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La Lupa

Maduro comenzó su ruta al 2024 “hecho el paisa”

En Venezuela estamos sumergidos en el día a día de la invasión de Rusia a Ucrania. No es para menos. Lo que el COVID comenzó, la guerra de Putin catalizó, y el planeta se enrumba a cambios en todos los niveles, los que todavía desconocemos. Andamos a toda velocidad sin saber en dónde vamos a terminar. Sin embargo, en Venezuela pasan cosas importantes “por debajo de la mesa”. En el acto que Maduro tuvo con trabajadores socialistas del día 3-3-22, lo lanzaron como su candidato presidencial para 2024. No deja de ser llamativo que, en un partido centralista democrático dentro de un gobierno autoritario, uno de sus candidatos sea postulado al margen de la dirección del PSUV ¿Cambia la manera cómo el partido de gobierno escogerá a su figura para las presidenciales o Maduro comienza a construir su legitimidad como candidato del PSUV? Reviso dos hipótesis que pueden explicar el anuncio de los trabajadores socialistas

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Caracas.- En Venezuela estamos sumergidos en las informaciones que vienen de Ucrania luego que ese país fuese invadido por Rusia el día 24-2-22. No es para menos. Como toda guerra, sorprende en los giros que toma, militares, económicos, y políticos. Fuimos sorprendidos por la reunión en Caracas el día 5-3-22 entre una delegación de los EUA y una de Venezuela, conformada por Maduro, Cilia, y Jorge Rodríguez. Aunque este encuentro escapa a este artículo y tendrá uno propio para el portal de la casa, El Cooperante, me luce que fue una reunión para acordar una agenda de temas a tratar entre los dos países. No es un simple “toma y dame”, catalizado por la guerra en Ucrania.

Aunque no se habla de más nada, en Venezuela ocurren cosas. Una importante que “pasó por debajo de la mesa” fue la actividad que Maduro tuvo con los trabajadores socialistas el día 3-3-22. De esa reunión, la noticia fue el anuncio del aumento del salario mínimo el cual sumado al cesta ticket, pasó de cerca de 5$ a 40$ mensuales.

Pero allí hubo un anuncio político. Los trabajadores postularon a Maduro para ser candidato del oficialismo en 2024. Oswaldo Vera fue quien hizo la propuesta inicial, seguido por otros trabajadores, con discursos con mucha convicción y apoyo al presidente para que compita en 2024. Los trabajadores hablaron de 2024 a diferencia de la dirección política del PSUV que afirma “no saber” si las elecciones serán ese año.

Lo interesante de este anuncio es el momento, el lugar, y los promotores. Comencemos por lo más fácil que es el lugar. El Poliedro de Caracas. El acto me recordó los “llenazos” que hacían AD y Copei. El Poliedro es simbólico para mostrar fuerza política. Al menos para las postulaciones presidenciales. Todavía guarda la magia, así como la avenida Bolívar la mantiene para los mítines. Quizás menos que en el pasado, pero es un ícono político. Para Maduro puede ser cabalístico. Su candidatura en 2018 fue anunciada en un acto en el Poliedro.

El ruedo estuvo lleno de trabajadores. Normalmente los actos de Maduro no son “llenazos”, aunque el PSUV mueva el músculo del Estado con autobuses repletos de militantes. En mi registro, este es el segundo que ha hecho en 2022. El primero fue en La Guaira el día 18-2-22 para anunciar la instalación de los “gobiernos comunitarios”. También fue un “llenazo”. No sé si tenga algo que ver en el sentido de mostrar a un Maduro con apoyo orgánico de la base chavista. No solo un jefe de Estado rodeado de funcionarios, sino que tiene una estructura política y social que lo respalda.

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El momento también es relevante. Fue antes del V Congreso del PSUV que arrancó el día 5-3-22. Aclaro que no es que se oficializó la candidatura de Maduro en la actividad de los trabajadores, sino que éstos lo propusieron como su candidato para 2024. En 2018 Maduro fue “por aclamación y unanimidad” candidato del PSUV en el III congreso de ese partido. Luego vinieron los actos con la estructura del chavismo. En 2022, la postulación comenzó con los trabajadores.

En la política venezolana, el apoyo de los trabajadores es importante. Se recuerda el caso de AD y el respaldo del famoso buró sindical a los candidatos. En 1981 los trabajadores de AD apoyaron a Jaime Lusinchi y eso liquidó las aspiraciones de David Morales Bello. Lusinchi fue el candidato de AD y ganó en 1993 con cerca del 60% de los votos.

Maduro viene del mundo de los trabajadores y si bien juega con esa historia de manera demagógica porque ya no es trabajador, que lo apoye un sector al que perteneció y cuenta mucho en Venezuela, no es poca cosa.

Lo interesante es si este anuncio del mundo laboral chavista significa un cambio en la manera en que se postulará al candidato del PSUV.

Una primera hipótesis es que el acto del día 3-3-22 pudo ser acordado con los trabajadores y la dirección nacional del PSUV. En ésta se acordó que Maduro será el candidato y se organizó un acto con los trabajadores. La idea es mostrar fuerza y aplacar las eventuales demandas para hacer primarias en el PSUV. Las primarias de 2021 sentaron precedente porque fueron abiertas, y grupos dentro o fuera del PSUV pueden plantear que el candidato presidencial sea escogido en primarias, también abiertas.

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A lo mejor Maduro quiere evitar la primaria, pero tampoco su candidatura puede ser por aclamación. Tal vez en 2018 se aceptó o no se vio mal, pero en 2022 tendrá otra lectura. Será la de una imposición, más cuando el presidente tiene una gestión propia que comenzó en 2019, por lo que pudiera competir en una primaria. En 2018 su candidatura tenía más legitimidad dentro del PSUV en el sentido que completó el período de Chávez, y le tocaba ser el candidato porque fue designado por el comandante. Culminado el período de Chávez, tenía la primera opción, en un cargo que no buscó de manera pública. Pero hoy ya tiene su propio período de gobierno, y dentro del PSUV quizás algunos se pregunten por qué no otro candidato o por qué no una primaria como la de 2021. La idea de un acto con los trabajadores, entonces, es legitimar la aspiración de Maduro con las estructuras del chavismo y de aquí los actos de masa. Una suerte de “primaria filtrada” porque son estas estructuras las que lo apoyan, pero como maquinaria, no en una elección interna frente a otros candidatos.

Lo anterior es la hipótesis más sencilla: el PSUV decidió que Maduro va a la reelección y se construye su legitimidad con las bases, para que no se diga que fue “impuesto por la cúpula”. Lo importante en esta hipótesis es que hay un acuerdo de la dirección a favor de Maduro.

Pero hay una segunda hipótesis ¿Si ese acuerdo no lo hay? ¿Si Maduro tiene adversarios o competidores internos dentro del PSUV?

Es una hipótesis contra intuitiva. Soy de quienes piensa que la dirección del PSUV está cohesionada y reconoce a Maduro como su líder, junto a Diosdado Cabello. Mi opción es la primera hipótesis. Pero como analista no puedo descartar esta segunda hipótesis.

Quizás Maduro ve a esta corriente interna dentro del PSUV la que quiere plantear otro candidato -no necesariamente como algo contra Maduro- y con mucha habilidad, el presidente picó adelante con un acto de fuerza con los trabajadores chavistas. El mensaje a los adversarios y competidores es “tengo fuerza de la estructura del chavismo; una muy importante son los trabajadores”. Hace este acto antes del congreso del PSUV para sorprender a los adversarios y llegar al congreso con una demostración de fuerza para disuadirlos de formular en el debate del PSUV el tema de 2024. Maduro se adelantó con el acto en el Poliedro para asegurar la candidatura del PSUV y que no se plantee otra opción distinta a la del actual presidente de la República.

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En cualquiera de los dos escenarios, lo que se observa es que la candidatura del PSUV no podrá formularse como en el pasado. No podrá ser solo una aclamación. Si la dirección legitimó procesos internos de primarias abiertas para 2021, no es tan sencillo decir ahora “aquí está el candidato y lo aceptan sin más”. Tampoco se vive un clima de amenaza a la estabilidad del gobierno como fue en 2018. Más bien, el clima es de menos tensión y la gente lleva su vida con menos apremio que durante los tiempos duros de la escasez. El índice de precios en febrero fue de 2,9%, el ejecutivo aumentó el salario mínimo, la dolarización transversal -que llega a todos los grupos- trajo estabilidad política y, en general, la sociedad no quiere problemas. Hay un “consenso informal” entre “tirios y troyanos” que un reflujo social es necesario o, al menos, no hay otra opción por los momentos. A lo mejor mañana se regresa al conflicto social y político, pero hoy todos quieren un poco de tranquilidad para poder vivir. El gobierno ya no habla de amenazas a su estabilidad sino de la gestión y la corrupción dentro de sus filas, como se observó en la instalación del V congreso del PSUV y en el balance de este que ofreció Diosdado Cabello el día 11-3-22. El problema para el gobierno y el PSUV ya no es que los tumben sino la corrupción dentro de sus filas (que se explica, entre otras cosas, porque no hay diferencias entre el Estado y el partido).

En un ambiente así imponer a un candidato no será muy bien procesado por la militancia del PSUV. Lo que observo es que, de manera muy hábil, Maduro construye la legitimidad para ser el candidato sin primarias abiertas como las realizadas en 2021 para seleccionar a los candidatos a gobernadores y alcaldes del partido rojo.

La hipótesis anterior tiene un caveat. Atención. La invasión rusa a Ucrania ya tiene un efecto para las presidenciales de 2024. La reunión entre Venezuela y los EUA realizada en Miraflores, independientemente de los resultados o si avanza o no, pone a Maduro en una posición dentro del chavismo como la persona para este tiempo.

En la instalación del congreso del PSUV, Cabello se refirió a Maduro. Aunque la mayoría del pensamiento opositor compró la idea que Maduro y Cabello tienen “una pelea interna” -no estoy en ese grupo, tendrán diferencias como hay en política- el diputado socialista dijo que Maduro tiene dos atributos: que no “guabinea” y -lo más importante- que “siempre busca el equilibrio en las cosas”. Me pareció que Cabello lo afirmó con mucha sinceridad. Quizás eso explique que los dos hacen equipo y así lo reconoce la militancia chavista.

No sabemos cuál será la situación de Rusia y Ucrania para 2024, pero hoy el chavismo puede reforzar la idea que Maduro los ha conducido bien en tiempos de crisis y mantiene el poder. Logró lo que buscaba desde 2015: una conversación directa con los EUA. Hay que recordar la entrevista que el presidente concedió a Bloomberg hace poco más de un año.

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Con respecto a los EUA, Maduro afirmó al medio norteamericano que no había contactos, pero que en algún momento los habría. Desde 2015 Maduro trabaja para esa conversación. También, se recuerda, que estuvo a punto de verse con Trump en la ONU en 2018, y Jorge Rodríguez fue a México y se reunió con emisarios de Trump en vísperas de las presidenciales de los EUA en noviembre de 2020. Finalmente, hasta la elección del CNE en mayo de 2021, Venezuela y EUA se enviaban señale de distensión. Es decir, este contacto se buscaba. Sorprende, pero no es improvisado.

El día 7-3-21 la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, informó sobre el encuentro entre los dos países y agregó que la reunión fue buscada por el gobierno de Venezuela (Cabello señala lo contrario, que fue pedida por los EUA). Sea así o no, Maduro logró la conversación que perseguía. Quizás por eso en sus palabras en la noche del 7, ironizó en el sentido que le interesa la relación, cuando dijo que las “banderas de Venezuela y de los Estados Unidos se veían bonitas juntas”. También, por esto, las reacciones en contra del encuentro. No es solo “la lucha por la democracia”, sino que, si esa relación se da, significa romper con un status quo que beneficia a quienes viven de la crisis y del conflicto venezolano, que no son pocos, por la virulencia de las reacciones en contra del encuentro.

Maduro se dio cuenta de su error diplomático en sus innecesarias loas hacia Putin y la situación de Ucrania que dijo el 22-2-22. Las corrigió con un tuit en la noche del 24 de febrero, y el gobierno mantiene su postura a favor de Rusia, pero con diplomacia. De votar a favor de la Federación a abstenerse en la ONU. Del “me resteo con Putin” a afirmar la necesidad de una solución diplomática a la guerra en Ucrania. El cambio del gobierno es tan importante -es evidente que notó una oportunidad geopolítica que no vio el 22- que en el foro diplomático de Turquía en la sesión del día 11-3-22, la vicepresidenta Delcy afirmó que la constitución prohíbe de manera terminante la instalación de bases militares extranjeras, ante la pregunta de si Venezuela aceptaría activos militares de Rusia en su territorio. Es un giro muy importante del gobierno que no ha tenido la atención requerida.

No me identifico con el gobierno, pero las palabras de Delcy en Turquía -que leyó, no improvisó- no estuvieron mal. Rodríguez Gómez mantuvo la lógica política en la que el gobierno incursiona. Una, por ejemplo, legitimó el encuentro con los EUA en ese foro. El gobierno quiere mostrarse como uno con personalidad propia, no un pelele de Rusia. Tal vez eso fue la conversación con Lavrov. El gobierno de Maduro se alinea a los intereses del “mundo multipolar” pero tiene autonomía. Casualidad o no, el mismo día Padrino López afirmó algo similar. Es interesante este cambio porque contrasta con la sumisión y pusilanimidad del gobierno cuando Riabkov afirmó en enero la posibilidad que Rusia envíe activos militares a Venezuela y Cuba, y luego con las palabras de Maduro el día 22 en las que expresó que “me resteo” con Putin. Creo que luego del 24, el ejecutivo se dio cuenta que hay una oportunidad para un relanzamiento total, que es la impresión que me dejó el balance del V congreso del PSUV que hizo Diosdado Cabello el día 11-3-22. El gobierno está en una de “grandes ligas”, no solo “te doy petróleo, y me quitas las sanciones” que son los análisis tipo Biden-Putin “me das Ucrania, te doy Venezuela” que probaron ser trágicamente malos, aunque no pocos se hicieron y hacen famosos con análisis de ese tipo para el gran público de tuiter que cree en esas cosas.

El gobierno quiere mostrarse como un actor constructivo, en la lógica que lo hizo cuando apareció el COVID en marzo de 2020. No por casualidad cuando habló de la crisis entre Ucrania y Rusia al informar el encuentro con los EUA, Maduro recordó ese episodio. De manera que la invasión rusa a suelo ucraniano es un barajo político que el gobierno busca aprovechar para recomponer sus relaciones con los EUA y con el mundo en general.

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Por supuesto, no es la primera vez que el ejecutivo hace un relanzamiento. Tal vez sea el más ambicioso y de mayor visión, empujado por la coyuntura internacional. Pero el chavismo tiene una entropía para decirlo en criollito, “arrancada de caballo y parada de burro” o “lo que hace con las manos, lo desbarata con los pies”. Tiene buenos análisis, pero una pésima ejecución, y siempre regresa a su extremo. Que, a estas alturas, por ejemplo, el tema del PSUV sea la corrupción, da cuenta de esa entropía. No es la primera vez que se plantea. Que se siga hablando del asunto lo que muestra es que una concepción autoritaria y de “centralismo democrático” no es suficiente para luchar contra la corrupción. Pero se insistirá en el error. En Venezuela, las elites tienen dinero para mantener orgullos pendejos. Hay que tomar en cuenta esta variable. El gobierno puede pensar una cosa y la realidad ser otra. También, tiene adversarios muy poderosos dentro y fuera que no quieren una salida de la inercia. Viven de eso y la sociedad es un “daño colateral” con el cuento que “esto estaba mal antes de las sanciones”, por ejemplo. Puede ser que este relanzamiento no concluya en lo que el ejecutivo busca.

En todo caso, el PSUV puede, como en 2018, aclamar a Maduro y decir que, dada la situación, el presidente es la persona para este momento y no se necesitan primarias u otro mecanismo para escoger al candidato del PSUV para las presidenciales de 2024. Sea lo fuere, Maduro comenzó su ruta al 2024 “hecho el paisa”.



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