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La Lupa

Leopoldo López vuelve al ring prometiendo trabajar por la unidad de la oposición

La oposición enfrenta desavenencias entre algunos de sus dirigentes y se alista para una consulta popular que esperan, haga contrapeso al evento electoral que intenta Nicolás Maduro en diciembre

Caracas.- Desde el Círculo de Bellas en Madrid, ya libre de ataduras físicas, Leopoldo López se pronunció tras una fuga de la que no quiso ofrecer detalles por la seguridad de los involucrados, aunque aclaró que su salida del país no fue producto de una negociación. En el podio y luego de tildar a Maduro como un dictador, el fundador de Voluntad Popular apuntó al blanco sobre la mayor de las tragedias de la oposición: la unidad.

Leopoldo López dice que Venezuela será libre. Reconoce que no ha sido fácil la lucha contra el chavismo gobernante, que ya acumula 20 años en el poder. Pero promete que los exiliados regresarán al país para liberarlo. El exilio no es el fin. Y pide unidad. Unidad interna de los partidos y unidad de la sociedad civil.

«Es responsabilidad de nosotros y del mundo libre y de los líderes democráticos hacer lo que nos corresponda para liberar a Venezuela, y yo tengo fe y tenemos la fuerza», dijo el dirigente opositor, asegurando que había pedido a Pedro Sánchez «ampliar» las sanciones de Europa contra Caracas, una táctica usada infructuosamente por Washington para presionar a la cúpula del poder a una negociación.

Las fuerzas democráticas venezolanas se alistan para llevar a cabo una consulta popular que esperan, haga contrapeso al evento electoral que el poder intenta para renovar los escaños del Parlamento, controlado en dos tercios por la oposición. Los escaños fueron conseguidos en diciembre de 2015 bajo una fórmula de unidad perfecta, salvo algunos desencuentros que terminaron con la pérdida de tres curules en circuitos salidores.

Y justo sobre aquel proceso comicial se apoyó López para disparar un cañonazo al blanco sobre una de las mayores tragedias de la oposición: la unidad. Tras más de 19 meses de la jura de Juan Guaidó como presidente encargado luego de declarar en usurpación de funciones a Nicolás Maduro, la dirigencia opositora ha enfrentado los fracasos del 23 de febrero y el 30 de abril con la entrada fallida de la ayuda humanitaria y la rebelión cívico-militar, frustrada por los leales al régimen pocas horas de haberse iniciado.

Las protestas se apagaron pese al llamado de Juan Guaidó. El aparato represivo del régimen, como era de esperarse, terminó siendo más poderoso que los ánimos de revuelta en las calles, agotadas también por las convocatorias de 2017, cuando el chavismo asestó un duro golpe al Parlamento.

Aquellos intentos frustrados por desplazar a Maduro del poder y los intereses particulares de los partidos políticos trajeron los lodos que hoy arrastra la oposición, que intenta reoxigenarse con la consulta popular y darle soporte a la tesis de la continuidad administrativa de la actual legislatura, asediada por la persecución y el exilio.

«Uno de los desafíos que nosotros tenemos es la unidad, la unidad en todas sus manifestaciones, esa que nos permitió ganar la Asamblea Nacional. Esa unidad es una prioridad en la que vamos a trabajar y a dedicar con todos los partidos y las organizaciones», expresó, sin hacer referencia alguna al mantra prometido originalmente del cese de la usurpación. Una promesa inalcanzable por ahora y que también ha traído discordia en el seno de la oposición.

López enfila su batería discursiva sobre el punto porque pese al pacto unitario, algunas fisuras y rencillas históricas empañan los acuerdos que buscan encaminar a las fuerzas democráticas hacia el fin de una tragedia que ha expulsado a más de 5 millones y que ha dejado un cinturón de miseria que alcanzó al 90% del país.

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«Me voy a dedicar a promover e impulsar que en Venezuela se pueda materializar una elección presidencial justa, libre y verificable», prometió.

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