article-thumb
   

La oposición debería seguir el ejemplo de las enfermeras

Elizabeth Fuentes | 6 julio, 2018

Caracas.Foto: Carlos Iván Suárez – Constantes, implacables, tercas y sobre todo unidas, las enfermeras que han llevado la voz cantante en el paro y las protestas durante once días consecutivos, bien podrían darle lecciones a algunos de los dirigentes opositores sobre el cómo y el cuándo enfrentar al gobierno. El cuándo es ahora y el cómo- vaya perogrullada-, todos unidos.

Lea también: Los adecos tienen plan: Henry Ramos Allup anuncia gira nacional en los próximos días

Con los zapatos rotos algunas de ellas (tendrían que trabajar dos años para comprarse unos nuevos), las trabajadoras de la salud han emprendido una lucha épica para hacerse escuchar, escandalizando a voz en cuello lo que sin duda es un deseo nacional: “Queremos ganar el sueldo de Tibisay”. O de los militares o de cualquiera de los hermanos Rodríguez que se dan el lujo de comprar la ropa anterior en “Intimissi” de Roma o los deportivos rojos marca “Valentino”, como los que lució Jorge Rodríguez semanas atrás y cuyo precio es el equivalente al salario de unas 40 enfermeras o de siete militares.

Porque el cacareado aumento a los uniformados -toda una fórmula de lo más capitalista por cierto-, anunciado con miras a acallar las quejas en los cuarteles, es solamente el equivalente a cien dólares, una miseria si se compara con lo que gana un General en Colombia o Brasil. Pero sobre todo es el reconocimiento del “Madurato” a que el costo de la vida ha subido tanto o más que el peso del Presidente y que semejante guerra la tienen perdida de antemano porque como bien dijo – o dicen que dijo- Napoleón Bonaparte, “Un ejército marcha sobre su estómago…” Y soldado son hambre no funciona y mucho menos ganaría esa guerra ficticia que se inventaron en Miraflores para justificar la corrupción, la ineficacia, la destrucción y la desidia con la que han gobernado al país por casi 20 años. Dos largas décadas donde lo único que han aprendido y practicado es a utilizar la comida como una forma de chantaje ruin para que los humildes sigan votando por quienes les quitan los alimentos para canjearlo luego por votos, una suerte de “vacuna” donde el gobierno agrede y luego cobra por proteger a los venezolanos de su propia agresión.

Lo que comenzó en un hospital se extendió a casi toda Caracas y luego a 20 estados del país. Firmes, día tras día, soportando incluso la arremetida violenta de los colectivos, el gremio de enfermeras y enfermeros logró también la solidaridad de los médicos- tan maltratados por el Madurato como todos-, y en su afán incansable han logrado la empatía de todos los trabajadores del país, de todos quienes sufren igualmente las condiciones miserables en las que deben laborar, con el agregado de la escasez de insumos o la carencia de transporte, la quinta paila del infierno que le faltaba al país para completar su tragedia.


Pero mientras los trabajadores de la salud siguen implacables en sus peticiones, unidos y parados como un muro frente a una administración indolente que ignora olímpicamente las muertes en los hospitales o la hambruna desatada en niños recién nacidos, los líderes de los partidos de oposición hacen noticia porque hubo una nueva división al interior de la MUD. Y mientras el país les pasa a toda velocidad por la acera de enfrente, ellos se dividen y discuten por la elección de un nuevo vocero, como si de allí dependiese la alimentación, la salud y los derechos humanos de los miles de venezolanos que andamos a la deriva. Y lo peor es que no pueden – ni deben-, presentarse al sitio donde están dando la lucha las enfermeras porque probablemente salgan con las tablas en la cabeza.
¿Ni eso les hace reflexionar sobre el papel que están jugando hoy día?

Comentarios

comentarios