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“No celebramos como en otros tiempos”: La Navidad más austera de Venezuela

El Cooperante | 25 diciembre, 2018

Caracas.- Para muchos venezolanos, estas fueron las navidades más triste de su historia. La desbordante inflación, la ausencia de familiares que han emigrado por la crisis, los puestos vacíos de personas muertas por el hampa y los cientos de problemas que enfrente la nación caribeña, han hecho de esta época la más amarga.

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Raiza Escobar, profesora jubilada de 61 años, comenzó a comprar a cuentagotas especias y frutos desde noviembre. Aseguró al diario El País  que solo de este modo ha pudo preparar unas pocas hallacas. “Los aliños pude obtenerlos con el dinero me pagaron los aguinaldos. Todo lo gasté en eso”, expresó.

La hiperinflación y la escasez atentan contra las fiestas navideñas: el mes pasado los precios crecieron a un ritmo del 144%, según los cálculos de la opositora de la Asamblea Nacional ante la opacidad gubernamental. Y las familias venezolanas se las ven y se las desean para poder comprar lo necesario para celebrar estas fechas.

Las rebajas son extrañas en Venezuela: todo aumenta de precio a una velocidad incontrolable. “Compré las aceitunas en 1.990 bolívares soberanos a finales de octubre y ahora están a 14.000”, recuerda Raiza. Los alimentos son una apuesta inalcanzable en la, por mucho, economía con peor desempeño de América Latina.

Un pan de jamón, otra comida típica de las cenas del Nochebuena y fin de año supone un desembolso superior al salario mínimo. Una obrera como Coromoto Gómez, madre de tres niños, tendría que empeñar el trabajo de un mes y conseguir 1.000 bolívares adicionales para colocar uno en su mesa. Ella confiesa que tuvo que vender un viejo televisor para poder “comer algo diferente” a un plato de arroz y granos este lunes. “Antes no teníamos problemas, pero ahora somos esclavos de la inflación. Mis hijos se preocupan más por lo que comerán que por los juguetes”, asegura.

 

El oscuro panorama financiero desalienta a muchos, pero no a Raiza y su esposo, Leovardo Cardona, quienes festejaron las navidades como un mecanismo para no dejarse “sumergir por la depresión”. “Esta vez no celebramos como en otros tiempos, pero sí quisimos espantar la tristeza que vivimos en el país“, acota él.

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