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Leopoldo López, el “arquitecto” de las acciones de Guaidó, cumplió cinco años de arresto

El Cooperante | 18 febrero, 2019

Caracas/Foto de portada: EFE.- Este lunes 18 de febrero se cumplen cinco años desde que el opositor Leopoldo López, fundador del partido Voluntad Popular, con megáfono en mano y la bandera de Venezuela atada en el cuello, se entregó a la Guardia Nacional Bolivariana, luego de despedirse de sus seguidores subido a la estatua del libertador cubano José Martí, en la plaza Brión de Chacaíto, en Caracas.

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Un artículo publicado por el medio español El Mundo recordó que López ha cumplido tres años y cinco meses de su condena recluido en la cárcel y siete meses de arresto domiciliario, pese a que el fiscal de su juicio, quien huyó a Estados Unidos, reconoció que la acusación en su contra, entre pruebas y testigos, había sido una farsa.

El quinto aniversario detenido López lo cumple justo cuando el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, militante de su partido, encabeza uno de los más grandes desafíos en contra del Gobierno de Nicolás Maduro, quien se empeña en mantener el control absoluto, incluso si es desconocido por un alto número de países.

“Leo permanece en pie de lucha”,  dijo a El Mundo el equipo de trabajo del presidente encargado. López tiene la palabra final en las decisiones de la organización y su opinión es fundamental en cada paso de Guaidó, incluidos detalles de sus discursos en las manifestaciones, aseguraron dirigentes de la tolda naranja.


“Ni el grillete electrónico en torno a su tobillo ni la vigilancia permanente de la policía política han impedido que el exalcalde de Chacao sea uno de los principales arquitectos del pulso democrático contra la todopoderosa revolución”, señala el medio.

“Leopoldo López sigue estando preso, pero siempre estamos tratando de mantenernos en contacto. No puede recibir visitas, pero siempre estamos muy atentos, muy alineados”, desveló a El Mundo Guaidó, quien también es el presidente del Parlamento.

Desde muy temprano en la mañana, López se conecta a internet: llamadas por Skype con presidentes y expresidentes, intercambio de mensajes encriptados con líderes políticos, desde el propio Guaidó hasta cualquier dirigente de un pueblo perdido en el país petrolero y correos con expertos en economía.

A su casa, en el este de Caracas, solo entran familiares y abogados. Apenas un puñado de dirigentes cercanos o amigos puede visitarlo. Cuando lo hacen, ven a López hacer malabares entre el trabajo político y el cuidado de sus tres hijos: Manuela, de nueve años, Leopoldo, de seis, y Federica, de uno, nacida durante su cautiverio.

“Mi casa está convertida en una cárcel rodeada de policías del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en los que no confiamos, porque en manos del Sebin han muerto presos políticos. Leopoldo ha hecho política desde otra perspectiva, una política de tejer la unión verdadera, de unir a todos los que quieren lo mismo”, dijo al medio su esposa, Lilian Tintori.

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