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“Ledezma pierde oportunidad de oro en convertirse en líder que relance la Unidad”

Orlando Viera-Blanco

Caracas, 28 de noviembre.- Estoy feliz porque los dedos y la voz de Antonio Ledezma toquen las mejillas de los suyos y eleve sus ecos de libertad al mundo. También lo estoy por Stacy, Yon, Delson, y aquellos que han salido de prisión. La libertad tanto como la vida, es invalorable. Aún quedan más de 500 detenidos. ¿Cómo ser eficientes para que todos seamos libres?

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Con lo que no estoy de acuerdo es con el camino que ha tomado la oposición.  Venezuela se acerca a situaciones aún no vividas en la era Chávez-Maduro. No lo hemos visto todo en materia de desbordamiento social, caos y violencia. No es tema que el gobierno puede evitar. La miseria que han sometido al pueblo; la impotencia de una madre que no da de comer a su hijo, una parturienta que ve morir a su criatura, indigentes hurgando en basura, profesionales mendigando trabajo en el exterior  o pacientes que no sobreviven por no tener medicinas, eleva los niveles de indignación y rabia a una incontenible ira colectiva.

La borrachera petrolera de Chávez que condujo a un espejismo socialista irresponsable, a un pillaje republicano imbuido de despilfarro, reparto y corrupción, verá su fin en llamas. Quedamos a merced  de limosnas de rusos y  chinos, mientras la invasión cubana -que arrasó con todo- aún reposa el ratón, lacerando presos políticos. ¿Ante este palco de injusticias hay derecho que un sector de oposición sea quien pone en el banquillo a la misma disidencia?

Costureros de la anti política le están dando pulmón y continuidad a un gobierno forajido sin parangón en la historia de Latinoamérica. No es poca cosa lo que se han dado la tarea de decir. “En la oposición hay crimínales políticos tan delincuentes como el gobierno; son unos traidores; son peores que los chavistas; son colaboracionistas tarifados…” Señalamientos torpes y desvergonzados por inciertos. ¿Es que acaso las privaciones de libertad, torturas, persecución física y psicológica, expropiaciones, alianzas con ejes del mal, el desmantelamiento del estado de derecho; represión a protestantes; mortandad infantil o criminal; la corrupción inconmensurable, injerencia cubana, iraní, china, bielorrusa; apartheid; discriminación de todo orden, la vulgaridad y en fin, la desmoralización absoluta de la sociedad es un crimen que merezca ser imputado a la oposición?

He visto con estupor como una colega “activista de DDHH” que va por el mundo denunciando atrocidades, acusa abiertamente desde su misma condición “humanitaria”, a miembros de la MUD. ¿Qué abogada de DDHH que respete su misión y condición, preservando un mínimo de madurez ciudadana y profesional, pone en un mismo patíbulo a víctimas y verdugos?  ¿Qué abogado de DDHH milita en un movimiento político? Son estas expresiones invadidas de histeria y egos incontenibles las que realmente conducen al cacareado colaboracionismo, porque nadie destruye más que quien resta con bajezas en vez de sumar con nobleza.

Ledezma pierde una oportunidad de oro en convertirse en el líder que desde la Diáspora relance la unidad. Su “accionar político” -divisor y crítico- es un atajo inconveniente. Por no verse candidato de nada, se monta desde el exilio en un discurso de “alternativos”, sin chance real de poder. Sus canas deberían persuadirlo que con una epístola coja y fragmentaria, no emergerá como opción preferible… El punto no es si Ledezma es bueno o malo; serio o ligero. De hecho lo tengo por bueno y serio. El tema es ser eficiente en el manejo de las circunstancias y la resistencia. Es colocar  a Venezuela como causa superior. Es la gallardía para sentarse y reorganizar mesa. El desafío es reunificar no resquebrajar. ¿Qué hacemos con Ledezma como Presidente desde el exilio? ¿Quién lo eligió?

Vienen eventos inéditos, desbocados, dolorosos. El gobierno enfrentará muchedumbres desesperadas por comer y vivir. Se verá obligado a contener al pueblo raso y rabioso. No a manifestantes plantados en el sur-este de Caracas. Las filas oficiales se romperán cuando el pueblo se levante. Las lealtades colapsan… Estamos a tiro de una coalición internacional humanitaria sin precedentes. El gobierno quedó aislado del mundo. Perdió su capital político, económico e incluso ideológico, y tiene a EEUU pisándole los talones y las muñecas. En los momentos más críticos de la era Chávez, el gobierno apelará a presidenciales, y en mala hora  los detractores de la oposición, se quedarán con la cochina en la mano. ¿Es esto inteligente, racional?

No pretendo justificar desafueros de la MUD. Tampoco ponerlos en el olvido. De pronto en remojo. Lo que es preciso alertar es la cultura del confort externo, del desenfado a distancia; del “pato sentado o pato rengo”, según la cual nos ahogamos antes de pisar tierra, es decir, de alcanzar el poder. Es buscar sucesores sin elegidos sin orden ni unidad. Es prevalecer resentimientos y conflictos no resueltos que anteponen el yo. Y en política el yo superior, no paga.

Veo movimientos con arengas muy variopintas como “Venezuela primero; soy Venezuela o nosotros Venezuela… Pero en la práctica lo primero soy yo.  Pues tener en cuenta que el pueblo mejor opta-aunque por error- por quien lo despoja, lo hambrea y lo oprime, antes de quien lo ignora. Las tiranías nacen de las masas pero las consolidan los notables. Y las historias así se repiten y continúan.

Artículo publicado originalmente en el diario El Universal.

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