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La Lupa

Las primarias no bastan

La estructura ósea de la oposición venezolana está muy debilitada y no se ve, o no se siente por lo menos una respuesta contundente y audaz para rehabilitarla. Y así no podremos. El régimen es perverso, autoritario y criminal, pero es sumamente eficiente. Hará lo que tenga que hacer para mantenerse en el poder, cualquier cosa y sin ningún escrúpulo. Que no nos pase el ridículo de aquel general que informó a sus superiores que había perdido la batalla porque el enemigo los atacó

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Caracas.- Como sucede con todo, la inexistente institucionalidad venezolana deriva en la más arbitraria incertidumbre: en el 2024 deberían realizarse elecciones presidenciales para renovar la cabeza del poder ejecutivo, cuyo mandato constitucional termina el 23 de enero de 2025. Dichas elecciones pudieran ser convocadas para diciembre del 24, o para enero del mismo año; quizás para cualquier mes del año 2023… o simplemente pudieran no convocarse “por ahora”, tal como ha amenazado públicamente el señor Nicolás Maduro. Así son las cosas en esta republiqueta del absurdo en la cual el chavismo ha convertido a Venezuela.

 Cualquiera sea el momento en que se lleven a cabo (si es que las hay), el mandón de Miraflores impondrá las reglas del juego a propios y extraños. Veremos si insisten en aplicar el mandato constitucional que faculta al CNE a organizar las elecciones de partidos políticos en los términos que señale la ley y la hacen extensiva al proceso de primarias para elegir al candidato opositor, como ya amenazó públicamente el capitán Cabello; o si utilizan otra vez al Tribunal Supremo de Justicia para inhabilitar en cascada a cada candidato que se proponga, como hicieron en Barinas en el 2021; o si, simplemente, aplican la tecnología patentada por los Ortega-Murillo en Nicaragua y encarcelan a todos los candidatos propuestos o posibles. O, como dijimos antes, sencillamente no convocan las elecciones con cualquier excusa, como las sanciones, u otra que se les ocurra.

La dirigencia opositora debe pasearse y prepararse para todos los escenarios y, particularmente, para los más difíciles. Y sí, debe discutir y plantearse la forma de selección de su candidato al proceso electoral previsto; pero sobre todo, debe prepararse para tener respuestas al escenario de que unas primarias, por ejemplo, sean declaradas ilegales si no las organiza el CNE; o para que el candidato elegido sea inhabilitado; o para que se promuevan desde el gobierno primarias paralelas con partidos y movimientos cooptados por Miraflores; o para que las elecciones sean convocadas en enero del 2023…o para que no haya elecciones.

Todas son situaciones difíciles, unas peores que otras, y para todas hay que tener respuesta. Pero hay un denominador común en cualquier circunstancia: ningún escenario podrá ser afrontado con éxito si no se construye una férrea unidad de la oposición organizada; con una única estrategia y un mapa detallado de acciones tácticas comunes para cada caso; con una instancia de dirección única y respetada por todos; con un mensaje unificado y con la potencia suficiente para alcanzar y motivar a la mayoría de la nación, a sus diferentes sectores económicos y sociales; con un plan detallado de proselitismo, agitación, propaganda y movilización que alcance la mayor parte del territorio nacional; con una organización de cuadros motivados, formados y dispuestos a enfrentar al gobierno y dar respuestas a los ciudadanos en cualquier circunstancia y capaces de convencer al país de que esta desgracia que nos ha tocado no tiene que ser eterna, que hay otro país posible y que estas mujeres y hombres que conforman la oposición son capaces de hacerlo realidad.

 Oigo, leo y ciertamente disfruto, todo el debate sobre las primarias opositoras y a todos y cada uno de los precandidatos que ya andan entusiasmados… pero no es suficiente. La estructura ósea de la oposición venezolana está muy debilitada y no se ve, o no se siente por lo menos una respuesta contundente y audaz para rehabilitarla. Y así no podremos. El régimen es perverso, autoritario y criminal, pero es sumamente eficiente. Hará lo que tenga que hacer para mantenerse en el poder, cualquier cosa y sin ningún escrúpulo. Que no nos pase el ridículo de aquel general que informó a sus superiores que había perdido la batalla porque el enemigo los atacó.

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¡Manos a la obra!



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