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Henry Ramos Allup abre de nuevo el debate sobre votar o abstenerse

Danny Leguízamo | 9 octubre, 2018

Caracas.- Comenzó el debate interno en la oposición sobre votar o abstenerse. O al menos en los toletes en los que está dividida esa oposición, que pareciera haber quedado postrada luego de la abstención del 20 de mayo. Los cuadros de los partidos se han desmovilizado. La diáspora golpea a la militancia, particularmente la juvenil. La cárcel, el exilio y las inhabilitaciones también forman parte de la receta que ha socavado las bases de los partidos. Y la crisis. La crisis económica y la crisis de acciones. No se puede hacer oposición sin plan realista. Y la disidencia pareciera haberse quedado anclada en aquel 20 de mayo.

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No pasó nada. Con la abstención del 20 de mayo, en términos prácticos, no pasó nada. De hecho, no existe abstención que logre desplazar gobiernos democráticos o dictatoriales. Lo advertimos en varias notas previas al sainete electoral. Y explicamos, también, que una de las razones para que la oposición se abstuviera de participar en aquel entonces, fue la conspiración que operó en contra de la candidatura de Henry Ramos Allup, secretario general de AD.

Ahora es Ramos Allup quien vuelve a abrir el debate sobre votar o abstenerse. De manera sorpresiva -como él acostumbra- escogió una rueda de prensa en Maracay, estado Aragua, para lanzar el primer misil:

Se dice que el Gobierno va a someter a referendo una constitución cuyo texto ni siquiera la propia Constituyente del Gobierno conoce porque ese texto lo está manejando un grupito de tres o cuatro sin que la mayoría de los integrantes de ese foro del Gobierno sepa. Pero bueno. Si someten a referendo esa constitución ¿Qué hacemos? ¿Vamos a decir que como la ANC es írrita, cualquier cosa que hagan tenemos que seguir cruzados de brazos? ¿O aprovechamos esa oportunidad, siendo como es este un Gobierno ilegítimo, para derrotarlo si todos salimos a votar?


Luego, en Carabobo, fue mucho más directo:

Si el Gobierno llama a referéndum (…) tenemos que derrotarlo negándole su constitución. Eso no significa legitimar nada, todo lo contrario, esa es una forma de darle un tiro en la cabeza a esa constituyente espuria derrotando el producto de su trabajo que es esa constitución

La historia la repitió en Cojedes este fin de semana. Sigue en su plan de giras Ramos Allup. Pero ya hay quienes se oponen abiertamente a la idea de concurrir a ese eventual proceso. En la plataforma Vente Venezuela creen que participar es legitimar, y que “la hora del quiebre” ya está cerca. No se puede interrumpir “el quiebre”, insisten.

Pero hay un punto de equilibrio posible entre ambos polos. Esto lo apunta Jesús Seguías, presidente de Datincorp, en un análisis enviado a través de sus redes sociales. De entrada, dice Seguías, el voto es un escenario más de lucha:

Aun se sigue debatiendo de manera equivocada si la votación es fraudulenta o no, si va a generar por sí misma el cambio (como ocurrió en Chile y tantos otros países) o simplemente va a convalidar al gobierno de Nicolás Maduro. No. No están entendiendo. El punto es que cualquiera elección es una ocasión más para la lucha y la protesta. Todos los escenarios, todas las rendijas deben ser aprovechadas al máximo. Ninguna descarta a la otra. Protestas, presión internacional, la guerra de las redes, elecciones, huelgas, hablar y denunciar, todos son escenarios de combate. El cambio en Venezuela pasa por la combinación de todas esas vías. No hay una vía. 

Y luego teoriza sobre lo que ocurriría si la oposición decide concurrir a un referéndum y el Gobierno comete fraude. Aquí es cuando ocurriría, entonces, un equilibrio entre dos sectores de oposición aparentemente irreconciliables:

¿Qué pasaría si el gobierno hace fraude luego de la asistencia masiva de un pueblo que decidió salir a votar en contra suya? Pues bingo, ese día será la oportunidad de oro para expresarse masivamente en la calle y poner a prueba los músculos de quienes vienen propiciando la rebelión civil. El Gobierno se lo habrá buscado por su propia actitud antidemocrática. Será el reclamo legítimo (en las calles y no en las redes) de quienes se sienten burlados.

Pero para aprender a correr, primero hay que aprender a caminar. Y antes de caminar, aprender a gatear. Esta oposición ha regresado al inicio de los tiempos. Al debate entre la racionalidad de lo práctico y el absurdo de la salida rápida a la vuelta de la esquina. Mientras tanto, ahí va Ramos Allup. Otra vez embarcado en una gira nacional. Pide una avalancha de votos en contra de la constitución de Maduro. ¿Tendrá éxito en esta ocasión?

 

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