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Las sombras de Brasil

Luis Daniel Álvarez | 5 noviembre, 2018

Caracas.- No soy de los que festejan a rabiar el resultado electoral de Brasil. Por el contrario, la victoria de Jair Bolsonaro nos genera preocupación, pues su discurso parece remitir a realidades experimentadas en otros países, en los que la demagogia de la violencia -aderezada con el militarismo- y una retórica vengativa se impusieron, dejando resultados lamentables.

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El gran problema eran las opciones. El resultado parecía previamente anunciado cuando se indicó que el segundo lugar correspondía al profesor Fernando Haddad. El abanderado del Partido de los Trabajadores era lo más alejado a generar en torno a su figura una gran alianza, pues todo intento chocaba con la pésima imagen de un movimiento que asociaba su estampa a una fatídica forma de gobernar, sustentada en la corrupción y la arbitrariedad.

Nunca se sabrá, pero es probable que Ciro Gomes, Geraldo Alckmin e incluso Marina Silva, hubiesen logrado surgir como freno a la retórica incendiaria de Bolsonaro. Pero el temor a su verbo polémico disminuía cuando Haddad repetía que “era Lula” y entonces los discursos de la antipolítica se radicalizaban, llevando a sectores a apoyar un cambio, sin ni siquiera ponerse a debatir sobre las gestiones de Cardoso, Lula y Dilma, que terminaban entrando todas en el mismo discurso del pasado.

La esperanza gira en torno a que las instituciones brasileñas se impongan y hagan que, si Bolsonaro intenta resquebrajar la estructura nacional, se establezcan los mecanismos para evitarlo. Sin embargo, la zozobra no deja de sentirse, pues su estabilidad podría depender de unas escuetas coaliciones parlamentarias, en las que el partido de gobierno alcanza apenas el diez por ciento de las bancas en la Cámara de Diputados, lo cual podría provocar que el discurso de la fuerza desplace al político.


No son horas sencillas para Brasil. Un nuevo presidente que no escatima en reivindicar con su discurso la tétrica dictadura militar, que fustiga a las minorías y que menosprecia a las mujeres, ha llegado. Lo peligroso es que algunos personajes dicen que quieren emularlo y lo colocan de ejemplo y felicitan, sin entender lo que pudiese esconderse en su perfil. Aunque no ha asumido, sus anuncios ya generan inquietud, pudiendo decirse sin complejos que, aunque vestido de verde olivo, es otra pieza de populismo regional.

Texto publicado originalmente por Te Lo Cuento News.

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