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Madre de Osama bin Laden rompió el silencio: “Era muy bueno hasta que le lavaron el cerebro”

El Cooperante | 3 agosto, 2018

Caracas.- Alia Ghanem es la madre de Osama bin Laden, y después de casi 17 años del mayor ataque terrorista en la historia de Estados Unidos, el atentado de las Torres Gemelas, habló con The Guardian sobre su hijo, el líder de Al Qaeda.

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Junto a ella se sientan dos de sus hijos sobrevivientes, Ahmad y Hassan, y su segundo marido, Mohammed al-Attas, el hombre que crió a los tres hermanos. La familia se reunió en la mansión que ahora comparten en Jeddah, la ciudad de Arabia Saudita que ha sido el hogar del clan Bin Laden por generaciones. Siguen siendo una de las familias más ricas del reino, publicó ABC.

La madre de Osama describió a un hombre que es, para ella, aún un hijo amado que de alguna manera perdió el rumbo. “Mi vida fue muy difícil porque él estaba muy lejos de mí”, dijo, hablando con confianza. “Era un niño muy bueno y me amaba mucho”.

Durante años, Ghanem se negó a hablar sobre él, al igual que su familia en general, durante su reinado de dos décadas como líder de Al Qaeda, un período que vio los ataques en Nueva York y Washington, y terminó más de nueve años después con su muerte en Pakistán. Los críticos de Arabia Saudita siempre han alegado que Osama tenía apoyo estatal, 15 de los 19 secuestradores vinieron de Arabia Saudita.


Se convirtió a los 20 años en una figura piadosa y fuerte, mientras estudiaba economía en la Universidad Rey Abdulaziz en Jeddah, donde también se radicalizó. “La gente en la universidad lo cambió. Se convirtió en un hombre diferente”, dice Ghanem. Uno de los hombres que conoció allí fue Abdullah Azzam, un miembro de la Hermandad Musulmana que más tarde fue exiliado de Arabia Saudita y se convirtió en el consejero espiritual de Osama.

Fue un niño muy bueno hasta que conoció a algunas personas que prácticamente le lavaron el cerebro a los 20 años. Puedes llamarlo un culto. Recibieron dinero por su causa. Siempre le decía que se mantuviera alejado de ellos, pero nunca me admitió lo que estaba haciendo porque me amaba mucho”.

“Nunca me pasó por la mente que podría convertirse en yihadista. Estábamos muy molestos. No quería que nada de esto sucediera. ¿Por qué lo tiraría todo así?”, asegura la madre.

La madre se niega a culparlo

La familia dice que vio por última vez a Osama en Afganistán en 1999, un año en el que lo visitaron dos veces en su base a las afueras de Kandahar. Es importante, dicen, recordar que una madre rara vez es un testigo objetivo. “Han pasado 17 años y ella sigue negando a Osama”, dice Ahmad.

“Ella lo amaba tanto que se niega a culparlo”. En cambio, ella culpa a quienes lo rodean. Ella solo conoce el lado bueno del chico, el lado que todos vimos. Ella nunca llegó a conocer el lado yihadista.

“Fue una sensación muy extraña. Sabíamos desde el principio que era Osama cuando vimos lo que ocurrió en Nueva York. Desde el más pequeño hasta el mayor, todos nos sentimos avergonzados de él. Sabíamos que todos íbamos a enfrentar horribles consecuencias“, comenta uno de los hermanos.

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