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Los seis de Citgo son una de las cartas de Maduro para descongelar relaciones con EE. UU.

El Gobierno de Nicolás Maduro busca allanar el camino de la negociación con la Administración de Joe Biden, tras la aguda crisis vivida entre Caracas y Washington durante la gestión de Trump: pero no habrá resultados hasta tanto existan condiciones para celebrar un proceso electoral transparente, vista la inviabilidad de la ruta cortoplacista

Caracas.- El Gobierno de Maduro envía señales a Estados Unidos. Gestos que parecen ser un intento por tender puentes con la Administración de Joe Biden. La crisis diplomática entre Venezuela y Estados Unidos se agudizó luego del reconocimiento de Donald Trump a Juan Guaidó como “presidente encargado”. Washington, entonces, abrazó la idea del denominado “cese de la usurpación” para el retorno de la democracia. Pero la fórmula fracasó después de los intentos de ingreso de ayuda humanitaria el 23 de febrero y la rebelión cívico-militar del 30 de abril, ambos eventos en 2019.

Estados Unidos apostó a la tesis de la insurrección militar con la asfixia financiera al chavismo gobernante, incluyendo a la estatal Petróleos de Venezuela. El plan, esencialmente, consistía en bloquear cualquier capacidad de maniobra de Maduro desde lo económico, que ya arrastraba una desastrosa política macroeconómica heredada de Hugo Chávez que derivó en hiperinflación y recesión, y que además, expulsó a 5 millones de venezolanos del país.

Estados Unidos buscaba provocar la implosión. Pero ocurrió exactamente lo contrario: el chavismo terminó aferrado al poder. De hecho, en una entrevista concedida a El Cooperante, el expresidente del Consejo Nacional Electoral, Andrés Caleca, dijo que el chavismo “nunca” estuvo en peligro real de desestabilización. Y es que empíricamente, las sanciones nunca han logrado desmontar regímenes autoritarios. Casos como el de Cuba son un claro ejemplo de cómo las sanciones surten el efecto inverso al esperado.

El director para Venezuela de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), Geoff Ramsey, también aseguró en una conversación con El Cooperante en febrero pasado, que había que “bajar” los costos de una posible transición.

“Las sanciones al diésel no perjudican al régimen. Ni siquiera están afectando las finanzas porque Maduro no recibe efectivo a cambio de las exportaciones de diésel. Lo que sí podría complicar es el tema logístico para las Fuerzas Armadas, pero al final del día sabemos que las Fuerzas Armadas van a ser la prioridad del régimen. El transporte público, las ambulancias y plantas eléctricas para hospitales van a sufrir antes que las tanquetas de las Fuerzas Armadas por la escasez del diésel. Francamente creo que está iniciativa fue poco estratégica”, dijo.Geoff Ramsey, director de la WOLA.

La oposición en el país, sin un plan político eficaz en la praxis, también apeló al esfuerzo conjunto de la comunidad internacional para forzar la salida de Maduro y lograr el objetivo de elecciones libres. De cualquier manera, el gobierno logró imponer la espuria Asamblea Nacional Constituyente; Maduro se reeligió sin obstáculos en 2018; sobrevivió al interinato de Guaidó en 2019 y 2020, y convocó a un proceso electoral en diciembre pasado para renovar el Poder Legislativo, que controlaba la oposición en dos tercios. La política fue abandonada y reemplazada por la histeria de las redes sociales, mala consejera cuando de combatir a un régimen autoritario se trata.

El bloque democrático sostuvo el discurso del mantra incluso hasta el día en que fue celebrada la Consulta Popular, que tampoco tuvo un efecto político palpable que levantara la moral de las bases opositoras, visiblemente agotadas luego del incumplimiento de las promesas de corto plazo.

Con el cambio de gobierno en Estados Unidos también llegaron los primeros gestos de presunta “apertura” de Caracas. Jorge Rodríguez, electo presidente de la Asamblea Nacional oficialista y una pieza clave de la cúpula, ofreció “diálogo” con todos los sectores del país y con Washington.

Y aunque funcionarios de la Administración Biden –como Juan López- aseguran que la única conversación de Maduro debe ser con Juan Guaidó y que las sanciones van a mantenerse, el ingreso del Programa Mundial de Alimentos de la Organización de Naciones Unidas a Venezuela y la medida de casa por cárcel otorgada este viernes a los seis directivos de Citgo encarcelados desde 2017, dan cuenta de que los puentes de las negociaciones todavía no han sido dinamitados.

Lo que debe seguir en la agenda es claro: condiciones para que la oposición, unida en torno a una tarjeta, pueda aglutinar a su base electoral y conducirla a mantener o recuperar espacios de poder. Y para ello, el Consejo Nacional Electoral debe ser equilibrado, con acompañamiento internacional que verifique cualquier proceso comicial que se lleve a cabo.

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