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Las amenazas de Rafael Ramírez que Nicolás Maduro ignoró

Danny Leguízamo | 1 agosto, 2019

Caracas.- Rafael Ramírez amenazó. Amenazó muchas veces y directamente a Nicolás Maduro. “Soy de los pocos políticos en Venezuela que tiene apoyo de los militares”, dijo en enero de este año. Antes, en 2018, dijo que cualquier acción en su contra “sería la peor decisión” que pudiera tomar Maduro, y exigió respeto por sus familiares. Por el clan. Porque lo que tuvo Rafael Ramírez fue un clan corrupto. Pero no pasó nada. Maduro ordenó el encierro de Diego Salazar, y Ramírez nada pudo hacer.

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La purga de Rafael Ramírez en cámara lenta fue una obra de ingeniería política del dictador Nicolás Maduro. Una de las tantas purgas que llevó a cabo para limpiar su entorno del chavismo originario. El caso Ramírez era excepcional. Por lo que Ramírez representaba en términos del poder económico. Manejó Pdvsa y desde allí, presidió el clan corrupto familiar. Y Maduro, recién llegado al poder, se atrevió a la purga. En cámara lenta, pero se atrevió.





Entonces el exhombre fuerte de Pdvsa terminó marginado incluso de su cargo en la ONU. Y amenazó. Amenazó hasta la náusea. A Maduro directamente. Lo retó. Dijo no una, sino varias veces, que regresaría a Venezuela. “Estoy más cerca de Venezuela de lo que Maduro se imagina, debería estar muy preocupado porque un día de estos le doy un susto allá”, dijo en enero de este año.

Pero antes, en 2018, trató de alborotar públicamente a las bases del Psuv con miras a la celebración del congreso nacional de esa tolda. Mediante cartas públicas, pedía la militancia que se rebelara contra el dictador. Hasta señaló a Diosdado Cabello como la “esperanza” (sic) para reconstruir el país, quizás hurgando de algún modo en las diferencias entre Cabello y Maduro.

Y fue más allá. “Si van contra mí, sería una de las peores maniobras”, dijo. Habló de sus familiares, los del clan. Que tampoco podían ser tocados, porque entonces tomaría medidas. Maduro no solamente los tocó, sino que puso tras las rejas al primo de Ramírez, Diego Salazar, alias Dieguito.





Pero no pasó nada. A Ramírez no lo escucharon los militares ni los militantes del Psuv. Se quedó en solitario, y con el currículum de haber destruido una de las industrias más pujantes del país. Porque ese es el verdadero legado de Chávez. La destrucción del país. Y Ramírez fue uno de los principales cómplices.

 

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