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Madrino va a la guerra, qué dolor, qué pena

Omar Estacio | 17 septiembre, 2019

Caracas.- Armamento, no falta. Entrenamiento, les sobra. Son nuestras primeras reflexiones sobre los ejercicios militares que, Narcolás, comandanto en Jefo de nuestra honrosa Fuerza Armada Bolivariana ordenó en predios de esta Rivera del Arauca Vibrador. Cachacos, paisas, costeños, contad con la muerte, a menos que seáis de las inocentes, FARC, ELN, de los cárteles de Cali, Medellīn, del Norte del Valle. ¡A las bayonetas! – fue la primera voz de mando una vez nuestros transportados arribaron al teatro de operaciones. Pero los valientes igual que la tarde del dron magnicido en la avenida Bolívar -incluido el general Madrino que los comandaba- pegaron otro carrerón.

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En lugar del a “¡las bayonetas!” cuando divisaron a los colombianos, al otro lado del Arauca vibrador, entonaron a las “ ¡ camionetas ! ” y prestos, picaron cabos, en las unidades de trasporte para regresar de vuelta a Caracas. Y si es posible hasta las antípodas fronterizas de la isla de Anacoco, cuya soberanía recuperó el presidente Leoni, en gesta que lo enaltece para que años después, el Comandante Eterno, se bajara los calzones ante los negritos guyaneses, como se los bajó con cuanto bicho de uña, argentino, cubano, iraní, del ELN, del Hezbolah, se acercó al sabor de Miraflores.





Decíamos que les sobra adiestramiento. Al general Madrino, con pericia en raspar la olla y en desarrollar musculatura financiera para tener a su primogénito, a todo trapo, en Madrid, borracho o trono, a tenor de sus legendarios selfies en las redes sociales. A su colega, Drogorol, con experticia en incautar alijos para después revenderlos. A López González, suma cum criminis en torturar, estudiantos y estudiantas, incluidas sus
ancianas agüelitas cuando se ponen respondonas en el Helicoide.

En cuanto a los cazas Sukhoi y a los fusiles, Kalashnikov, si no fuese porque a los primeros los han desvalijado para rematar sus repuestos en el mercado negro y los segundos, “bien hechos en Robolución”, que explotan y asesinan por la culata al reventar el primer cartucho, tendríamos el triunfo asegurado. Madrino va a la guerra, do-re-mi, do-re-fa, muy pronto arrugará.





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