article-thumb
   

Los misiles del retorno de Henry Ramos Allup a la Asamblea Nacional

Danny Leguízamo | 25 septiembre, 2019

Caracas.-  Tras la arremetida del Gobierno de facto por los hechos del 30 de abril, el diputado y secretario general de Acción Democrática fue incluido en la lista de parlamentarios allanados. No huyó. No salió por una trocha “con zapatos Ferragamo” -como dijo en el acto aniversario adeco pasado- ni se refugió en embajadas. “Soy un testimonio de la política en Venezuela“, le decía a un periodista para justificar su decisión. Una decisión personal. Pero no fue más al Parlamento, por razones obvias. Aprovecharon de acusarlo. De señalarlo. De atribuirle a él y a sus hijos hechos de corrupción jamás demostrados. Ni una sola transferencia. Ni una sola prueba concluyente. El jefe de los blancos respondió en Maracay. No hay pruebas y se trata de una campaña orquestada por sectores plutocráticos (“delincuentes financieros”) que no fueron incluidos en la Ley de Amnistía durante su gestión.

Le puede interesar: Putin casi regaña a Maduro, lo insta a dialogar y reconoce al presidente de la Asamblea Nacional

Como acostumbran a decir los adecos, llueve y escampa. Ramos Allup resistió estoicamente el allanamiento ilegal, la campaña del Gobierno en su contra y también la campaña sucia que orquestaron banqueros prófugos a través de medios como PanamPost, un portal que también acusó a integrantes del equipo de Juan Guaidó en Cúcuta de haber robado fondos de la ayuda humanitaria, montaje balurdo que Transparencia Internacional descartó en una investigación bien seria al respecto, y que terminó corroborando que a Guaidó, a Leopoldo López y a Manuel Rosales, los involucraron en la misma campaña sucia que a Ramos Allup.





No han podido con Acción Democrática, dice Ramos Allup. No han podido ni podrán tras 78 años en los que se han firmado actas de defunción de los adecos. “Se les va a acabar la tinta”, dice con sorna. Y volvió a la Asamblea Nacional pidiendo debatir con los diputados del partido de Gobierno, quienes por cierto, retornaron a sus curules después de haber declarado en desacato al cuerpo legislativo. “Tanto nadar para morir ahogados en la orilla. Tanta pirueta, tanta maroma, tanta trapisonda, y aquí están“, sentenció este martes en un discurso que celebraron sus colegas con efusivos aplausos.

Y disparó sus misiles. No en una intervención, sino en dos. En la primera descargó contra Pedro Carreño. Le explicó el artículo 191 de la Constitución.

“Por añadidura, diputado Carreño, le quiero decir que esa Sala Constitucional es irrita, está en desacato, porque se conformó con magistrados express designados entre gallos y medianoche por la anterior Asamblea, así que por lo irrito del órgano que pretende usted que interprete la Constitución, como por el planteamiento de fondo pretendiendo que se cambie el texto de la Constitución, usted no tiene razón, y los que fueron diputados y aceptaron cargos públicos, ya no son diputados y punto”.





En el segundo round disparó contra todo. Contra todos. “Son estúpidos”, dice, en referencia a los diputados del Psuv. “No les voy a durar toda la vida”, soltó, al explicar asuntos de derecho que según dijo, en la bancada del Psuv no entienden.

“Son ustedes quienes no respetan la Constitución. Son ustedes quienes la violan. Son ustedes quienes la han ensuciado y han empuercado, haciendo posible esta tragedia en la que ustedes han convertido a Venezuela, Y eso es lo que ustedes no pueden debatir. Y se puede parar en esa tribuna el mejor de los oradores, y jamás podrán ustedes justificar la torta que han puesto en estos 20 años, habiendo dispuesto de una cantidad inimaginable de recursos, y sin haber tenido durante mucho tiempo contrapesos importantes porque ejercieron el poder total, y lo ejercieron de tal manera, que convirtieron a nuestro país en un pudridero”, fue uno de los pasajes de la descarga que los diputados del Psuv apenas lograron responder con gritos.

De aquello también se mofó Ramos Allup. Griten todo lo que quieran, les dijo con una sonrisa, lo que enardeció más a la minúscula bancada roja. Pero quizás enardeció más con su retorno a sus enemigos históricos. Los que él califica como plutócratas. Los que desde siempre, han intentado dinamitar a la oposición toda a través del uso de la calumnia. Los que parecen ayudar más al régimen de Maduro que a la propia oposición. Los extremos que se parecen.

Comentarios

comentarios