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La Lupa

Los detalles del caso San Miguel: ¿espía o analista?

En el caso San Miguel, el fiscal buscó cuestionar su carácter de activista por los DD.HH y analista en el tema militar. Dejó ver que los dos roles no son posibles. En principio sí son posibles. Censurable que el fiscal apele a una descalificación de este tipo, y no se centre en los hechos que tiene para explicar su caso. Eso sí es un “ad hominen”, no los que hay en tuiter.

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Rocío San Miguel

Caracas / Foto Portada: Tal Cual.- Vi completa desde el canal Yotube de “Lubrio”. la rueda de prensa del fiscal del 19-2-24 acerca del caso “Operación brazalete blanco” (la conspiración #5). Casi una hora de explicación por la cabeza del MP.

Saab mezcló cosas. Acusó a San Miguel de ser algo como una espía con elementos que no me convencen. El fiscal tiene dos puntos en su acusación, pero que deberá probar en el juicio. Es el debido proceso, con la presunción de inocencia a la cabeza, que favorece a San Miguel.

Sí cuestiono el uso “ad hominem” para descalificar a San Miguel por parte del fiscal. Buscó cuestionar su carácter de activista por los DD.HH y analista en el tema militar. Dejó ver que los dos roles no son posibles. En principio sí son posibles. Censurable que el fiscal apele a una descalificación de este tipo, y no se centre en los hechos que tiene para explicar su caso. Eso sí es un “ad hominen” no los que hay en tuiter.

La comparecencia del fiscal me dejó la impresión que fue más para justificar su trayectoria como luchador por los DD.HH, que no pongo en duda, pero un golpe bajo fue descalificar a San Miguel en el área de los DD.HH. Deslegitimarla.

Escribo sobre el tema civil-militar. No diría que soy experto o conocedor. Lo que me dejó la rueda de prensa es una velada amenaza a quienes hacemos análisis en este asunto. Como si un analista no pudiera tener o manejar una información que es pública.

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Trabajo con información pública, sean documentos oficiales o transmisiones en TV. Por ejemplo, si digo que en las FAN hay 786 unidades tácticas o que la cifra de milicianos es poco más de 840 mil personas con cerca de 430 mil armas asignadas a esta instancia ¿revelo algún dato que pueda hacerme sujeto de una acción de la Fiscalía?

No me parece correcta la amenaza que interpreté de las palabras del fiscal. Los analistas en temas militares tenemos nuestras responsabilidades y tareas que no pueden ser coaccionadas por un funcionario público de buenas a primeras, o por los “pelotones de fusilamiento” que hay en tuiter de “ambos lados” (me disculpan “la equivalencia”).

Entiendo que el fiscal buscó comunicar que toda esa información se usó para conspirar, pero su rueda de prensa dejó ver que la información de seguridad y defensa es reservada ¿Volvemos a los tiempos de la doctrina de la seguridad nacional, que a Venezuela algo llegó con la LOSD de 1976 y se criticó en ese entonces?  

Que San Miguel tenga perfiles de oficiales del alto mando no es nada de peso para acusarla. Es lo estándar en el análisis político. El famoso “mapa de actores”.

Hago análisis político, pero no “mapas” porque me resultan muy convencionales, pero es lo que todo el mundo pide. Más en un país donde la influencia se mide por el “quién es quién” o las “famosas caras que le dicen algo país”. Por eso la competencia en tuiter entre expertos para un “quién es quién” y la “curaduría de expertos” que algunas cuentas -nadie sabe con cuál autoridad- hacen para decir “este es bueno” o “este tiene intereses” -de paso, todos los tenemos, desde los más sabios o académicos hasta los menos- en la apuesta que serán “ministros para la transición” (en el caso de los opositores). No veo nada de particular en hacer perfiles, publicados además en la página web de Control Ciudadano.

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¿Que la señora tiene mapas de zonas de seguridad? Habrá que estudiarlos con cartógrafos y geógrafos para evaluar el peso de la afirmación de la Fiscalía, pero las zonas de seguridad se hacen por decreto publicado en gaceta. Es decir, es una información pública. Además, la página web de Control Ciudadano sube esa información. Está una sección que se llama “Zonas de seguridad” en la que salan mapas, pero de Caracas y del año 2018.

Quedará cotejar lo que tiene la web de Control Ciudadano con lo presentado por la fiscalía. El ejemplo que puso Saab sobre un mapa de seguridad de Puerto Cabello y Borburata (una parroquia de Puerto Cabello), con coordenadas de instalaciones militares, hay que aclararlo en el juicio, junto a los 18 mapas y a las 24 zonas de seguridad presentados por el titular del MP.

Los mapas pueden ser producto del trabajo de San Miguel. Se ve que ese es un tema que le interesa mucho si me atengo a la web de Control Ciudadano. Recuerdo que la analista trabajó en el instituto de fronteras. Es un tema propio de ella. El fiscal deberá probar que esos mapas serían empleados en la “brazalete blanco” y que no son mapas de trabajo de la profesional. 

Finalmente, que una petrolera la contrató para un “análisis de entorno”. También es lo proforma para los analistas. Si lo hizo, tampoco tiene nada de particular ¿O hacer análisis para una petrolera hace sospechoso a alguien para el Estado? Por eso mi comentario acerca de la amenaza velada. Se crea cierto clima para el miedo, que ya existe en Venezuela. Una especie de “off limits” para los analistas.

Las ironías de la vida. No pocos de la oposición “que no se dobla” desdeñan y se burlan de los analistas, aunque por lo visto, un análisis es más riesgoso en la Venezuela de hoy que algún tuit de cualquier bocón celebrado por esa cierta oposición.

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Los puntos que la Fiscalía tiene en la acusación contra San Miguel, a mi modo de ver, son dos.

El primero, que San Miguel acudió a invitaciones con diplomáticos. En principio, no tiene nada de particular hacerlo. Es un “depende”.

He ido a reuniones con diplomáticos. El “depende” es porque en mi caso, separo mi trabajo del nacionalismo. No voy a hablar mal del gobierno frente a foráneos para ganar puntos con los diplomáticos. No lo hice con Chávez ni con Maduro. Igualmente, reservo información. Hay cosas que no se pueden compartir así uno sea invitado. Hay una conciencia de la discreción, y no de la “mentalidad colonial” ni de ser cipayo. Por ejemplo, ante un diplomático extranjero, no diría la información sobre las FAN que comenté arriba, aunque la pudiera escribir en un artículo público. Pero que el diplomático haga su trabajo de buscarlo si le interesa en un texto para todos, pero no puedo hacer de cuitas en una reunión. Es mi raya roja. Solo hablaría de temas generales. 

El “depende” en el caso San Miguel es porque habría que ver que planteó a las presuntas reuniones a las que fue. De acuerdo al fiscal, asistió para hablar acerca de la defensa aérea de Venezuela. Esto se deberá probar en el juicio. 

El segundo punto para Saab está en la “orden de operaciones” en la que San Miguel es mencionada. Pero corresponderá a un juicio validarlo o no. Es el debido proceso.

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Solo espero que la analista no haya caído en la fascinación de los civiles venezolanos: cortejar a los militares “para que se me cuadren”. Lo que llamo el “síndrome 18 de octubre de 1945”. Más allá de lo que la fecha significó para la historia, no terminó bien 3 años después. Cortejar a los militares no es la mejor política civil, pero es inútil decirlo. Se insistirá. Los civiles locales tienen una obsesión política con los militares que no tiene solución. Los ven como una “constabulary force” que es una concepción de las relaciones civiles-militares algo antigua. Pero las elites venezolanas son muy cultas y educadas, pero nada modernas.

Espero que San Miguel, como estudiosa del tema, no haya caído en ese espejismo. Pero eso es lo que el juicio deberá probar, porque la Fiscalía que Saab dirige opera dentro de un sistema autoritario que asume que “su verdad” es “la verdad”.

Saab citó al padre Matías Camuñas. Le recuerdo al fiscal una cita y que se vea en ese espejo como funcionario. El sacerdote afirmó en los convulsos años 80 que vivió el país que “las estructuras del poder en Venezuela son demoníacas”. Eso no ha cambiado con el chavismo. Al contrario, empeoró (me disculpan si hay alguna “equiparación”). 

La Fiscalía debe mantener su equilibrio y ajustarse a las funciones que la carta magna establece para el Ministerio Público, y no descalificar ni sentenciar a las personas a priori desde un poder del Estado. Es lo que se espera del fiscal Saab.



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