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¡Medios mudos! El silencio informativo pasa factura a los medios afines al Gobierno

El Cooperante

NewsWeek Venezuela. – Una cartografía de los medios en Venezuela elaborada por el Instituto de Prensa y Sociedad, revela que la mayoría de los medios en el país sigue una línea editorial favorable al oficialismo. Dos ejemplos ilustran la situación que se repite en toda la geografía nacional: en el estado Carabobo, de 37 medios –radio, prensa y televisión-, 30 son de tendencia oficialista; en Zulia, 71 de 89 medios defienden la línea gubernamental. No obstante, pese a la exposición a una narrativa única, Datanálisis ha advertido que 70% de las personas no cree en la guerra económica. Tal parece que sin los réditos de lo comunicacional, solo queda el beneficio de la hegemonía.

¿Sirve de algo convertirse en un medio de comunicación en el que pocos confían?La respuesta corta, es sí. “Dadas las características del proceso político que se vive en Venezuela, para ciertos medios -aquellos que aún mantienen su vieja estructura de propiedad-, el interés está en sobrevivir o subsistir; qué significó eso, autocensura bajo la falsa tesis del llamado “equilibrio informativo”.

Autocensurándose consiguen algunas “prebendas”, como el papel prensa o mantener la concesión de la frecuencia radioeléctrica para seguir existiendo como industria cultural. Ahí podemos poner como ejemplo a pequeños periódicos y emisoras en el interior del país que no han pasado a otras manos, pero que se autocensuran para no acarrease problemas con el sector gubernamental. Simplemente se mantienen en el aire, tienen publicidad oficial y no entran en grandes conflictos con el poder”, explica Marcelino Bisbal, investigador de la comunicación.

Aunque las repercusiones a mediano y largo plazo no son tan fáciles de calibrar, en la actualidad es constatable que plegarse a la línea editorial progubernamental ha impactado negativamente a estos medios. “Los datos que manejamos tanto de los medios radioeléctricos como de los impresos, demuestran que el nivel de impacto que tienen en la audiencia es escandalosamente bajo; canales como VTV o Tves tienen un rating bajísimo, al punto de que no compensan las inversiones. Cómo subsistirán esos medios mañana… no lo sé, hoy por hoy, sí sabemos que periódicos como Últimas Noticias, El Universal y canales como Globovisión, que han pasado a otras manos, bajaron su nivel de audiencia en sectores de clase media y baja; sobre todo en aquellos más opositores. La audiencia es inteligente y se da cuenta de qué medio está alineado con el gobierno y a partir de allí puede decidir dejarlo de ver o leer”, argumenta el autor de “Saldo en rojo: comunicaciones y cultura en la era bolivariana”.

Alinearse para subsistir –léase, acceder a ser parte del cerco mediático-, ha implicado para las empresas que poseen estos medios de comunicación una progresiva descapitalización de sus principales activos tangibles e intangibles, indispensables para su viabilidad económica. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa registraba, hasta el año pasado, la salida –vía renuncia o despido-, de casi 300 profesionales de la comunicación, cifra que se ha incrementado desde entonces. La pérdida del capital reputacional –fenómeno vinculado a la pérdida del talento humano-, ha sido otra de las consecuencias para estas empresas, cuyos productos informativos han visto menguada su calidad y credibilidad. La lógica indica que de allí a las pérdidas financieras hay solo un paso.

“Aquí no botamos a nadie, pero a quien no le guste que se vaya”

“Lo que estamos viviendo en el periodismo no es nuevo; en una profesión que siempre ha sido contrapoder, estos son fenómenos que conocemos. Cada periodista puede optar por una forma de afrontarlo, siempre y cuando no sea por la vía de la sumisión, porque eso no es periodismo. Hay quienes se han ido de los periódicos; pero dentro de los medios que han sido comprados por grupos abiertamente afines al gobierno estamos encontrando dos fenómenos: por un lado, la gente que se somete y autocensura, de eso hay; también encontramos a quienes deciden defender un espacio, los que se quedan para convertirse en elementos de choque; son los que escriben, confrontan a los jefes, no se someten a la línea editorial y por tanto son sometidos a censura”, explica Acianela Montes de Oca, periodista de la fuente científica e investigadora del Centro de Investigaciones para la Comunicación de la UCAB.

Discípula de Arístides Bastidas, no duda en acudir a su ejemplo. “El caso de Bastidas es emblemático porque durante la dictadura de Pérez Jiménez, él era conocido como militante del Partido Comunista; diariamente lo mandaban a cubrir pautas y cuando entregada sus cuartillas se las rompían enfrente; le decían que las volviera a escribir; ni siquiera se las leían… la idea era quebrarlo. Cuando no escribía lo amenazaban con despedirlo; escribir se convirtió en un acto de resistencia, trabajar se vuelve un acto de resistencia. Nunca lograron botarlo”, narra.

Más que defender un espacio, varios periodistas manifiestan que la razón para quedarse es primordialmente económica. “Como dicen, la necesidad tiene cara de perro, me incluyo entre los que estamos allí porque económicamente lo necesitamos, pero la parte periodística me afecta muchísimo. Todavía hay periodistas críticos dentro de la redacción, pero están por necesidad de un empleo; no hay presencia de ese periodista romántico que se quedó para defender un espacio, quienes pudieron irse lo hicieron casi inmediatamente; la ola de renuncias durante las primeras de cambio fue muy dura”, rememora un integrante de la redacción de Notitarde, diario vendido a finales de 2014 y que actualmente preside –en modo cuartel- el coronel Ramón Carrasco.

La situación en Notitarde es difícil, incluso aseguran que hay censura amparada bajo la excusa de que cada noticia debe tener la versión oficial, hasta que no haya versión oficial no se publica. Newsweek En Español Venezuela constató que el tema de los (narco) sobrinos no se tocó porque ningún vocero oficial había confirmado el vínculo familiar; cuando por fin se publicó algo fue un titular muy pequeño –un llamado- que decía –apenas- que dos venezolanos capturados por drogas serían procesados.

“Como solo podemos sacar información con fuente oficial estamos colocando puros boletines… tú no sabes si esa información es verdad o mentira. Hay periodistas que ya tienen asignado su personero del gobierno como fuente oficial. El director –Gustavo Rízquez-, responde a unos superiores que lo llaman diariamente para darle instrucciones sobre cómo enfocar las informaciones, ni siquiera él toma las decisiones”, narra una fuente de Notitarde que solicitó resguardar su identidad.

La decisión de irse o permanecer también viene determinada por el rol del profesional dentro de la redacción, explica Lucy Gómez, quien fue jefe de la corresponsalía de Notitarde en Caracas y laboró por más de 15 años en el diario. “Creo que cuando se tiene un cargo gerencial no tienes la misma movilidad de un reportero; a mí me contrataron para un trabajo determinado y a ese nivel no tienes posibilidad de quedarte sin incomodar. En el caso de Notitarde, no nos dijeron que desde mañana todo iba a ser a favor del gobierno… pero todo lo que no era a favor de ellos era sistemáticamente eliminado de lo que mandabas a la redacción; además, cada nota independiente o adversa al gobierno era criticada, banalizada, rota o desaparecida. En mi caso, todos los días empezaron a solicitar grandes entrevistas con personeros del gobierno; gradualmente la presión se hizo más evidente. Al final, me hicieron la oferta de pagarme doble para que me fuera; les pregunté la razón y me dijeron que a ellos “les gustaba trabajar con su misma gente””.

Similar presión experimentó Elizabeth Ostos, periodista de la fuente de economía quien trabajó durante 15 años en Notitarde. “Cada vez tenía menos espacio, escribía puros “breves”, me estaban echando a un lado. No podía abordar temas de investigación. Es verdad que el bozal de arepa existe, pero también está la objeción de conciencia. El cambio en el clima organizacional, la ausencia de libertad de expresión y la falta de un producto editorial de calidad, produjo que se fuera un talento humano muy valioso. Yo no podía formar parte del proyecto de quienes compraron un medio para hacerse de una tribuna política; qué haces si te tienen sentada en una silla y te tratan como a una obrera; yo no podía estar allí riéndole las gracias al coronel”.

La experiencia de los periodistas del Grupo Últimas Noticias no dista de la viven sus colegas de Notitarde. “¿Quedarse por mantener el espacio? la verdad es que eso no lo he visto; la razón es económica. La censura abunda; hay temas que se omiten o se cubren de manera muy superficial, todo por disposición del director. Los vacíos se cubren con noticias que mandan de AVN. La censura no se limita a las fuentes de política y economía, la ves incluso en la sección Más Vida, que tiene prohibido colocar cualquier noticia relacionada con los municipios Baruta y Chacao, así no tenga nada que ver con política. En la unidad de investigación no queda nadie; solo publican trabajos que no generan ninguna investigación, ninguna crítica. Por ejemplo, si hablan del petróleo, el enfoque no es el precio, sino cómo se desarrolló la industria desde sus inicios. Hay mucha molestia pero la situación del país no deja mucho margen de maniobra. Algunos protestan cuando ven sus notas cortadas, pero al final toca calársela. Quitar la firma no es una opción real, si lo haces te tachan de rebelde y eso te hace inmediatamente candidato a despido”, narra un periodista de la otrora Cadena Capriles que solicitó el resguardo de su nombre.

Sin “súperdesk” ni “muro de contención”

A la salida de gran parte del talento humano del Grupo Últimas Noticias y de El Universal, se debe el surgimiento de portales informativos a los que la sociedad ha acudido para llenar el vacío dejado por los grandes medios. El Estímulo, Efecto Cocuyo, Konzapata, El Pitazo y Poderopedia, son algunos ejemplos. Ese fue el talento que permitió que hasta hace tan solo unos años, los productos de la entonces Cadena Capriles gozaran de un prestigio ahora perdido.

“Además de ser el director de Líder, formaba parte del “súperdesk” que reunía a los directores de los distintos productos editoriales de la Cadena. Era una reunión en la que se discutían los temas a desarrollar cada semana y se aportaban ideas indistintamente del producto editorial. Era una mesa de pensamiento de la Cadena como producto periodístico; hoy eso no existe y la calidad menguó. Trabajábamos en pro de que la audiencia tuviera el mejor producto posible, contenidos fuertes. Cuando comenzaron los cambios internos se fue cercenando la libertad para escoger temas y mucha gente empezó a irse; los jefes comenzamos a ser figuras incómodas. La presión fue cada vez mayor y cuando vieron que muchos de los directores de producto no estábamos de acuerdo con las pautas, no les quedó más remedio que ir prescindiendo de cada uno de nosotros”, relata el periodista Jován Pulgarín, quien formó parte de Líder desde su fundación en 2004.

“En la Cadena Capriles que yo conocí y a la cual me fui a trabajar, había una propuesta de darle oportunidad a las nuevas tecnologías y de adaptar las narrativas a cada plataforma. Siempre hablo de que el deporte es una fuente igual a política o economía, aunque muchos la asocian a temas efímeros como las victorias o derrotas de unos equipos; la verdad es que desde Líder quisimos demostrar que la fuente podía manejarse de otra manera, por ejemplo, abordando el tema económico de las federaciones, los ministerios, las ayudas que recibían o no los atletas por parte del Estado; y así hay un millón de temas. Un periódico deportivo tiene una carga política importante; por mi posición crítica me gané la enemistad de varios técnicos. Tú sabes que tarde o temprano eso te pasará factura. Eso pasó conmigo. Ahora el diario no toca aspectos político deportivos; desde que llegó la nueva gerencia todo eso se vino abajo”, apunta Pulgarín.

Con una historia de más de 100 años y una posición consistentemente crítica al gobierno, la venta de El Universal sorprendió a propios y extraños. El primer golpe que melló la credibilidad de la empresa fue la salida de más de 30 columnistas; el segundo fue el despido de Rayma. “Al día siguiente veías la curva descendente en las redes sociales y eso comenzó a desmoralizar a la gente. El tercer golpe fue el desmantelamiento de la fuente de economía, cuyos periodistas renunciaron sistemáticamente. Fue la sección que más obstáculos encontró:en las primeras de cambio hubo una suerte de mano izquierda en la mesa editorial, porque llamaban al jefe tarde en la noche para decirle iban a cambiar el título porque no le agradaba al señor Abreu; al principio el jefe peleaba, trataba de llegar a un acuerdo, pero cuando la práctica se hizo diaria solo pedía que le quitaran el crédito. La cosa no paró allí, después de los títulos le quitaban dos párrafos a la nota; también cercenaron el análisis, que era una de las fortalezas de esa fuente;los periodistas comenzaron a resentirse”, cuenta un periodista de El Universal bajo solicitud de resguardo de nombre.

“¿Cómo es el ánimo puertas adentro? La desmoralización es muy grande porque aún queda un capital humano valioso; he escuchado a algunos de los que se fueron decir que es la mejor decisión que han tomado, pero hay gente que tiene deudas y se preguntan a dónde pueden irse. ¿Es solo el factor económico? Sabes, yo no creía en esa imagen romántica, pero el tiempo me ha llevado a pensar que esa posición sí existe pero implica un desgaste emocional muy fuerte. El lector habitual del periódico se dará cuenta de que los periodistas que se quedan sí hacen un trabajo a pesar de la censura; sí creo que aún hay margen para sacar información… ¿cómo lo que hacemos?… no podemos colocar la frase más crítica en el título, pero tal vez la colamos en el cuerpo del trabajo; no ha sido fácil. Recuerdo que la primera consigna de la mesa editorial fue que iba a servir de «muro de contención»; los primeros meses fue así, pero eso no existe hoy. El Sr. Abreu llama por teléfono y Elides tiene que cambiar lo que le pidan. Al final, todos hemos tenido que ceder”, señala el periodista de El Universal.

La orden de arriba: reducir costos

Los nuevos directores de Notitarde, el Grupo Últimas Noticias y El Universal no la tienen fácil. No solo han tenido que prescindir de activos valiosos para cualquier empresa que se precie: su personal y su reputación, sino además deben acatar la orden de reducir costos… como sea. Plegarse a la línea roja rojita para “subsistir”, no leha dejado a estos medios mucho margen de maniobra ni en lo editorial, ni en lo económico.

“Actualmente en El Universal la circulación de la edición dominical ronda los 27.000 ejemplares, cuando hace unos 5 años promediaba los 100.000. En las redes sociales no hay más que ojear el Twitter de la marca para ver cómo ha ido perdiendo seguidores. La pregunta que ha sobrevolado durante más de un año es qué quieren estos tipos. Muchos tienen la creencia de que El Universal no lo compró el chavismo duro, sino gente que está haciendo negocios con ellos; están jugando a correr la arruga… a subsistir. ¿Y cómo se subsiste? bajando los costos, la orden ha sido bajar los costos. Había un rumor de que la nueva directiva podía salir de manera inminente porque no había reducido los costos al punto esperado; entre las acciones que han tomado está el desmantelamiento totaldel departamento de computación y el de mercadeo; además se han congelado los cargos”, señala el periodista de ese medio.

A los de Notitarde les dieron la misma orden. “Los nuevos dueños no querían perder clientes, estaban convencidos de que no iban a bajar la circulación por el hecho de cambiar a una línea editorial afín al gobierno. Al principio dijeron que querían hacer periodismo de paz, tercera vía, lo que pasa es que el gobierno presiona también a los suyos…”, apunta Lucy Gómez.

“Cuando el director anterior se fue -Laurentzi Odriozola- estábamos en 96.000 ejemplares, pero en lo que salió la primera portada con una foto gigante de Ameliach, en menos de un mes bajamos a 48.000… y aun así había devolución. Actualmente rondamos los 72.000 porque empezaron a buscar nichos donde venderlo”, afirma una fuente de Notitarde.

La subsistencia económica del Grupo Últimas Noticias también es una incógnita tanto para quienes formaron parte de él, como para aquellos que aún permanecen. “Desconozco cómo hacen para que económicamente no se quiebre todo; cuando yo estaba ahí sabía lo delicado que era dejar de vender 1000 o 2000 ejemplares; hay informaciones que señalan que actualmente hay una caída que oscila entre los 10.000 y 30.000 ejemplares… eso debería de llevar a una reunión de urgencia para encontrar una solución para que el año termine en números positivos, esa era mi labor como director; ahora no hay ningún tipo de interés en eso”, apunta Pulgarín.

“En efecto, la lógica es la de reducir costos. No sé cómo están las ventas, pero sí llama la atención que ahora, además de organizar los foros y ferias que tradicionalmente hacen, también alquilan el área de fútbol sala para fiestas infantiles; además, el piso 3 lo alquilan a una iglesia evangélica que hace sus actos allí; también se sabe que tienen planes de alquilar los pisos 6 y 7 para oficinas de otras empresas”, señala el periodista que labora en el Grupo Últimas Noticias.

¿Qué buscan realmente?

Frente a la pérdida de talento, credibilidad y ventas, la pregunta inevitable es cuál es el verdadero interés de los nuevos dueños. “Yo creo que se mueven más por parámetros de corte ideológico que mercantil, que privilegian la razón política frente a la razón económica. Profesores como Antonio Pasquali y Andrés Cañizalez manejan una tesis interesante: que más temprano que tarde vamos a un proceso de cambio o transición política, en el cual el gobierno pasará a ser oposición, para lo cual necesitará plataformas que le sirvan de tribuna; si eso es cierto, explicaría por qué en la actualidad estas empresas privilegian más lo político que lo comercial. Desde que la leí, cito una frase de Barrera Tyszka: ‘Este gobierno puede improvisar en cualquier esfera, menos en la comunicacional’. Yo coincido en que ahí no han improvisado, que ese cambio de estructura de propiedad lo planificaron con vistas a mediano y largo plazo”, afirma Bisbal.

Lucy Gómez cree que el objetivo es más inmediato: “Olvídate del talento y de la credibilidad, para ellosla compra de Notitarde era cuestión de eliminar un enemigo: el enfrentamiento entre la gobernación y el antiguo director era frontal, para ellos era importante deshacer el periódico. Por otra parte, hay que tener en cuenta que hay muchas ambiciones regionales y se acercan las elecciones; mucha gente ahí tiene su propio proyecto. Creo que la visión es bien corta: hacerse de un medio de comunicación para ganar una tribuna política,o inclusive, para desaparecerlo”.

La complejidad para entender el objetivo real reside en que muchas de las acciones tomadas escapan a la más elemental racionalidad empresarial. “Me cuesta entender por qué una empresa ha tomado todas las decisiones incorrectas. Concluyo que no hay ningún tipo de interés en la arista económica del negocio. Hasta qué punto puede primar lo político sobre lo económico, no lo sé, pero sí sé que mantener un medio de comunicación cuesta muchísimo dinero: la nómina, los impuestos, las agencias de noticias, el mantenimiento de los equipos técnicos; es muy extraño que no tengan el foco sobre esa situación”, apunta Pulgarín.

“¿Subsistir para ser oposición?… es una posibilidad, quizás la más perversa. Creo que esa no es la lectura que le damos desde los medios, tal vez en la Cadena, que ya es roja rojita, pero aquí no lo creo, pienso que los nuevos dueños apuestan a que el país va a cambiar y que volverá el equilibrio. Abreu no está vinculado al mundo periodístico, pero sí al de los negocios en general. Es verdad que El Universal ha perdido parte de su credibilidad, pero el poder de la marca persiste, no por nada son 100 años. Con todo y todo, creo que tenemos más credibilidad que Maduro. El tiempo dirá lo que pase mañana, lo que sí te puedo asegurar hoy, es que vivirlo diariamente es muy jodido”, remata el periodista de ese diario.

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