article-thumb
   

“Mi hijo es inocente”: El retardo judicial, la otra condena en Venezuela

El Cooperante | 9 abril, 2018

 Caracas, 09 de abril.- El interminable retardo judicial es otro de los dolores de cabeza que enfrentan los venezolanos con un familiar con cuentas pendientes con la justicia.

Lea también: “Es por lo que trabajo”: Rodríguez Zapatero “espera” liberación de Leopoldo López

Tal es el caso del  hijo de Ana Perdomo, que ingresó a la comisaría de Policarabobo y solo debía pasar ahí 48 horas. Pasaron dos años y cuatro meses y más de 14 aplazamientos de la audiencia para iniciar su proceso. En la espera lo alcanzó el incendio tras un motín que se produjo en los calabozos de la detención preventiva de la policía regional, con capacidad para 35 personas, pero en los que había 200 presos.

“Ese día me llamó mi hijo, me dijo que me fuera rápido para allá, que les estaban disparando y no supimos más”, relató Perdomo. Cuando la mujer llegó al sitio, a una hora y media de camino de donde vive, todo era humo. El joven de 22 años, con quemaduras de segundo grado en la espalda y los brazos, quedó entre los sobrevivientes del incendio en el que fallecieron 68 personas, entre ellos dos mujeres que estaban de visita, hecho por el que las autoridades responsabilizaron a cinco policías que ya fueron detenidos, publicó El País

En estos dos años, Perdomo ha ido casi diariamente a llevarle comida y ropa a su hijo, sorteando la falta de dinero y de transporte que afecta la región. Las condiciones de salud en las que está son una preocupación más. “Ellos están hacinados, además deben estar descalzos en la celda y ahí agarran cualquier tipo de enfermedad”.


Además de la atención a su hijo, no deja las gestiones para que después de lo ocurrido se acelere el proceso en el que debería salir en libertad. “Mi hijo es inocente, como muchos de los que murieron en esa comisaría. A él lo agarraron unos policías en Güigüe, lo bajaron de un autobús y le sembraron un arma blanca, para luego pedirnos dinero para soltarlo. Si realmente hubiese cometido un delito ya pagó el tiempo que correspondía y más. Tienen que sacarlo de ahí”.

En el proceso acumula los boletos de las idas y venidas a los tribunales. “Todo el tiempo tenemos que esperar si no es por el juez que está cansado, es por el fiscal que se fue de vacaciones o el alguacil que no vino. Ellos hacen todo para dilatar el proceso”.

Después del incendio comenzaron a hacer algunos traslados de detenidos de la comisaría de Policarabobo a otros sitios de reclusión. Los familiares esperan que lo ocurrido acelere los expedientes de los que aún esperan una decisión o un traslado. “Mi hijo está traumatizado”.

Por su parte,  Yaneth Padrón perdió a Luis Alfredo Piñango, su único hijo, en el incendio que supuestamente desataron los presos en los calabozos de Policarabobo al quemar las colchonetas para protestar por las agresiones con armas que presuntamente iniciaron los policías la mañana de ese miércoles. En el documento de la autopsia que le entregaron junto con el cadáver dice que la causa de la muerte fue asfixia mecánica por los gases, pero la mujer asegura que su hijo tenía tres impactos de bala: en el estómago, en la pierna y la cabeza. Solo tenía una ligera quemadura. “Los policías los mataron”.

El retraso judicial mantiene repletas las comisarías de detención preventiva. Este es el punto de partida de un sistema penitenciario y de justicia en colapso, señala Carlos Nieto Palma, director de la ONG Una ventana a la libertad. “De los 100.000 presos que hay en Venezuela, el 70% son procesados que aún no tienen una condena después de dos o tres años detenidos y al menos 45.000 de ellos están en calabozos y áreas que no están adecuadas para tener a un detenido. Tenemos unos niveles de hacinamiento extremos”.

Comentarios

comentarios