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Las terribles cinco mentiras sobre el sexo que el porno hace creer a los hombres

El Cooperante | 3 mayo, 2019

Caracas.- Alrededor de la mitad de los adolescentes consiguen información sobre el sexo en Internet, medio en el que el porno online produce millones de contenidos de manera periódica, y su consume sucede a edades cada vez más prematuras.

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Sin embargo, ello no es la mejor escuela: los jóvenes que se encuentran formando su sexualidad consiguen contenido ficticio creado para satisfacer las fantasías masculinas. Esto originará falsas e incluso dañinas expectativas que arrastrarán en la edad adulta. En este sentido, el Huffington Post.com ha reunido a sus actores y actrices porno, para revelen los trucos de su oficio.

1.- No, los penes no tienen que tener ese tamaño

El joven Ángel Muñoz se ha convertido en la mayor estrella del porno bajo el nombre de ‘Jordi el Niño Polla’ por, exactamente, esas dos particularidades: un aspecto infantil que contrasta con un miembro viril de dimensiones superiores a la media. Pero si la longitud media del pene -con variaciones según la etnicidad- es de 13 cms en erección, en el mundo de la pornografía roza los 20, precisamente porque los actores son seleccionados por su excepcionalidad. También tienen que ser capaces de mantener erecciones por largo tiempo. Lo que le digo a los demás hombres es que tienen que recordar que el porno es fantasía, dice el actor Theo Ford, según El Español.

2.- No, esos no son cuerpos reales de mujer

Las actrices en pornografía suelen llevar hasta la exageración los atributos deseables para los hombres: pechos y nalgas grandes, pero cinturas estrechas. Esto lleva a menudo recurrir a operaciones estéticas que pueden resultar insanas, cuando en realidad es la cinematografía y los abundantes primeros planos los que están fabricando esta ilusión de proporciones imposibles. “En realidad, te animan a estar lo más delgada posible y dejar a la cámara que haga el resto, cuenta la intérprete Jade Jordan.

3. No, el sexo anal no ocurre espontáneamente

Es una de las prácticas sexuales que más desinformación crea, porque en la pornografía ocurre con la misma naturalidad que el coito vaginal. La actriz Ember Snow cuenta que tras ello existen horas de preparación que incluyen cambiar la dieta, proceder a una higiene en profundidad con enemas y lubricar abundantemente la zona. “La chica se habrá tenido que preparar un día entero”, explica. El sexo anal puede formar parte de una saludable relación heterosexual, pero requiere consentimiento y preparación previa- y por cierto, también es para él.

4. No, no pasa nada si no se grita de placer

Como la inolvidable escena de ‘Cuando Harry encontró a Sally’, un orgasmo puede ser perfectamente una obra maestra de la interpretación. Los gritos, gemidos y toda clase de cosas que se dicen durante una escena porno forman parte del guión: “Nadie es tan gritón ni tan dramático”, confirma la actriz Lindsey Leigh. La expresión de la sexualidad es diferente para cada cual, y el ‘sexo ruidoso’ puede ser excitante para algunos pero desanimar a otros que prefieren una experiencia más introspectiva, por lo que no es una medida estándar del goce en una relación.

5. No, el sexo en el porno no es tan divertido como parece

La actriz Kelley Cabbana habla de esta forma tan gráfica hasta qué punto se diferencia rodar pornografía con hacer el amor por placer: “Los actores porno aguantan horas en la misma postura para conseguir el plano. Terminas dolorida después de tanto tiempo. El set es caluroso, sudas, se te corre el maquillaje. Trabajas largas jornadas para lograr un clip de 15 minutos de perfección absoluta. Y terminas volviendo a casa con la mandíbula dolorida tras repetir una y otra vez la misma escena“.

 

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