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Nicolás cumplió su cometido: Dos años después del Dakazo siguen vacíos los anaqueles

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Saimar De Santis.- Este domingo, 8 de noviembre, se cumplen dos años desde que el presidente Nicolás Maduro ordenó ocupar las tiendas Daka, justo antes de unas elecciones, acusando a la empresa de usar dólares preferenciales para adquirir artículos que luego vendieron con sobreprecio. “Dejen vacíos los anaqueles”, fue la orden de Maduro y que con una especie de saqueo popular se cumplió a cabalidad.

Este viernes en la mañana, en Daka de Boleita había una pequeña cola para comprar uno de los pocos artículos disponibles: Televisores. Una oferta de monitores pantalla plana llamó la atención, pues podían adquirirse por 50 mil bolívares, pero la venta duró poco porque se agotaron. Como en muchos locales del país, hay anuncios de los ajustes de 30%.

El resto de los televisores, mucho más costosos, llenaban un área de la tienda. “Bueno, se ven caros. Pero en otros sitios están peor. Yo aproveché y compre dos la semana pasada. Estoy viendo si compro otro”, cuenta un hombre de unos 30 años, a pesar de que el producto en cuestión costaba casi 400 mil bolívares.

El resto de la mercancía estaba conformada por unas pocas máquinas de afeitar, planchas de cabello y cables. Lo que más hay en Daka es anaqueles vacíos, el triunfo de Nicolás. Reponer inventario es casi imposible para tiendas fiscalizadas

Imgeve, la famosa tienda de productos para el hogar, sufrió un destino peor. Su tienda de la avenida Francisco de Miranda en Chacao está totalmente vacía, luego de que constantemente se generaran largas colas en su puerta para despachar artículos de Mi Casa Bien Equipada. Ahora ni el nombre de local puede leerse.

El cuento del Dakazo ya es común en el periodo presidencial de Maduro. En 2014 también se fiscalizaron tiendas en el último trimestre del año solo para que luego cerraran o volvieran a vender con altos precios. Las dificultades para adquirir dólares a través de los mecanismos propuestos por el Gobierno y los costos de reposición hacen que los comerciantes suban los precios al mismo ritmo al que sube el dólar paralelo.

La “ofensiva económica” que siguió a la ocupación de Daka fue otro de los planes del Gobierno que tuvieron un éxito efímero. Tras dos años, comprar un electrodoméstico es una misión imposible.

En el Daka de Bello Monte también hay cola por los televisores. En la esquina del establecimiento un hombre mayor de 50 años habla por teléfono, pidiendo que le depositen un dinero para poder adquirir uno: “Claro, vale. Están a 390. Esos se pueden vender hasta en un millón”.

 

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