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Mientras GNB agrede a sus periodistas, Notitarde aplaude acciones de la OLP

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Lohena Reverón.- La censura en el diario Notitarde recrudece. Luego de su venta el pasado mes de enero, las denuncias de parte de periodistas sobre la reprobación de sus notas de prensa fue ratificada este miércoles, cuando el medio impreso le dijo “no” a la denuncia hecha por su periodista Ketherine Ledo, luego de las agresiones por parte de efectivos de la GNB registradas durante el operativo de la Operación de Liberación del Pueblo (OLP) en Brisas del Hipódromo, al sur de Valencia.

En lugar de publicar la información sobre la agresión a su reportera, el diario Notitarde tituló este miércoles 19 de agosto que la OLP es “acertada y precisa” y que las acciones policiales “han sido adecuadas”.  En la nota censurada, Ledo detallaba la actuación de los efectivos castrenses quienes impidieron el trabajo reporteril de al menos ocho personas de la prensa regional y nacional que hacen vida en la entidad carabobeña.

La periodista Ketherine Ledo, el reportero gráfico Robert Mogollón y el chofer, de Notitarde fueron retenidos en el punto de control de la zona y requisados por los efectivos castrenses quienes alegaron que para hacer el trabajo se debía “pedir permiso”; mientras que la periodista de Venevisión Lisoleth García Gamboa y su camarógrafo Carlos Bermúdez, fueron agredidos físicamente y verbalmente por la comisión cuando tomaban declaraciones e imágenes del lugar. La cámara del canal de televisión fue destrozada por los guardias.

Los periodistas y reporteros llevados al punto de control y allí los requisaron los funcionarios, quienes revisaron grabadores de voz, carteras, koalas, material fotográfico y todo lo que había dentro del vehículo. Tras una espera de unos 30 minutos los dejaron ir, según contó Ledo.

Es preciso destacar que esta nueva agresión se suma a las tantas hechas por efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana a los trabajadores de la prensa en Carabobo, tampoco es nueva la censura en Notitarde, por lo que un número importante de periodistas a renunciado o forzado a irse, alegando que los nuevos dueños los ven con buenos ojos.

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