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¡Las ollas siguen destapándose! La relación del caponarco europeo y el Clan de los Soles

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El Cooperante.- El Mundo de España reseñó la vida de Robert Dawes, vinculado a una organización narcocriminal británica, cuyas operaciones tienen que ver con el llamado Cartel de los Soles en Venezuela, que según diarios estadounidenses lo relacionan con figuras importantes del Gobierno venezolano, pese a que han negado su participación.

Entre otras muchas propiedades disfrutaba de una finca en Coín (Málaga), donde se hizo construir un lago artificial. No solía reparar en gastos. Contrató para el trabajo a una empresa especializada a la que le pidió que le instalara en la orilla varios puestos de pesca. Los peces fue a comprarlos expresamente a Alicante, a 500 euros el ejemplar. Cuando le diera por echar la caña, no quería sacar cualquier cosa.

Le llamaban “El 1”. Era el capo y señor de la mayor organización narcocriminal británica. Ésta es la historia de la endiablada caza del hombre que desde Málaga compraba peces a 500 euros… Y su reguero de sangre

Así es Robert Dawes, súbdito británico, de 44 años, considerado por la NCA (National Crime Agency, la agencia contra el crimen organizado del Reino Unido) como el jefe de la organización criminal más poderosa y peligrosa de su país.También Europol, que elabora su propio ránking, la incluye dentro del top ten continental. Nacido en Nottingham, en la última década se le ha relacionado con delitos de tráfico de droga a gran escala, blanqueo de capitales y unos cuantos homicidios, pero una y otra vez, gracias entre otras cosas a las precauciones (y el gasto) que asumía a la hora de comunicarse, se las ha arreglado para escabullirse de todas las imputaciones por falta de pruebas. Esa habilidad le ha valido, entre otros, el apodo de Teflon Don. Entre los suyos se le conoce como El 1 o simplemente como Él. En las conversaciones que se les ha podido interceptar a sus colaboradores, jamás ninguno osó pronunciar su nombre.

El pasado 12 de noviembre, sin embargo, algo le salió mal. La Guardia Civil irrumpía en su casa de Benalmádena, en virtud de una orden europea de detención y una comisión rogatoria dictadas por un juez de París, en relación con un gran alijo de cocaína aprehendido en 2013 en el aeropuerto Charles de Gaulle. En estos momentos está en prisión preventiva en Francia, a la espera de un juicio en el que podrían caerle 15 años de cárcel.

Afincado en la Costa del Sol, Dawes es desde 2007 objetivo de la Guardia Civil.  La fachada legal de sus negocios es una tienda de muebles, Victoria Design, en la que se comercializan piezas de diseño importadas de China, país al que Dawes viajaba con cierta frecuencia. Según los investigadores, ésta es sólo una de las empresas aparentemente legales que dependen de él: la organización dispondría de otras muchas, dedicadas a la importación de las mercancías más variopintas, desde fruta a cristales, amén de las que serían necesarias para el blanqueo de las ingentes cantidades de dinero que proporcionan las actividades ilícitas, y que conducen a lugares como Malta, Dubái, Luxemburgo y paraísos fiscales diversos.

Los vínculos con Venezuela y el Clan de los Soles 

Tras el fiasco de 2008, en 2012 se reactivan las investigaciones contra Dawes, al recibirse de la NCA información acerca de un importante cargamento, de una tonelada de cocaína, que la organización estaría planeando traer a España por aire desde Venezuela. Los británicos disponen en ese país, sin presencia de la DEA por las malas relaciones entre el gobierno bolivariano y el estadounidense, de una ‘task force’ de gran valor a efectos de obtención de información: formada junto a agentes de policía locales, a los que se les mejora significativamente la retribución y los medios (y un par de veces al año se les pasa el polígrafo, para asegurarse de su lealtad), permite averiguar en origen envíos como el mencionado, y asestar el golpe tanto a la organización local (en este caso, el llamado Clan de los Soles, formado entre otros por oficiales del ejército venezolano) como a la que efectúa el transporte y a la que recibe la mercancía en Europa.

Reanudados los seguimientos sobre Dawes y su entorno, merced a diligencias judiciales abiertas inicialmente en mayo de 2013 por un juzgado de Fuengirola, y trasladadas posteriormente al juzgado de instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, se averigua entre otras cosas que esas empresas destinadas a la importación han estado gastando fortunas en traer cargamentos sin apenas valor, que en ocasiones ni han llegado a vender.

También en esas investigaciones se constata que hombres del entorno de Dawes están, en efecto, viajando a Venezuela. Finalmente, sin embargo, el avión no vuela a España. El 23 de septiembre de 2013, gracias al aviso de la NCA, cuya task force venezolana está alerta en el aeropuerto caraqueño, la policía francesa intercepta en el aeropuerto Charles de Gaulle un cargamento de 1.332 kilos de cocaína, ocultos en 32 maletas facturadas a nombre de pasajeros que iban en el vuelo (pero sólo con un bulto facturado por ellos), cargadas en una zona especial de la bodega y descargadas aparte al aterrizar en París.

La connivencia de funcionarios del aeropuerto venezolano de Maiquetía, así como de personal del Charles de Gaulle, denota la potencia del entramado delictivo. Como consecuencia de la operación, se detiene a 27 personas en Venezuela. En París caen tres hombres asociados a Dawes y otros tres de la Ndrangheta calabresa, destinataria final del envío. Los tres italianos, por cierto, formaban parte de otra investigación de la UCO, la operación Corleone, cerrada en julio de 2014 con la detención de 32 personas en España, cuatro en Italia y la incautación de 1,3 millones de euros en efectivo y 40 negocios y propiedades en suelo español con los que los calabreses habrían blanqueado más de 8 millones de euros.

Tras la caída del alijo de París, empieza a haber una serie de muertes que la prensa atribuye a la organización de Dawes, o a una supuesta guerra derivada de la operación policial. Los guardias civiles son escépticos ante esa interpretación, o cuando menos no cuentan con pruebas para respaldarla: de las dos muertes habidas en España, se ha esclarecido ya una, la del norteamericano Alexander Tobon, asesinado en mayo de 2015, y lo que se desprende de la investigación no es más que la dinámica habitual de un negocio delictivo. Según los investigadores, Tobon estaría de hecho a las órdenes de Dawes, gestionando una de las casas donde la organización guarda sus dos mercancías principales, el dinero y la droga.

 

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