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Leopoldo López tras la sentencia: El único acto de solidaridad que pido es que no se rindan

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Lohena Reverón.- Luego de ser retenida por más de dos horas en las instalaciones de Ramo Verde en su visita a Leopoldo López; su esposa, Lilian Tintori, llegó a la plaza José Martí de Chacaíto, donde transmitió a los presentes la carta que este escribió luego de la sentencia en su contra dictada este jueves por la juez Susana Barreiros.

La también defensora de Derechos Humanos relató que al conseguirse en la cárcel militar, dentro de “la torre de la dictadura de Maduro”, como califica el edificio donde permanece recluido su marido; el líder de Voluntad Popular le expresó “seguimos con más fuerza, nadie nos detiene”.

Tintorí además denunció que al regresar al penal, una vez conocida la medida en el Palacio de Justicia, López fue recluido en una celda de dos metros por dos metros, “oscura y con sus pertenencias personales en el piso”. 

Tras pedir al pueblo venezolanos, en nombre del “preso político”, como único acto de solidaridad ante sentencia es que no se rindan; la portavoz llamó a tomar las calles de Venezuela “en paz y democracia” el próximo 19 de septiembre.

Antes de finalizar, Tintori confirmó que se dispondrá a recorrer todo el país en nombre de Leopoldo López, de la mano con sus “hermanos” de la Unidad. 

La carta de Leopoldo López: 

El que se cansa pierde…

¡Y yo nunca me voy a cansar de luchar por Venezuela!

Venezolanos:

Hace más de un año cuando supe que la élite corrupta que gobierna a Venezuela había ordenado meterme preso con la vana intención de que yo abandonara el país, no dudé un segundo en dar un paso al frente para darle la cara a la dictadura y enfrentar el juicio infame que se me estaba planteando. Esa decisión la tomé plenamente consciente de a qué me estaba enfrentando y de cuáles eran las consecuencias.

Por eso hoy he sido condenado por la infamia y la mentira de una élite que no tiene escrúpulos cuando de defender sus groseros privilegios se trata, quiero decirles que no me arrepiento en lo más mínimo de la decisión que tomé. Y no me arrepiento por una razón muy sencilla y poderosa: Las grandes causas ameritan grandes sacrificios.

Y yo estoy convencido de la bondad de nuestra causa que no es otra que la liberación de todo un pueblo que hoy sufre las dolorosas consecuencias de un modelo que fracasó en lo económico, en lo político y en lo social. Una causa justa y democrática que busca una Venezuela de Paz, de Bienestar y de Progreso. Una causa humana que desea que todos los derechos sean para todas las personas, sin exclusiones ni privilegios. Pero sobre una causa moral, una que nos obliga a estar del lado de las víctimas y nunca del lado de los victimarios.

Esta sentencia no va dirigida solo en mi contra sino que busca derrumbarnos  anímicamente a todos los que luchamos por tener un mejor país. Con el corazón les digo que en estos momentos nadie puede estar más indignado, nadie más tentado a caer en la desmoralización y en la frustración que yo. Pero lejos de ello les confieso que estoy más fuerte y más tranquilo que nunca, y decidido a levantarme una y otra vez hasta lograr pacífica y democráticamente el camino que tanto necesita nuestro país. Por eso el único acto de solidaridad que pido ante mi sentencia es que no se rindan, porque como una vez dijo Ghandi: “Los caminos de la verdad y del amor siempre han triunfado. A lo largo de la historia ha habido tiranos y asesinos que por un tiempo pueden parecer invencibles, pero al final siempre caen”.

Carta 1

Carta 2

Carta 3

Carta 4

 

 

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