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La Lupa

Mercedes Malavé: Las muletas del chavismo son la abstención y la división

"El gran perdedor del 9 de enero es el discurso abstencionista, el discurso que insiste en que los venezolanos no podemos por la vía electoral conquistar espacios de poder. Pienso que ese discurso quedó muy desacreditado y por eso el liderazgo  de Voluntad Popular me parece que está dividido. La gente demostró que participando y votando masivamente pueden obtener un cambio, pueden obtener el triunfo"

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Caracas / Foto Portada: Cortesía.- Para la coordinadora nacional del movimiento Unión y Progreso, Mercedes Malavé, las elecciones de la Gobernación de Barinas, demuestran que a pesar de que no existen las condiciones para elecciones libres y justas, hay que defender la vía electoral, ya que el chavismo, dice, usa a la abstención como una muleta y a la división opositora como otra muleta, "para mantenerse en pie".

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Malavé es profesora de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Monte Ávila, egresada de la Universidad Católica Andrés Bello. Doctora en Comunicación Social por la Pontífice Universidad de la Santa Cruz de Roma; y directora de Formación del Centro de Políticas Públicas (Ifedec). En entrevista concedida a El Cooperante, analizó el panorama político del país que arranca con el triunfo opositor en Barinas, cuna del chavismo, y no dudó en afirmar que la gran perdedora del 9 de enero fue la abstención y la "estrategia errática" del gobierno interino de Juan Guaidó.

En sus palabras, el chavismo se mantiene solo por la abstención y la división opositora lo que ha impedido que se consolide el cambio político durante los últimos tres años.

"Sabemos que el chavismo viene disminuyendo su capital electoral, que eso no tiene marcha atrás y que por eso busca dos muletas: uno, la muleta de la abstención y dos, la muleta de la división. Esas son las dos cosas que necesitan para mantenerse en pie. Entonces, la oposición tiene que saber que tiene que buscar la unidad, la unidad de la mayor cantidad de liderazgos reales de abajo hacia arriba, a partir del liderazgo municipal y que tiene que buscar la participación electoral y no salirse nunca de esa vía porque es la vía que le va a traer los triunfos a las fuerzas democráticas en Venezuela", subrayó.

Asimismo, destacó que el 9 de enero quedó claro que es necesario que se consolide una nueva mayoría opositora en el país. "No hacen falta muchas tarjetas, ni miles de tarjetas, sino que haya una conducción política que logre aglutinar a la mayoría opositora del país".

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Este lunes el tema es, sin dudas, Barinas, pero qué lectura le da al desempeño que tuvo la oposición durante estas últimas semanas. ¿Qué aprendizaje se tiene del caso Barinas?

La mayor lectura que le doy al desempeño de la oposición, durante esta semana, es la persistencia en la vía electora. Siempre hemos dicho que ay que permanecer en la vía electoral, a pesar de que no haya condiciones, y eso fue lo que el liderazgo político -al menos en Barinas- entendió: que había que continuar dando la batalla hasta poder cobrar el triunfo porque se sabía que en ese estado la oposición es una mayoría clara y creciente.

La MUD sobrepasó por al menos 44 mil votos al PSUV un margen mucho más amplio que con Superlano. ¿Ahora sí hubo la famosa "coordinación estratégica" de la que tanto hablan politólogos y analistas?

Pienso que más que coordinación estratégica, el gobierno, con la mala decisión que tomó, polarizó todavía más la elección y entonces no fue muy difícil, digamos, hacerse con los votos de la mayoría. Fue la reacción del pueblo frente al robo de una elección y creo que prevaleció el voto castigo, el voto como mecanismo de protesta.

Frente a eso, fue como una avalancha de votos que no necesitó de mayor coordinación estratégica. Sin embargo, ahora queda la dura misión de gobernar bien y gobernar para todos. Creo que ese es el desafío.

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Vienen las presidenciales y hay tarjetas judicializadas. ¿Es viable ir con esas condiciones? Lo digo porque el 21N esas tarjetas judicializadas llegaron a sacar más votos que la tarjeta MUD.

Siempre habrá falta de condiciones porque sabemos que estamos viviendo bajo un régimen autoritario; lo más importante es que se consolide una nueva mayoría en el país, y para que eso ocurra hace falta un mensaje, una estrategia, que es la estrategia electoral, y una organización eficiente, democrática y plural.

Ante una organización no hacen falta muchas tarjetas, ni miles de tarjetas, lo que hace falta es que haya una conducción política que logre aglutinar a la mayoría opositora del país y que le ofrezca una alternativa de cambio, viable, atractiva, poderosa y fuerte; que sepa contrarrestar el discurso chavista que ya viene de salida.

El discurso en Voluntad Popular es clave. Guaidó dice claramente que no hay elecciones libres. Pero un militante suyo, Superlano, ganó las elecciones. Se las arrebataron. Volvieron a ir con Garrido, votaron en masa y ganaron. ¿Cómo queda el discurso del interinato?

Bueno, el gran perdedor del 9 de enero es el discurso abstencionista que insiste en que los venezolanos no podemos, por la vía electoral, conquistar espacios de poder. Pienso que ese liderazgo quedó muy desacreditado, y por eso la dirigencia de Voluntad Popular me parece que está dividida.
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La gente demostró que participando y votando masivamente pueden obtener un cambio, pueden obtener el triunfo. La voluntad popular se impone de muchas maneras, pero sobre todo, mediante mecanismos de elección popular, y creo que son los más idóneos para que la ciudadanía se exprese con fuerza y eficacia.

Es evidente que el chavismo se desmorona electoralmente. El piso electoral chavista en cada elección tiende a empeorar. Pero tienen margen de maniobra dividiendo a la oposición. ¿Qué sigue en agenda para las fuerzas democráticas tras las elecciones en Barinas?

Exacto, sabemos que el chavismo viene disminuyendo su capital electoral y que eso no tiene marcha atrás; por eso busca dos muletas: uno, la muleta de la abstención y dos, la muleta de la división. Entonces, la oposición sabe que tiene que buscar la unidad de la mayor cantidad de liderazgos reales, de abajo hacia arriba, a partir del liderazgo municipal, y que tiene que buscar la participación electoral y no salirse nunca de esa vía; porque es la vía que le va a traer los triunfos a las fuerzas democráticas en Venezuela.

La negociación de México está paralizada, "hasta que no liberen a Álex Saab", dice el chavismo, mientras que la Plataforma Unitaria dice estar lista para reanudarla. ¿Qué cree usted qué pasará con este proceso? ¿Ya no le conviene a Maduro sentarse con esta oposición?

- Bueno, lo primero es que considero un error grave supeditar la negociación que tiene que ver con el país y con mejoras para la nación, a la liberación de una persona. No se puede reclamar la liberación de alguien frenando una negociación, porque es un pueblo, un país entero el que está dependiendo de eso.

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Yo creo que este proceso hay que verlo en el contexto de las elecciones regionales del año pasado, donde el gobierno ganó 19 gobernaciones, sabiendo que ellos todavía tienen mucha fuerza y que no ven que los actores de la negociación en México sean verdaderamente representativos de toda la oposición. Eso también es otro punto, que ellos han dicho en reiteradas ocasiones, que todo dependerá de la capacidad que tenga el liderazgo político opositor de unificarse, de alinear estrategias y de ser verdaderamente un factor de presión para el chavismo.

La elección de Barinas claramente constituye un avance en ese en ese sentido, pero no lo es todo. Hay que ver las verdaderas dimensiones de lo que es una elección regional en la que el gobierno ganó la mayoría de las gobernaciones.

Para Mercedes Malavé, ¿Cuál es la ruta entre revocatorio y presidenciales?

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Siempre lo he dicho; la ruta es electoral y hay que recomponerla, reconstruirla de abajo hacia arriba y, al mismo tiempo, facilitar condiciones de estabilidad política y social, de gobernabilidad, para que la economía en Venezuela pueda mejorar.

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Esto dependerá de la capacidad que tengamos de sintonizar con las verdaderas demandas de la sociedad, que tienen que ver con la paz, la estabilidad, el crecimiento económico, el poder quedarse en el país, regresar a Venezuela a trabajar aquí. Creo que todo proyecto político debe estar encaminado hacia el logro de esas condiciones de vida, de bien común, que los venezolanos requieren y claman, sabiendo colocar los intereses políticos partidistas por debajo del interés nacional.

Tiene que ver con mantener la paz de la nación, del diálogo, los acuerdos, para poder resolver los problemas de la población, para que los alcaldes puedan gobernar, para que los gobernadores puedan hacer gestión y para que se pueda construir un clima de cooperación entre todas las ramas del poder público; pero también, entre el chavismo y las fuerzas que se le oponen para poder gobernar en pro de los venezolanos. Creo que esa es la prioridad.

A la par de todo este proceso, se terminó la hiperinflación, ¿cómo crees que este cambio puede incidir en la vida política?

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Las medidas económicas van a ser efectivas si se apoyan en un gran consenso político, en un gran consenso nacional que promueva las justas reivindicaciones de los venezolanos, de los trabajadores, que sea aceptada por el liderazgo político.

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Pienso que sin eso, es difícil que las medidas económicas tengan un impacto positivo. Lo que pueden hacer es alimentar la desigualdad, la inequidad, los privilegios y eso puede ir alimentando un gran descontento en la población porque no gozan del respaldo popular y político necesario.



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