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Lo de Rusia en Venezuela es puro amor interesado

Elizabeth Fuentes | 15 agosto, 2019

Caracas.- Si bien políticamente los rusos actúan en Venezuela para “meterle el dedo en el ojo” al gobierno de Donald Trump- como lo definió recientemente Elliot Abrams, enviado especial para Venezuela del Gobierno de Estados Unidos-, no es menos cierto que los intereses económicos del país de Vladimir Putin se han visto amenazados y de un tiempo a esta parte, sus esfuerzos han ido dirigidos a minimizar la gigantesca deuda que mantiene el Gobierno de Nicolás Maduro con sus aliados europeos.

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En la entrevista que concediera Abrams a los periodistas Danielle Pletka y Marc Thiessen, del Instituto Empresarial Americano (AEI), reveló que ” los iraníes, al igual que los rusos y los chinos, saben que el futuro de este régimen es pobre, por lo que no van a invertir mucho dinero… los rusos se están aprovechando financieramente de Venezuela… Hace un año, Venezuela le debía a Rosneft ocho mil millones de dólares. A finales de este verano, esa cifra se reducirá a mil millones… Los rusos están tratando de sacar su dinero y venden a Venezuela productos refinados como gasolina, o Kerosen con un gran margen comercial. Y compran el petróleo con un gran descuento.
Realmente están exprimiendo a Venezuela mientras pueden hacerlo. Esos son sus grandes amigos y aliados”.

De acuerdo con las cifras y los hechos, la amistad de Rusia con Venezuela solo les ha traído pérdidas. En 20 años, el gobierno ruso y sus empresas estatales han invertido 17 mil millones de dólares en Venezuela, básicamente préstamos estatales e inversiones de la empresa Rosneft, entre otras. Para diciembre de 2018, Maduro anunció que Rusia invertiría más de 5 mil millones de dólares en la industria petrolera de Venezuela, otros mil millones en la producción de la industria extractiva, y 600,000 toneladas de granos, asunto que, hasta donde sepa, quedó en veremos.

Pero, como le confesó un funcionario de Putin al portal ruso The Bell, “Los préstamos estatales se otorgan al estado y no a líderes gubernamentales específicos. Es decir, incluso en el caso de un cambio de poder o un golpe de estado, la obligación de pagar préstamos no irá a ninguna parte”.

Cabe recordar que en 2017, Venezuela retrasó el pago a Rusia de 1,000 millones de dólares, un crédito estatal que Rusia le proporcionó en 2011 para financiar el suministro de productos militares rusos. Es decir, que Rusia le prestó dinero a Venezuela para que Venezuela le comprara armas a Rusia. La deuda de este préstamo superó los 3 mil millones de dólares y a finales de 2017, los países acordaron una vez más un plan de pagos hasta 2027.

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En cuanto a la petrolera Rosneft, para fines de 2018 gastó en sus proyectos venezolanos 1,5 mil millones de dálares más de lo que ganaba. “Los documentos de la compañía hasta 2015, con los que Reuters se familiarizó, muestran que la petrolera PDVSA, debía cientos de millones de dólares de las actividades de empresas conjuntas.”

Fuentes de Reuters, cercanas a Rosneft y relacionadas con sus proyectos venezolanos, afirmaron que Rosneft invirtió en proyectos en Venezuela “solo por razones políticas, con el fin de apoyar al régimen en el país”.

En 2012, Rosneft, como parte de un consorcio que incluía Surgutneftegaz, Gazprom Neft y Lukoil, adquirió el 40% de Junin-6 en los bancos del Orinoco (el resto pertenecía a PDVSA). Al final del año, solo se perforaron 6 pozos de los 47 planificados; las protestas de los residentes locales interfirieron con el hecho de que PDVSA, sin preguntar a los socios rusos, se detuvo y tomó una de las cuatro plataformas. Para cubrir las necesidades sociales de la población local, PDVSA, sin el consentimiento de Rosneft, tomó del presupuesto del proyecto 12 millones de dólares, cuando solo 350 personas vivían en el sitio en el área de producción.

“El proyecto sigue siendo problemático, dijeron fuentes confiables a Reuters, los trabajadores carecen de equipo básico, como botas, guantes y cascos. En 2012-2014, Surgutneftegaz y Lukoil se retiraron del proyecto y uno de los miembros de la junta de Gazprom Neft calificó a Junin-6 como un proyecto “sin significado comercial”.

Los informes de Rosneft señalan que, para 2018, PDVSA debía a Rosneft 2.3 mil millones de dólares, deuda que debía ser cancelada por los suministros de petróleo de Venezuela, pero cabe recordar que desde 2016, Rosneft emitió un mínimo de 6 mil millones de dólares en préstamos al monopolio estatal venezolano, pero las entregas de petroleo venezolano, en virtud de esos contratos, se retrasaron: en diciembre de 2018, Igor Sechin tuvo que volar a Caracas para averiguar el motivo de las demoras.

En cuanto a las armas rusas, desde 2001, Rosoboronexport ha otorgado préstamos a Venezuela para la compra de las armas que ellos fabrican. En 2006, Rosoboronexport acordó invertir 474 millones de dólares en la construcción de plantas para la producción de rifles de asalto Kalashnikov, pero la construcción estuvo plagada de casos de corrupción y se suspendió la construcción.

Por su parte el banco ruso Gazprombank, asociado en el negocio de petróleo y gas en Venezuela, compró 40% de una empresa conjunta con PDVSA, Petrozamora, con la intención de desarrollar cuatro campos petroleros en el país. Posteriormente, el banco vendió su participación y ahora aparece en la investigación del retiro de 1.2 mil millones de dólares de PDVSA. El banco calificó esta pérdida de “insignificante” en relación con los eventos en Venezuela.

Rosneft también recibió una participación del 49% en la refinería Citgo, propiedad de Venezuela en los Estados Unidos, como garantía de uno de los préstamos de 1,500 millones de dólares. Pero ahora estos gravámenes estàn siendo impugnados en un tribunal de los Estados Unidos.

Al lado de todo esto, el Gobierno de Venezuela no ha tomado en cuenta casi ninguno de los consejos que les han dado sus socios rusos para mejorar la economía, de allí que algunos funcionarios de Putin le hayan dicho, en privado, a Elliot Abrams que ” No nos importa mucho Nicolás Maduro. Maduro puede ir o venir, pero tenemos inversiones legítimas en Venezuela que queremos mantener”.

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