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“No es ya el camino electoral ni con diálogos que resolveremos tragedia”

Nitu Pérez Osuna

Caracas, 15 de febrero.- De nuevo el país político se debate entre ir o no a una elecciones convocadas por un organismo inconstitucional, organizadas por otro que no garantiza imparcialidad. Afortunadamente ya comienza a desmarcarse de la farsa la organización Primero Justicia a través de un comunicado publicado este miércoles 14 de febrero, en el que expresa que no hay condiciones para participar en claro llamado a aquellos partidos que aún no están ilegalizados y que desojan la margarita sobre ir o no ir. La verdad que elecciones sin electores no son tales, porque lo que se escucha en todas partes es “no voto más”.

Ahora no encuentro a nadie que haya votado por Maduro, ni siquiera por Chávez, parece que no quiere recordar ese error, comprensible por demás. Lo que si escucho es la repetida interrogante ¿será cierto que no estamos tan dolos y que hay militares en la frontera? ¿Será verdad que ahora si saldremos de Maduro?





Lo cierto es que la Conferencia Episcopal, el Grupo de Lima, , el Secretario General de la OEA, el Parlamento Europeo, los ex presidentes de IDEA, y Rex Tillerson de los Estados Unidos han declarado la necesidad de salir del régimen de Maduro que no solo hambrea, asesina y persigue a los venezolanos, sino que ha ocasionado un problema enorme en la región y al mundo por la diáspora de millones de ciudadanos que desbordan las previsiones económicas, laborales y de salud de cualquier nación que vea crecer el numero de habitantes de manera intempestiva.

“Los migrantes se encuentran esparcidos por 92 países y 120 ciudades según el Observatorio de la diáspora venezolana”. La encuestadora Consultores 21, afirma que para finales del año pasado, el número de migrantes se ubicó en 4 millones de personas, es decir, el 12 % de la población nacional. ¿Cuántos más en estos últimos dos meses? ¿Cuántos preparan su salida en las próximas semanas? Una verdadera estampida es la que se ha producido.

Pero ante esta oleada hay otras preocupaciones para los gobiernos democráticos que los acogen ¿Cuántos terroristas, fundamentalistas y grandes o pequeños capos se infiltran a occidente entre la diáspora que busca protección? No olvidemos la naturaleza de este régimen y sus vínculos con indeseados que tienen como único objetivo sembrar en esta parte del mundo un sistema de horror en nombre de sus apetencias de poder no para construir, sino para destruir. El bien existe, el mal también.


A esta tragedia hay que ponerle fin. Y todos estamos en la obligación de buscar la solución definitiva. No es candidatura unitaria, no es ya el camino electoral ni con diálogos que lo resolveremos. No es otro caudillo quien nos liberará de la desdicha, solo cuando todos decidamos, con miedo o sin él no aceptar mas afrentas, lo lograremos. Claro que volverán a la Patria los jóvenes, los talentos, los músicos y deportistas, trabajadores y obreros. Todos estamos llamados a reconstruir a Venezuela.

No es tiempo de desojar margaritas, es momento de hacer las cosas bien.

Texto publicado originalmente en Noticiero Digital. 

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