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México elige a su próximo presidente en históricas elecciones manchadas de sangre

El Cooperante | 1 julio, 2018

Caracas.- Este domingo, México elige el presidente del período presidencial 2018-2024 en un proceso catalogado por expertos como “histórico”. Más de 89 millones de personas están llamadas a sufragar por quien lleve las riendas del país norteamericano en el cargo más importante, pero también para escoger a 500 diputados y 128 senadores.

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No es todo, pues nueve de los 32 estados del país están en juego, entre ellos, Ciudad de México, Jalisco y Veracruz, tres de las entidades más pobladas, mientras que más de 1.600 alcaldías también serán renovadas y se votarán 972 diputados locales en 23 Estados, de acuerdo con El Mundo.

Ricardo Anaya Cortés, por la coalición Por México al Frente (PAN-PRD-Movimiento Ciudadano); José Antonio Meade Kuribreña, por la coalición Todos por México (PRI-PVEM-PANAL); Andrés Manuel López Obrador (AMLO), por la coalición Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PES), y Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, El Bronco, por la vía independiente se miden para ser el sucesor de Enrique Peña Nieto, actual presidente del país azteca, pero, de acuerdo con las encuestas, son AMLO y Anaya quienes gozan del respaldo popular.

Desde tempranas horas de la mañana, los electores acudieron a los centros electorales para cumplir su deber, pero más aún para elegir entre la continuidad o el cambio, representado por los dos grandes favoritos. Sin embargo, la comunidad internacional ha hecho una alerta a los sufragantes: López Obrador promete un gobierno parecido al ofrecido por Hugo Chávez a finales del siglo XX en Venezuela.


“El voto es libre y secreto” es la consigna con la que el ente comicial invitaba a participar a la población en un proceso que tendrá resultados preliminares este lunes, y los oficiales y definitivos podrían conocerse hasta el próximo jueves.

Campaña teñida de sangre

Al menos 140 políticos han sido asesinados durante la campaña electoral. Desde que inició la carrera, el pasado mes de septiembre, la violencia ha ido incrementándose en México; situación que podría tener una explicación: el narcotráfico, que tiene intereses distintos a los que podrían tener políticos y población.

La prensa también le ha visto los colmillos a la violencia muy de cerca en un territorio considerado como uno de los más peligrosos para ejercer la profesión no solo por las vidas perdidas, sino también por la impunidad. En lo que va de año, al menos seis comunicadores han sido asesinados, repitiéndose aquel viejo dato que reza que “informar no es un delito”. Pocas son las acciones por los organismos competentes para dar con los responsables y aplicarles el peso de la ley.

Estos altos niveles de delincuencia son un reto para el próximo inquilino de Los Pinos que, según las encuestas, podría ser Andrés Manuel López Obrador, el primer ejecutivo -en caso de ser ganador- en dirigir México con políticas de izquierda. Al parecer, el pueblo mexicano creyó las promesas de cambio y con más de 20 puntos de diferencia se le da como el vencedor.

Estas son las terceras elecciones a las que va AMLO, que ha sabido llegarle a la población y exponer fallas de gobiernos anteriores, conservadores todos ellos.

Proceso a media máquina

El Instituto Nacional Electoral ha informado que el recuento de votos será más lento de lo acostumbrado, por la cantidad de electores llamados para esta ocasión.

Para aumentar la ansiedad, las instalaciones del edificio C del Instituto Nacional Electoral (INE) tuvo que ser desalojado por un corto circuito y conato de incendio que no pasó a mayores. Así lo reporta El Economista.

Alrededor de las 12:00 del mediodía, el sótano de la estructura se llenó de humo. En principio se reportó que se trata de unas lonas de un stand ubicado a unos cuantos metros del edificio, que taparon los conductos del aire acondicionado y esto provocó el incidente.

En total, unos 300 empleados fueron desalojados. No hubo daños ni víctimas.

Cerca de una hora después, un funcionario explicó que se activó el protocolo de Protección Civil debido al cortocircuito, que se detuvo oportunamente.

El New York Times consultó a varios ciudadanos que esperaban en las colas para emitir su opinión. “Tenemos tres horas en fila, aguantando el sol. Parece que no quieren que uno vote”, dijo al medio estadounidense Abel Segundo, un obrero de construcción de 36 años, mientras esperaba para votar en una casilla montada con lonas en Iztapalapa, la delegación más densamente poblada y con los mayores índices de pobreza en la capital mexicana. “Pero nosotros queremos un cambio democrático, nuestro país está hecho un desastre”, añadió.

Por su parte, Eva Martínez Gutiérrez, de 28 años, manifestó que quiere un cambio y poco le importaba si tardaba. “Esta es mi primera elección y no me la iba a perder. Me levanté temprano y me vine solo porque en mi casa nadie vota”, comentó Marcos Blanco Cabrera, de 19 años.

Los jóvenes, 12 millones convocados a ejercer su deber, suman cifras únicas en esta oportunidad. Lejos de quedarse en su casa o tirar la toalla por

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