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Maduro confesó que acaricia la idea de profundizar el comunismo en Venezuela

Danny Leguízamo | 30 julio, 2018

Caracas.- El árbol no permite ver el bosque. Nicolás Maduro se enfrenta a dos corrientes dentro del Gobierno. La que pide profundización -y por tanto cubanización- y la que cree en el viraje. No descarta Maduro la primera opción y ya lo dijo públicamente. Ese es el verdadero tema de fondo, y no exactamente la reconversión y entrada en vigencia del nuevo cono monetario a partir del 20 de agosto, que podría terminar en un colapso del sistema de medios de pago, según advierten varios economistas.

La corriente de quienes promueven una suerte de viraje en aspectos como el control cambiario (Jesús Faría, verbigracia), y quienes creen que Maduro debe radicalizar sus medidas económicas y profundizar la estatización, como lo ha planteado la dirección del Partido Comunista de Venezuela, se están enfrentando en el IV Congreso del Psuv que arrancó este fin de semana y que se extenderá hasta finales de agosto.

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Fue el propio Maduro quien se encargó de sacar a la luz la petición que le han formulado desde el PCV, según cita de Correo del Orinoco:

“El Partido Comunista de Venezuela me propone que nacionalice de manera revolucionaria parte de la economía del país y eso no está negado, está en evaluación porque nosotros vamos a dar un cambio económico por las buenas o por las malas, con el apoyo del pueblo nada nos va a detener, así lo digo claramente. Estoy determinado y decidido a que del 20 de agosto en adelante se respete al pueblo, se respete la ley, se respete la autoridad y el que no la respete  nos verá de frente”.


Lo ha dicho Maduro: por las buenas o por las malas.  Y también dijo que no descarta de tajo la indecente propuesta del PCV, que es el equivalente a la reincidencia en el error que hundió al país en la miseria. El asunto del nuevo cono monetario y la reconversión solamente podrían agravar un problema que ya luce indetenible.

La hiperinflación no se terminará en el corto plazo. Cinco ceros menos en lugar de tres son el reconocimiento de la crisis. Una crisis que ya admitió Elías Jaua este domingo en Televen y que no la va a resolver el anclaje de la moneda a un pretendido criptoactivo que nadie reconoce como tal. La destrucción de Pdvsa es un hecho. La hambruna campea por todo el territorio nacional. Y en medio de la hecatombe, surge la propuesta del PCV de profundizar la nacionalización de una “parte” de la economía, o sea, el avance de la cubanización del país.

Ahí va Maduro otra vez. Promete más medidas. Su única idea es la supervivencia en el poder. La reforma a la Ley de ilícitos cambiarios pasará por las manos de Diosdado Cabello, quien ha sido señalado por muchos disidentes como “el único” capaz de reflotar todo el entuerto que arrancó con la reforma a la Ley del BCV en 2005, el control de cambio y de precios,  las expropiaciones, la politización de Pdvsa y el Fonden, por citar los casos más emblemáticos.

Y si de la pugna entre las dos corrientes del Psuv termina por imponerse el ala radical -aquella que piensa que los controles son la solución y no parte del problema- entonces Venezuela va camino de convertirse en algo mucho peor que el propio sistema que ha imperado en Cuba desde 1959: el comunismo.

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