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La vacuna contra el coronavirus podría estar lista en año y medio

Elizabeth Fuentes | 10 marzo, 2020

Caracas.- Anthony Fauci,  antiguo director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas  de Estados Unidos, aseguró a The New Yorker  que  «una vacuna que usted hace y comienza a probar en un año, no es una vacuna que se pueda utilizar… lo más temprano que podría tardar  es un año o un año y medio, sin importar lo rápido que vaya».

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La situación se complica con el Coronavirus  porque una persona puede estar infectada pero asintomática y, por lo tanto, sin saberlo, infectar a otras personas. Esto limita la capacidad de las herramientas de salud pública para contener su propagación. Aún así, una vacuna desarrollada, autorizada y fabricada a escala mundial en doce meses, sería un logro sin precedentes, notable e incluso revolucionario. Ninguna otra vacuna ha estado a punto de desarrollarse tan rápido. El esfuerzo más rápido hasta la fecha fue durante el brote de Zika, en 2015, cuando la vacuna estaba lista para la prueba en aproximadamente siete meses, pero la epidemia desapareció antes de que una vacuna se aprobara para combatirlo.Las industrias farmacéuticas que están trabajando en lograr la vacuna son muchas y en varios continentes. 





En Estados Unidos, está la compañía farmacéutica multinacional  Sanofi . Y John Shiver, jefe global de investigación y desarrollo de vacunas de esa empresa ,  le aseguró a The New yorker  que están desarrollando una vacuna  junto a la Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado de los Estados Unidos. Sus investigaciones están basadas   en la vacuna que habían desarrollado para el virus Sars. Shiver aseguró que no esperan tener nada listo para  ensayos en humanos hasta finales de este año. «Es difícil», dijo Shiver, » incluso en el caso de una emergencia, una vacuna podría estar completamente lista para su licencia en un año y medio».

La Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (CEPI), una organización sin fines de lucro con sede en Oslo, se estableció en Davos el año 2017 para ayudar al mundo a prepararse para una pandemia de «enfermedad X». Uno de sus objetivos era acelerar drásticamente el proceso de desarrollo de vacunas. Para crear una vacuna viable  «se necesitan grandes cantidades de fondos de investigación y desarrollo», dijo Rachel Grant, Directora de  Comunicaciones.

“Es un negocio largo y complejo. Todo es factible, la ciencia puede enfrentar los desafíos, pero hay mucho desgaste antes de que cualquier vacuna llegue al punto de licencia. El problema es doble. Primero, puede que nunca haya un mercado para una vacuna al final del proceso, porque la epidemia está contenida o nunca se cumple. Y luego porque si hay una epidemia, puede afianzarse en un país subdesarrollado donde los costos de investigación y desarrollo no pueden recuperarse».





CEPI, con fondos del gobierno de Noruega, la Fundación Gates, el Wellcome Trust y  otros países (Estados Unidos no se encuentra entre ellos), está tratando de cerrar la brecha. Desde que surgió el nuevo Coronavirus,  ha incrementado sus gastos de donaciones a más de diecinueve millones de dólares. Dos beneficiarios de la subvención, una startup de biotecnología con sede en Massachusetts llamada Moderna y un laboratorio de la Universidad de Queensland, en Brisbane, Australia, ya han desarrollado un candidato vacunal que comenzarán a probar en ensayos en humanos en los próximos meses. Pero para obtener tres vacunas diferentes a través de la fase final de las pruebas clínicas, se requerirán al menos  dos mil millones de dólares.  

En Australia,  Universidad de Queensland, Keith Chappell está trabajando para comenzar a probar su vacuna en  un centenar de voluntarios adultos sanos, y estima que el ensayo comenzará en algún momento de este verano. «Es una perspectiva aterradora lo que está ocurriendo actualmente», le dijo Chappell a la periodista Carolyn  Kormann de The New York, desde su laboratorio en Brisbane. «Es mucho peso sobre nuestros hombros y mucha presión».

Incluso si el virus disminuye en los meses más cálidos, al igual que la gripe, ya habrá circulado en la población y podría reaparecer en el otoño. Por ahora, aunque se desconoce el número total de infecciones en todo el mundo, los expertos estiman, de manera cruda, que el virus tiene una tasa de mortalidad entre el 0,5 y el 2%. La gripe, que mata, en promedio, entre veinte mil y cuarenta mil personas cada año solo en Estados Unidos, tiene una tasa de mortalidad del 0.1 por ciento. «Todavía estamos aprendiendo mucho sobre el virus y lo que surgió es que se propaga fácilmente de persona a persona en un entorno comunitario… Existe la posibilidad de que el virus se establezca realmente en una población humana y no desaparezca rápidamente ”.

El martes pasado, Trump visitó el Centro de Investigación de Vacunas, donde trabajan  quinientos científicos. Y el viernes  siguiente, el Presidente firmó un paquete de ayuda de emergencia de  8 mil 300 millones para contrarrestar el virus.