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Los miembros de la familia Maduro-Flores se enriquecen con la explotación industrial del oro

El Cooperante | 19 agosto, 2019

Caracas.- La minería venezolana se ha transformado en la nueva maquinaria de corrupción del régimen de Nicolás Maduro y la única manera de sobrevivir de muchos que se convierten prácticamente en esclavos del sistema en los sitios fronterizos de Venezuela.

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Un artículo de Jorge Benezran para ABC recopila un amplio contexto sobre las denuncias al Gobierno de Nicolás Maduro, que con la ayuda de China, Rusia y Turquía son los dueños de las nuevas plantas procesadoras que ingresan más de 5.000 millones de dólares al año.





El Arco Minero del Orinoco, proyecto que duiplica la faja petrolífera del Orinoco-, sería la fuente inagotable de Maduro (7.000 toneladas de reservas) y sus aliados para la explotación de oro, diamante, coltán, hierro, bauxita, entre otros minerales preciosos. El proyecto se extendió a 150 empresas mixtas de capital nacional y extranjero principalmente chinas, turcas y rusas para fortalecer las relaciones bilaterales con el Gobierno.

La idea cambió con la llegada de empresas contratistas acostumbrados a la estructura corrupta de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), quienes están intentando monopolizar la industria minera.

Ahora, el modelo de negocio lo encarna un grupo de inversionistas privados asentados principalmente en el sector Nacupay de El Callao donde ha sido creado hace un año el Complejo Industrial Aurífero Domingo Sifontes, que preside Eduardo Ribas, un nuevo mecenas del oro vinculado a la familia presidencial Maduro-Flores.





La estructura que presiden Eduardo Ribas está compuesta por 12 molinos con capacidad de producción diaria de alrededor de 2.400 toneladas que se traducen entre 50 y 80 kilos de oro mensual.

Estas plantas operan como procesadoras del material bruto extraído y recuperan el oro mediante cianuración, que en teoría tiene menor impacto ambiental. En cambio, los informales (mineros artesanales) solo sacan el 20% cuando lo extraen con sus propias manos. Para separar la tierra del oro aplican mercurio en un proceso sumamente largo y contaminante.

Según una fuente especialista en el tema petrolero que se mantuvo en el anonimato y que cita ABC, dijo que “el salvavidas financiero para el país”, está lleno de trampas y de conflictos. El poco porcentaje que manejan familias tradicionales equivale a una o dos empresas, el resto son militares retirados o civiles relacionados con el alto gobierno.

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