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Lo que reveló Óscar Pérez a The New York Times sobre el tráfico de drogas en Venezuela

El Cooperante | 22 enero, 2018

Caracas, 22 de enero /Foto: Meridith Kohut.- El pasado 15 de enero, Óscar Pérez y sus hombres cayeron abatidos por las fuerzas de seguridad del Estado. En sus últimos años, el exinspector del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) fue protagonista “de narrativas espectaculares en las que siempre interpretaba al héroe”.

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En un artículo de Nicholas Casey publicado en The New York Times, se reseña que aunque sus acciones habían cautivado y causado el enojo de muchos venezolanos, “su público había disminuido hacia sus últimos días”, los cuales pasaba enviando mensajes encriptados al diario neoyorquino como este: “Lucho por la libertad del país, la oportunidad de un mejor mañana (…) El temor de perder la vida es lo menos que tengo ahora. No es el temor de la vida, sino el temor de fracasar, de fallar a la gente”.

Su cadáver presentó dos impactos de bala y la mandíbula fracturada. Algunos escépticos decían que su historia posiblemente no era cierta; que pudo haber sido una especie de doble agente para hacer quedar mal a la oposición. Después de su vuelo en el helicóptero sobre Caracas en junio, Pérez se convirtió en un símbolo de los crecientes agravios del país. “Nosotros esperábamos que ese día hubiera un llamado a la calle, para que se diera cuenta de que sí comenzó un movimiento”, dijo en otro de sus mensajes al medio, “pero lamentablemente no lo hubo”.

Pérez alcanzó notoriedad por su actuación en la película Muerte Suspendida, que se estrenó en 2015. En ella interpreta a un inspector llamado Efraín Robles que rescata a un empresario venezolano de sus secuestradores.Afirmó que la cinta también mostró la clase de fuerza policíaca que él deseaba que existiera en Venezuela: fotos de los criminales desplegadas en pantallas de alta tecnología, escenas del crimen cuidadosamente analizadas por expertos forenses, hombres en batas de laboratorio examinando los resultados. Pero la realidad que él vivía era muy diferente. “No había recursos”, dijo.


Según reveló el detective, algunas investigaciones en el Cicpc eran bloqueadas, como las de cargamentos de cocaína que descubrió en repetidas ocasiones y le dijeron que ignorara. “Ellos eran los que estaban traficando drogas”, dijo Pérez, nombrando directamente a Néstor Reverol. Respecto al episodio del helicóptero, dijo que lo hizo “para despertar la conciencia no solo del pueblo y demostrarles que no pierdan la fe, sino también despertar la conciencia del resto de los funcionarios”.

El gobierno pintó a su grupo como una banda rebelde terrorista que había intentado matar a la gente ese día en el TSJ. Las acusaciones irritaron a Pérez hasta su muerte. “Si hubiésemos querido asesinar a alguien, ya lo hubiéramos hecho”, dijo. Reverol estuvo entre los primeros en declarar la victoria luego de el operativo en El Junquito. Dijo que era “una peligrosa célula que en los últimos meses generó ataques terroristas”.

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