensarse en un voto castigo contra Barreto o, al menos, un “voto indiferente”. Barreto incluso sacó menos votos que en 2015 cuando fue electo diputado por el circuito 1 del estado: 126.145. Brito, en cambio, mantuvo en 2021 sus votos y el porcentaje que sacó en 2015: 125.941 votos que representaron el 28,9% del mismo circuito.

Aclaro que aquí hago un abuso de método porque en 2015 los dos fueron por un circuito que, en ese entonces, tenía 306.087 votantes. En 2021, compitieron en el estado completo, cuya población electoral es de 1.148.628 electores. Lo que quiero destacar es la pérdida en la magnitud del voto de Barreto frente a Brito y lo que políticamente puede significar.

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Otro motivo para el comportamiento de los votos opositores puede ser que hacer política en esta región no es fácil. El estado Sucre tiene fama de ser un estado de “bandas”. Esto complica el activismo de los dirigentes de la oposición.

Igualmente puede ser el “Efecto exgobernador” porque compitió Ramón Martínez quien quedó de segundo y no fue postulado por la tarjeta MUD o por la Alianza Democrática. Fueron tres candidatos de la oposición para el estado Sucre (Martínez + Alianza MUD + la AD). Sumados los tres hubiera quedado en un resultado cerrado a favor de Gilberto Pinto Blanco del GPP. Martínez le quitó votos a la oposición del G4 y a la de la alianza, y eso da cuenta del bajo rendimiento de la oposición en la región Nor Oriental.

Finalmente, tampoco en Monagas el rendimiento fue bueno. Si bien en 2021 la ventaja entre el GPP y la tarjeta MUD es de poco más de 6% cuando en 2017 fue de 20 por ciento, la oposición en 2017 sacó 44% y en 2021 40 por ciento. Sumados los votos de la tarjeta MUD y la de la alianza no le hubieran ganado al candidato del GPP en 2021.

Con base en este análisis agregado, a la oposición se le presentan dos retos importantes.

El primero, si tendrá la capacidad y la disciplina política para preservar sus resultados. No es la primera vez que la oposición muestra capacidades. Ganó en 2015 y en otras elecciones en las que no ganó, pudo “entrar en las líneas” del chavismo. Su problema es que luego de una elección, se desarticula (como en 2017) o cambia la estrategia (como en 2015). Eso tiene un precio. La tarjeta MUD sacó en 2015 7.728.025 votos. La tarjeta MUD obtuvo en 2021 2.178.632 sufragios. La diferencia es de 5.549.393. En 6 años, la oposición perdió cerca de 5,5 millones de votos, aunque las circunstancias y elecciones sean distintas pero la misma tarjeta compitió.

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Entra la represión del Estado para explicar esta baja, pero hay causas propias de la oposición. Una es que abandona lo que logra. Los que dejaron el terreno no salieron bien como los que se mantuvieron. Ocariz y Guanipa son el ejemplo. El primero se retiró en una estrategia cuya lógica todavía no la descubro. Pero en 2017, Ocariz sacó 556.000 votos. En 2021, se retiró y no entiendo por qué. Tengo hipótesis, pero ninguna me cuadra. No sé si fue una estrategia equivocada -los “cerebros” del G4 no parecen tan buenos como los venden- o lo presionaron para renunciar, por la incómodo que se vio cuando hizo el anuncio.

En el caso de Guanipa, se fue, regresó, pero llegó tarde. En 2015 ganó en las parroquias Sucre y 23 de enero, muy chavistas. Pero en 2021 llegó en tercer lugar. En la última, de 26.000 votos en 2015 pasó a 2.500 en 2021. En la Sucre, de 108.000 votos en 2015 bajó a 9.400 votos en 2021. En las dos parroquias Ecarri le ganó a Guanipa.

Es una lección para la oposición. No solo el precio de “abandonar los espacios” sino que cuando opta por una vía electoral, gana, pero luego se va por una vía insurreccional u otra que no parece tener apoyo de sus votantes como se ve en el caso de Guanipa. Este pasó de 662.926 votos que sacó en Caracas en 2015 a 69.912 votos en 2021. Si en vez de optar por una estrategia de “lucha insurreccional desde la AN”, Guanipa se concentra en Caracas con esos 700 mil votos, tal vez hoy sería el alcalde o estuviera en una situación parecida a la de Barinas. Disputando un “bastión chavista”. De cara al futuro, la oposición puede considerar una especie de “planificación de carrera” para ciertos dirigentes que tengan posibilidades en determinadas regiones y no malgastarlos en trasnochados experimentos políticos.

El reto para la oposición es ¿qué hará con sus 4 millones de votos? Si los perderá como en el pasado o los trabajará para el futuro. Si en la próxima elección y su análisis, tendré que escribir, “la oposición no salió tan mal, pero….”. Hace años escuché de una persona una frase que retrata a la oposición, “ganar para la oposición es como un maleficio, pierde la perspectiva de todo”. Ese es el reto: no perder la perspectiva.

No soy muy optimista en esto. Noto que a los gobernadores “ya le calientan las orejas” para ver si son los “kamikazes” de turno en la inveterada estrategia de la “presión y el quiebre” que los “estrategas de la real politik” recomiendan desde la comodidad de tuiter. Veremos cómo reaccionan los gobernadores.

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El segundo punto es si la oposición está preparada para un cambio de gobierno, en caso de que logre ganar una elección presidencial.

Lo que vemos con la tardanza del CNE para proclamar al gobernador de Barinas, la participación de alcaldes de la oposición recién elegidos en la toma de cosas de alcaldías por parte de personas, y la detención de funcionarios de la oposición electos por parte de la policía política del gobierno, serán los problemas de la “transición a la venezolana”, caracterizada por la desconfianza mutua. Si eso pasa en una alcaldía de la Mérida ¿qué puede pasar si la oposición gana la elección presidencial? A lo mejor los resultados tardan en conocerse ¿Está preparada la oposición para esto o se dejará llevar por las corrientes de opinión de tuiter?

Lo anterior se dice porque muchos demandan a los rectores Picón y Márquez “más acción” ante la tardanza del CNE para ofrecer los resultados en Barinas. Para mí es difícil juzgar a los dos rectores. No estoy en sus zapatos. Estoy muy cómodo y escribo mis artículos para El Cooperante. No estoy “en el terreno”. Estoy consciente que puestos como el de rector del CNE no solo requiere experticia profesional sino carácter, especialmente en un CNE dentro de un gobierno autoritario. Pero no sé si la prudencia de Picón y Márquez sea falta de carácter o habilidad política para que el caso Barinas concluya. Si fuera por mi, “armaría un peo”, pero a lo mejor no es lo correcto. En un autoritarismo no es “armar un peo” sino tragar grueso y avanzar. La valentía es de otro tipo. A lo mejor es la piel que Picón y Márquez tienen. A lo mejor una persona de mal genio como yo la sacan rápido del juego o quedaría como un hablador de pistoladas, que en Venezuela abundan, algunos con mucho prestigio en redes sociales.

En su prudencia promueven que se reconozca el resultado si Freddy Superlano gana. Este también ha sido prudente en sus mensajes. Sabe que, si da un paso en falso, aunque tenga la razón, pierde. Sabe que es el momento de la política y no de complacer a las cómodas barras de tuiter. Superlano parece seguir el ejemplo de Rosales. El recién electo gobernador del Zulia expresó que “no voy a perseguir a nadie en la gobernación”. Un mensaje correcto y oportuno porque los saqueos a alcaldías lo que revelan es miedo y aprehensión por lo que pueda pasar. Otra señal de llevar el conflicto es que se juramento una junta “ad hoc” del CNE para totalizar los votos en Barinas. Tal vez no es gritar duro, sino llevar el conflicto pulseaíto.

Al ver lo que pasa en algunos municipios ¿la oposición ha pensado lo que sucedería si gana una elección presidencial? ¿Ha pensado las primeras 72 horas luego que se conozcan los resultados, por vía formal o informal, o dejará que la información la fije tuiter en esa eventual victoria?

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¿Hacen bien en no ir a Barinas importantes figuras políticas? No tengo una respuesta. Desde tuiter se pide que vayan, pero es que un autoritarismo no funciona con esa lógica. Si van, a lo mejor los “radicales” del gobierno se endurecen y dan el palo a la lámpara. Si no van, se corre el riesgo que el palo a la lámpara no sea visible si lo dan ¿Qué deben hacer esos dirigentes, entonces? La respuesta no es fácil. No tengo una. Si estuviera en esos zapatos no iría por los momentos, pero sí haría una declaración para pedir los resultados en Barinas, y la haría permanente. A lo mejor la presencia de líderes políticos es contraproducente y le dará una justificación a los “duros” del gobierno para no aceptar la victoria de Superlano, si efectivamente ganó.

En el primer boletín del CNE el día 21-11-21, la ventaja de Chávez sobre Superlano era apenas de 673 votos. Más bien, hasta ahora, Superlano ha actuado con sentido político. Sabe o intuye que una alternancia en un gobierno autoritario no es cuestión de “hablá golpiao” como se cree desde la comodidad de tuiter. La prudencia no asegura nada, pero “hablar fuerte” sí no garantiza nada, solo aplausos digitales que son ineficaces frente a un gobierno autoritario. Cuando pasar de la prudencia a la acción, no tengo la respuesta.

La oposición pasa mucho tiempo investigando las transiciones en otros países. Eso no está mal y es correcto hacerlo, pero ¿por qué no dedica tiempo a pensar su propia transición, con base en lo que se ve en los municipios en donde ha habido problemas? Porque esos serán los mismos problemas para una transición presidencial, cuando suceda ¿Por qué no imagina algo que no ha sucedido pero que puede pasar? Tiene que pensar en su propia transición. Hoy no parece estar preparada para gobernar. Luce que será un gobierno tipo De La Rúa en Argentina y tendrá su mismo fin. Si se sostiene, será un gobierno tutelado por las FAN, por los EUA, por el FMI, el BM, y poderes fácticos de Venezuela. Su desafío es cómo prepararse para gobernar de manera autónoma y evitar el destino De La Rua si llega al gobierno.

En mi segundo artículo para esta semana en el portal de la casa, El Cooperante, haré un análisis similar, pero con los votos del Gran Polo Patriótico (GPP), junto a los desafíos que tiene la cúpula del PSUV.



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