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Manejo inadecuado del embalse de Guri incide en crecidas de los ríos Orinoco y Caroní

El Cooperante | 6 septiembre, 2018

Caracas.- El Sistema Eléctrico Venezolano se planificó y construyó con el objetivo de que el país contara con un servicio eléctrico confiable, que sirviera de soporte al desarrollo de la industria nacional y a la calidad de vida de la población.

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Antes de la construcción del embalse de Guri, no era posible regular el caudal del río Caroní que desemboca en el río Orinoco a la altura de Puerto Ordaz. Hasta ese entonces el caudal conjunto de ambos ríos, aguas abajo de donde se unen, variaba según la época del año, siendo mayor, como es de esperarse, durante la época de lluvias, reseñó La Patilla.





Una vez se culminó el embalse de Guri y su central hidroeléctrica, el caudal del Caroní quedó determinado por la cantidad de agua que se turbina en las unidades de dicha central más la cantidad de agua que se descarga por los aliviaderos del embalse. Cabe destacar que el caudal que se turbina en Guri también es aprovechado en las centrales hidroeléctricas de Caruachi y Macagua, construidas aguas abajo de Guri.

La excusa de la sequía fue utilizada hasta 2016, cuando los racionamientos escalaron a periodos de hasta 20 horas al día, a nivel nacional. Sin embargo, en 2017, las condiciones socioeconómicas del país sufrieron un deterioro sin precedentes, haciendo que el consumo de electricidad nacional se desplomara drásticamente y a esa condición de bajo consumo se sumó una hidrología altamente favorable, razón por la cual el nivel del embalse se mantuvo en cotas elevadas, reseña La Patilla.

Alcanzar la cota máxima en Guri, al inicio de la época de lluvias de 2017, sirvió para un acto político en el cual se abrieron las compuertas de alivio del embalse, pero lo dejó sin margen de almacenamiento, justamente los meses en que también ocurren los mayores caudales del Orinoco.





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Esa acción, fuera de lo que indicaba el manejo responsable del embalse, obligó a que después se tuvieran que aliviar (botar) en Guri montos superiores a los 10.000 mts3/seg, que junto a los 4.000 mts3/seg que se turbinaban en la central, representaron más de 14.000 m3/seg que se sumaron a los máximos caudales del Orinoco y potenciaron las inundaciones registradas en Puerto Ordaz y en los estados que son atravesados por el Orinoco hasta su desembocadura.

En 2018, la demanda nacional siguió su estrepitosa caída, a tal punto que el caudal turbinado promedio en Guri ha sido inferior al que se debería tener para un año extremo seco y lamentablemente Corpoelec repite el patrón de manejo del embalse que aplicó en 2017 y una vez más, las enormes descargas del Caroní incrementan el caudal del Orinoco en el momento que ambos ríos registran caudales máximos, agravando así la situación de inundaciones que pudieran causar dichas crecidas en esta época.

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El despilfarro de agua en el Guri confirma que la sequía ni la baja cota del embalse fuero la causa de los interminables y recurrentes cortes del suministro eléctrico en el país, pues estos no solo continúan, sino que se profundizan a pesar de la baja demanda, también evidencian que Corpoelec opera dicho embalse sin medir las consecuencias negativas que un manejo no profesional del embalse puede ocasionar en poblaciones y lugares aledaños a las márgenes del Orinoco, principalmente aguas abajo del punto de confluencia con el Caroní.

 

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