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Lo agarró el catarro sin pañuelo: cinco razones que evidencian que Maduro no puede con Guaidó

Danny Leguízamo | 17 febrero, 2019

Caracas.- Juan Guaidó, más que un líder, es un sentimiento nacional. Esas palabras pertenecen a la gobernadora del estado Táchira, Laidy Gómez, quien el viernes pasado, al igual que su homólogo Antonio Barreto Sira en Anzoátegui, le han brindado su respaldo a quien de iure es el presidente de Venezuela. No hay dirigente opositor que no reconozca el liderazgo de Guaidó. La movilización de la disidencia en la calle es gigantesca y el sábado, en la juramentación de los voluntarios por la ayuda humanitaria, quedó demostrado que lo de Guaidó no solamente es músculo sino organización. A Maduro lo agarró el catarro sin pañuelo. Dejó cinco evidencias esta semana. ¿Cuáles son?

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La organización de Guaidó, la legitimidad de Guaidó, el fervor popular que despierta Guaidó, se enfrenta con las bayonetas de la Fuerza Armada. Con los órganos represivos del Gobierno que todavía no se atreven a reducir al presidente interino a las mazmorras del Sebin, porque los costos serían impagables.





Nicolás Maduro cierra la semana con un catarro para el que no tenía pañuelo. La fecha de entrada de la ayuda humanitaria a Venezuela ya fue anunciada, y las únicas cinco respuestas de la cúpula del poder en siete días han sido estas:

-La visita de la jefa de la cúpula roja, Delcy Rodríguez, a un barrio en la parroquia Antímano de Caracas, con el objeto de repartir comida, dice mucho de hasta dónde ha golpeado al régimen el tema de la ayuda humanitaria que promueve Guaidó. “Los planes de injerencia no van a llegar a Venezuela porque aquí se está trabajando para el pueblo y para defender la soberanía”, fue la respuesta de Rodríguez. Es decir, admiten que es una táctica para enfrentar la ayuda humanitaria. Y Delcy no se mandó sola. La mandaron.

Samuel Moncada fue a la Organización de Estados Americanos, pronunció un discurso en la línea que han seguido los hermanos Rodríguez (al peor estilo cubano) y Estados Unidos reaccionó imponiendo severas restricciones. Moncada y Delcy Rodríguez terminaron quejándose. Pero hasta hace poco decían que no les importaba la OEA. De hecho, celebraron la salida de Venezuela de la OEA. Y ahora encogen igual que Maduro cuando amenaza a Trump con enfrentarlo pero también le pide diálogo cuando quiera y donde quiera. Decenas de países solamente reconocen a los representantes diplomáticos que ha designado Juan Guaidó. Y contra eso, no ha podido Maduro.





-La ayuda humanitaria entrará a Venezuela “sí o sí”, retó Guaidó a Maduro. Retó a la Fuerza Armada. Retó al aparato represivo. Y la reacción de Maduro y de la cúpula fue tratar de descalificar la comida y las medicinas que trae la ayuda humanitaria. “Está podrida”, dijo Maduro en un acto el viernes en el estado Aragua. ¿Quién le cree?

-Pero, a pesar de negar la crisis humanitaria, es el propio Maduro el que anuncia con bombos y platillos la llegada de 933 toneladas de medicinas provenientes de Rusia, China y Cuba. Para que dicho cargamento llegara no hubo presunto bloqueo alguno que lo impidiera. De pronto, Maduro pareciera haberse dado cuenta que en el país urge comida y también medicamentos. El efecto Guaidó con la ayuda humanitaria le cambió la agenda. Lo obliga a mostrar una gestión que no tiene.

-Y la agenda le cambió tanto a Maduro, que ahora es Juan Guaidó quien marca la pauta informativa. La oposición ahora se ha vuelto ofensiva, y Maduro, defensivo. Se invirtieron los papeles.

Cuidado y el catarro de Maduro termina convertido en pulmonía.

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