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¡Maduro los vetó! Cobertura “libre” de periodistas en Memoria y Cuenta no pasó del jardín de la AN

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Roberta Stabile.- Los periodistas de los medios de comunicación social privados no volvieron a la Asamblea Nacional. Tras años del veto impuesto por el antiguo Parlamento con mayoría chavista, no se puede afirmar algo similar.

Estar encerrados en una sala de prensa desde donde se veía la puerta del hemiciclo, por casi tres horas, no es el escenario propicio para el trabajo periodístico que ameritaba la presentación de la Memoria y Cuenta anual del presidente Nicolás Maduro.

Desde el mediodía del pasado viernes, los periodistas acreditados de los distintos medios de comunicación social llegaron a la sede del Palacio Federal Legislativo, con la finalidad de transmitir la actividad.

Diversos anillos conformaban el perímetro de seguridad para poder entrar a la Asamblea Nacional. A pocos metros de la acera de la estructura arquitectónica, conformada por una cúpula, estaban efectivos de la Guardia Nacional revisando los carnets de los medios de comunicación.

Luego había que hacer una cola para solicitar la acreditación en físico, que fue tramitada en los días previos al evento. Reporteros iban y venían con bolsas llenas de botellas de agua mineral y meriendas. Les advertían a sus colegas que el plantón iba a ser largo, y es que Maduro llegaría a las 5:00 de la tarde.

Un portavoz de comunicaciones de la nueva Asamblea Nacional, nos asomó la posibilidad de que solo quienes conformaban el Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (Sibci) podría cubrir el evento, por órdenes de la custodia de Maduro. La información causó malestar. Cuando se formó un grupo considerable de comunicadores sociales, un guía los llevó hacia un salón lleno de computadoras. Casa Militar estaba por todas partes.

Aguardábamos registrando las incidencias desde el balcón y las ventanas del salón que tenía dos ambientes. Se pudo ver la llegada del presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup; de su antecesor oficialista, Diosdado Cabello y el resto de los diputados.

Varias visitas del director de comunicaciones de la AN Oliver Blanco se recibieron en el encierro. Como si estuviéramos presos, Casa Militar no nos dejaba salir del recinto. Uno de los encuentros fue para reiterarnos que estaban mediando para que pudiéramos entrar al Hemiciclo.

Luego se apersonó el mismo Ramos Allup para explicar que se reuniría con el vicepresidente, Aristóbulo Istúriz, en aras de que “cumpliera” con lo pactado, que suponía la cobertura libre del acto. A los minutos vimos como pasaba Istúriz hacia el Salón Miranda. Unos tenían las esperanzas de poder entrar, otros se querían ir –sin poder abandonar el palacio- porque olían la imposibilidad. “Aquí no estamos haciendo nada”, dijo uno de los colegas.

Entretanto, Osmary Hernández de CNN en Español denuncia que sacaron a su camarógrafo del edificio. Minutos antes de las 5:00 de la tarde nos anuncian que nos van a movilizar. Muchos creímos que iríamos al hemiciclo. En efecto, Casa Militar nos saca de la sala de prensa. Nos ubicaron en el pasillo con balcón hacia los jardines, ahí fue cuando entendimos que eso era todo.

Cuando muchos le comenzaron a reclamar que estaban acreditados a la guardia custodia del presidente, reciben la orden de dejar pasar solo las cámaras, para luego obligarlos a salir de la presentación. Pero la entrada de los profesionales de la información estuvo rotundamente prohibida.

Nos enteramos de que Maduro había entrado a la sala protocolar por los parlantes que estaban en la calle. Casa Militar fue enfática al señalar que no podía entrar ni salir nadie del hemiciclo con Maduro en el sitio. Sin embargo, la barra chavista sí pudo ingresar ante nuestros ojos y cámaras.

Si hay algo que quedó en la memoria de los reporteros, fue la forma de los jardines de la AN, de que Maduro le tiene rechazo a la prensa libre y de que el Gobierno se impuso sobre la Asamblea Nacional opositora.

Comiendo arepa fría en el piso del jardín de la Asamblea Nacional, llegó la reflexión: todavía no es prudente repetir que los medios volvimos a cubrir la fuente parlamentaria como Dios y las leyes mandan.

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