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Luis Chataing: En Venezuela hay una autocensura descomunal para distraer a la población

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El Cooperante.- El comediante, Luis Chataing, denunció que el Gobierno de Nicolás Maduro, controla el 99% de los medios de comunicación del país y que ha eliminado de la programación los espacios de opinión contraria al chavismo.

“Necesitan inventarse constantemente un enemigo para distraer a la opinión pública de los asuntos importantes. De ahí que hablen constantemente de la lucha contra el imperio o arremetan contra personajes ficticios como “pelucón”, que nadie sabe a quién se refiere, ataquen a la oligarquía, sin que uno sepa quién es realmente el oligarca”.

Sobre los medios privados dijo que son presionados por el Gobierno, durante una entrevista en  ABC de España.

“El diario El Universal, por ejemplo, sabemos que lo vendieron y ni sus propios trabajadores saben a quién, lo que es una locura. Recientemente, uno de los alcaldes de Caracas acaba de renunciar a la columna que escribía desde hace 13 años, porque se sentía incómodo al no conocer para quién trabajaba”.

Asimismo, se refirió al canal de noticias, Globovisión, que también fue vendido a otro grupo que se le relaciona con el Gobierno.

Considera que en el país hay una autocensura “descomunal e insólita” y que esta situación tiene como objetivo distraer a la población.

Sobre el canal del Estado, Venezolana de Televisión (VTV), Chataing dijo que fue “secuestrado” por el partido oficialista. “No hay un solo programa que abra las puertas al pensamiento de oposición. Ya me dirás que libertad de expresión tenemos nosotros aquí”.

–¿Cuándo y por qué fue introduciendo usted la crítica política contra el chavismo en sus programas? ¿Fue una estrategia o una necesidad?

–Antes hacía un humor más universal, para que la gente encontrara un descanso de tantos programas de opinión política, pero, en la medida en que la situación del país se fue complicando en los últimos 16 años, me vi en la obligación de hacer del humor una vía de comunicación y crítica. Desde hace un año, con el recrudecimiento y la disminución de las ventanas de opinión para que los ciudadanos encontraran otra información, me vi en la obligación de hacer unos editoriales con los que mostrar mi indignación y tratar de ser el espejo de aquellos que también están indignados por los atropellos que vivimos. A final solo quedamos dos, Cesar Miguel Rondón y yo, que asumimos mayor responsabilidad en este sentido, a riesgo de perder nuestros puestos de trabajo.

–Según un informe de Amnistía Internacional, en las protestas entre febrero y julio del año pasado murieron 43 personas, 870 resultaron heridas y más 3.000 fueron detenidas. ¿Es éste el peor momento que vive Venezuela en lo que respecta a libertad de expresión?

—Vivimos un recrudecimiento de la violación de los derechos humanos que, en el último año, ha sido dramáticamente superior a todo el periodo anterior. Esto responde a la debilidad del actual Gobierno, que reprime a unos niveles no vistos antes, y a la desaparición de Chávez, que era quien llevaba sobre sus hombres una cosa tan anticuada y contraproducente como el proyecto de la revolución, Ahora vemos el encarcelamiento de dirigentes políticos y la aprobación de leyes que permiten el uso de armas de fuego en las manifestaciones.

–En Venezuela, el bipartidismo es más pronunciado que en España, con Maduro y Capriles repartiéndose los votos casi al 50%. ¿Crees que es un obstáculo para la normalización política, teniendo en cuenta que los simpatizantes de ambos están fuertemente enfrentados?

–A mí me encantaría que el país tuviera tantas ofertas como fuera posible. Creo que sería lo ideal para que la gente se identificara con precisión con varios proyectos, pero la realidad que vivimos en Venezuela requiere la unidad de la oposición. Sin embrago, ese 50% ya no existe, porque el descontento de aquellos que simpatizaban con el oficialismo no está siendo capitalizado por la oposición, que encuentra dificultades para unirse en un bloque. Hay una gran cantidad de población que está prácticamente huérfana en cuanto al voto.

–El semanario venezolano de «El Sexto Poder» calificaba en su portada a Pablo Iglesias como «El Chávez de España», ¿existen de verdad similitudes?

–Yo puedo comprender lo que está pasando en España, porque en Venezuela tuvimos una situación similar en la que se produjo el aumento del desencanto de la población, pero las simpatía e ilusión que pueda generar alguien como Pablo Iglesias poniendo como ejemplo la experiencia de Venezuela, resulta tremendamente peligrosa. Yo no conozco Podemos, pero sé que lo que hizo el chavismo en Venezuela fue pintar castillos en el aire, amarrarse al poder de una forma impresionante y apagar las voces críticas. Yo, de verdad, le deseo a España cosas un poco mejores y proyectos lo más sinceros posibles.

–Ha habido manifestaciones de venezolanos en Madrid con lemas como «sí se puede, contra podemos» y la intención, según sus manifestantes, de «alertar a los españoles de los peligros de Podemos por sus similitudes con el chavismo». ¿A qué se debe?

A los venezolanos fueron los cubanos los que nos advirtieron hace 16 años de las cosas que nos iban a pasar y, hoy en día, somos nosotros los que les advertimos a los ecuatorianos, argentinos y españoles, porque lo estamos viviendo y atravesando.

–Habida cuenta de su cada vez más marcada deriva hacia el activismo ciudadano, ¿es probable que le veamos a usted dentro de poco metido en política?

–No está actualmente en mis planes entrar a la política, pero tampoco cerrarme a esa posibilidad. He intentado convertirme en un factor crítico

 

 

 

 

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