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La receta que encontró Nicolás Maduro para intentar abatir la hiperinflación

Danny Leguízamo | 1 julio, 2019

Caracas.- La receta de Nicolás Maduro para intentar abatir la hiperinflación ya está trayendo severas consecuencias. Banqueros, empresarios y particulares serán los paganos de la crisis. La medida de incremento del encaje legal y encaje legal marginal asfixiará más a la banca porque ya no podrán conceder créditos; acabará con empresas que necesiten apalancamiento, y seguirá castigando el consumo de los particulares.

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La receta que encontró Maduro para intentar abatir la hiperinflación que tanto su Gobierno como el de Hugo Chávez provocaron por fallas de origen en el modelo económico es, por decir lo menos, leonina. El Gobierno ha querido castigar el consumo de los venezolanos a cambio de ralentizar el ritmo de crecimiento de los precios. Así las cosas, el Banco Central de Venezuela se ha embarcado en una política agresiva de anulación del multiplicador del dinero bancario.

El multiplicador del dinero bancario no es otra cosa que la velocidad con la que se incrementa la oferta monetaria a partir de la creación de dinero a través de la banca. Y la única manera de crear dinero a través de la banca, es haciendo uso de la intermediación financiera; es decir, concediendo créditos. Los créditos dinamizan la economía, fomentan el consumo y sirven de apalancamiento para las empresas.

De allí que el BCV haya limitado la creación de dinero de bancario aumentando de manera drástica el encaje legal (57%) y el encaje marginal (100%). De manera vasta, hemos explicado en notas precedentes que aumentar a estos niveles el coeficiente de ambos encajes provocaría una crisis de liquidez en el sector bancario. La crisis de liquidez llegó y esa es la razón por la cual los bancos han recurrido de manera constante tanto al mercado de nivelación como el mercado overnight, a fin de no quedar fuera de la cámara de compensación. Las tasas de ambos mercados se han disparado a niveles históricos en Venezuela, por encima de 100%. Esa es una de las razones por las cuales el crédito no aumenta. Ni para los empresarios ni para particulares, pues la hiperinflación monstruosa deja, por ejemplo, los límites de las tarjetas de crédito en niveles ridículamente bajos.

Y anulando la creación del dinero bancario usando tanto el encaje legal y marginal, detienen la explosión del precio del dólar paralelo. Aunque este se ha corregido hacia arriba en los últimos días tal y como pronosticamos en esta nota, su corrección sigue siendo menor a la de la hiperinflación. También contraen, además, tanto el consumo de particulares como el ritmo de apalancamiento de las empresas, que requieren de los créditos para sobrevivir en medio de la crisis.

Cifras presentadas en junio por la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, dan cuenta de que la variación anualizada de precios desde enero a mayo se ubicó en 905,6 %, mientras que la interanual a mayo alcanzó 815.194 %. La inflación de mayo fue de 31,3%. Es decir, a pesar de que la variación de precios en mayo fue inferior a 50%, esto no quiere decir que la dinámica hiperinflacionaria haya terminado. Sigue Venezuela sumergida en la dinámica de la hiperinflación. Para estar seguros de que esta se detuvo, los próximos diez meses deben mostrar un decrecimiento del indicador.

La receta de Maduro solamente ha funcionado a medias. Ha logrado castigar el consumo, pero todavía no acaba con la tragedia. Falta más.

 

 

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