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La trágica historia de una orangután que fue prostituida y torturada en un burdel de Indonesia

El Cooperante | 5 diciembre, 2018

Caracas.- La trágica historia de Pony ha conmovido al mundo entero, pues muestra una vez más hasta dónde es capaz de llegar la codicia y la crueldad de algunas personas. Todo sucedió cuando una orangután fue separada de su madre y secuestrada por los dueños de un burdel en Indonesia, quienes no dudaron en convertirla en la atracción principal.

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Todos los días, Pony era amarrada por cada una de sus extremidades, le depilaban el cuerpo por completo, le ponían maquillaje, le echaban perfume y, en ciertas oportunidades, la llegaban a vestir con prendas de mujer, para que fuera abusada sexualmente por hasta cinco “clientes” al día, según refiere CZmundo.

Sin embargo, las depilaciones continuas, la exposición a químicos y las constantes violaciones sexuales, provocaron que la salud de la orangután se deteriorara drásticamente. Tanto, que su piel estaba cubierta de heridas abiertas, infecciones y sus partes íntimas se encontraban hinchadas, lastimadas y desprendidas.

“Es aterrador. Ella era una esclava sexual. Era grotesco. Estaba cubierta de abscesos, maquillaje y zarcillos. Debía sentir un dolor terrible. Es horrible pensar en lo asustada que Pony estaba”, reveló Michelle Sesilets, una voluntaria del orfanato de orangutanes en Borneo, Indonesia.

La fundación responsable de la protección de orangutanes comenzó a oír un “rumor” que los llevó a iniciar una investigación privada y al lograr conocer los detalles del caso, decidieron enviar a las autoridades policiales.

Se necesitaron 35 hombres armados para poder lograr el rescate, pues los habitantes de la localidad Kereng Pangi trataron de impedir que se la llevaran, mientras los dueños del burdel amenazaron a la policía con piedras y cuchillo, pero nada pudo evitar que Pony fuera liberada de su cautiverio.

“No fue fácil liberar a Pony de este lugar terrible; cualquiera que tratara de hacerlo se enfrentaba a un ejército de pobladores de la zona que estaban armados con cuchillos, dispuestos a luchar por el dueño de casa”, indicó Karmele Llano, una veterinaria española que trabajó junto a las autoridades para el rescate de la orangután.

Tanto los dueños del local como los clientes no querían que Pony fuera rescatada porque era una importante fuente de ingresos para el burdel, donde era violada y torturada todos los días. “Su dueño se oponía porque era su medio de subsistencia. El pueblo donde estaba también, pues decían que le traía suerte”, agregó.

“Nadie sabía cuánto tiempo había estado allí Pony. La dueña de la casa se negó firmemente a renunciar a la orangután. Para ella, era una máquina de dinero en efectivo y una fuente de suerte”, explicó la veterinaria.

“Fue rescatada… de un burdel de la localidad de Kereng Pangi, en la provincia indonesia de Kalimantan Central. La encontraron encadenada a una cama, con los labios pintados, completamente afeitada y adornada con sortijas. Trabajadores de las empresas madereras y productoras de aceite de palma que están arrasando los últimos bosques de Borneo aguardaban turno para abusar de ella. Hizo falta un destacamento de 36 soldados del Ejército indonesio para entrar en el pueblo y llevarse al animal hasta el refugio de orangutanes de Nyaru Menteng, cerca de la ciudad de Palangka Raya”, detalló David Jiménez, periodista de El Mundo.

Su proceso de sanación no fue nada sencillo, pues al estar acostumbrada a permanecer amarrada, a ser torturada y abusada sexualmente, Pony no supo qué era una vida normal.

“No fue fácil su readaptación. Pony es muy lista y tenía recuerdos de lo que había vivido. En el refugio, cuando un hombre se acercaba, se iba a una esquina y se orinaba encima. Les tenía pánico. En cambio, eso no pasaba cuando una mujer iba hacia ella”, relata Karmele.

Poco a poco se fue adaptando y creímos que podíamos devolverla a su hábitat natural, el que apenas había conocido”, apuntó la veterianaria, sin embargo, no existió forma de reubicarla en la naturaleza, porque nunca logró adaptarse a ella.

Pony, años después de su rescate, continúo sufriendo de pesadillas y todavía sigue sin confiar en los hombres. El burdel fue demandado y los dueños fueron multados con sumas millonarias.

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