“Muchas familias se quedarán sin estrenos ni regalos, no hay dinero”, dice vendedora de La Hormiga

Christhian Colina

EFE.- La aguda crisis económica dificulta a los venezolanos celebrar este año la Navidad en una sociedad tradicionalmente consumista. que solía gastar en ropa, calzado, comida y decoración. Pero ahora “el dinero no alcanza”.

Comprar una bicicleta, una muñeca y una tableta electrónica, requiere de diez salarios mínimos, situado en 9.648,18 bolívares (1.531 dólares a la tasa de cambio oficial más baja de 6,30 bolívares por dólar o 48 dólares a tasa Simadi, un mecanismo de compraventa “libre” de casi 200 bolívares por dólar).

El precio de una bicicleta económica es de 25 mil bolívares (3.968 o 125 dólares, según las tasas oficiales), una muñeca cuesta 15 mil bolívares (2.307 o 75 dólares) y las tabletas electrónicas a partir de 60 mil bolívares (9.524 o 300 dólares).

Muchas familias se quedarán sin estrenos ni regalos, no hay dinero (…) lo que ganas se va en alimentos, o comes o vistes a los niños”, dijo Lucía González, vendedora del mercado La Hormiga.

En el mismo mercado, una docente, cuyo nombre no quiso revelar, indicó que estima que se necesitan 200 mil bolívares por persona (31.746 o 1000 dólares según la tasa) para comprar ropa y calzado para las festividades. “No puedo estrenar”, agregó.

Pese a ser día de cobro, los pasillos de La Hormiga lucen vacíos y las ventas, explican los comerciantes, han mermado. “En esta época, en otros años, se vendía mucho”, afirmó Claudio Ochoa, un vendedor que comparó la antigua afluencia de personas por estas fechas con “el metro chino”.

Ochoa explicó que su mercancía es importada con dólares obtenidos en el mercado negro “porque el Gobierno no da Simadi”, por ello “las cosas suben al ritmo del paralelo“. Desde 2003 la exclusiva de compraventa de divisas está en manos del Gobierno y quienes no logran adquirir dólares en las tasas oficiales de 6,30 a casi 200 bolívares por dólar recurren al mercado negro en el que, para la fecha, se cotiza en más de 850 bolívares por dólar.

Los comerciantes que no importan la mercancía ni lidian con la complicada adquisición de divisas afrontan otro problema: la escasez. Mariángel Mordado, vendedora de camisas fabricadas en Venezuela, asegura: “no se consigue tela, no se consiguen hilos, nada”.

Esta situación se produce en el país con mayores reservas petrolíferas del globo, donde la inflación alcanza, según cifras extraoficiales, el 200%.

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