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Los nuevos uniformes militares serán carísimos porque los fabricará un burgués amigo de la FANB

Elizabeth Fuentes | 24 mayo, 2019

Caracas/Foto de portada: EFE.- Algunos militares con pedigrí chavista aún no se explican cómo logró el empresario español Atahualpa Fernández quedarse con 51% de las acciones del Complejo Industrial Tiuna, que era propiedad de Cavim y donde se elaboraban uniformes militares y otras piezas de vestir. A la empresa militar venezolana – que era dueña de la maquinaria y la infraestructura que utiliza ahora Fernández-, le correspondió solo el 49% restante, lo que de golpe convirtió al civil en socio mayoritario.

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También les extraña la noticia que dio ayer Nicolás Maduro cuando afirmó que destinaría 60 millones de euros para la fabricación nacional de 780 mil uniformes militares, con la promesa de que “nazca la industria militar textil y Venezuela tenga todos los uniformes militares confeccionados en el país”. Porque la industria militar textil nació el 2010, cuando ya Cavim tenía capacidad propia para elaborar los uniformes. “Importaba la materia prima de una empresa China llamada Norinco”, asegura un oficial que prefiere el anonimato, el mismo que sostiene que todo cambió el año 2013.

Y aunque Maduro resaltó que esos 60 millones de euros servirán “para poner en marcha la planta textil ubicada en el Complejo Industrial Tiuna… para lograr la producción automatizada de 780 mil unidades anuales de uniformes castrenses”, cualquiera que tenga una calculadora manual cerca podría llegar a la conclusión, por simple operación matemática, de que cada uniforme costará 67 Euros- casi 400 mil bolívares al cambio actual-, mientras que en “Mercado Libre” la empresa nacional Conidica ofrece uniforme de campaña, con guerrera y pantalón en tela de camuflaje, por solo 12.000 bolívares -2.6 dolares al cambio. Y en Amazon se consigue dos tipos de uniformes importados, completos -marcas KYao y QMFIVE- a 45,99 euros cada uno. Vale decir, una diferencia de 21 euros en relación a los que se realizarán en Venezuela.

¿Quiénes se beneficiarán de esta diferencia de precios?, preguntaría cualquiera. Y además quedará la duda obvia flotando sin respuesta: si se pueden importar telas para uniformes militares, ¿por qué no se pueden importar medicinas para los niños que necesitan trasplantes de medula, señor Canciller Jorge Arreaza?

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